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Editorial del semanario En Marcha, órgano del PCMLE, nº 1697

El nerviosismo se apodera nuevamente del mundo financiero y la incertidumbre de lo que podría ocurrir en los próximos días alimenta ese estado de tensión. El lunes 24 de agosto, las Bolsas de Valores de todo el mundo registraron una fuerte caída; el fenómeno inició en China y el contagio fue rápido y general. El país asiático experimentó la mayor caída desde el año 2007, debido a la desaceleración del crecimiento de su economía. Los índices bursátiles de Arabia Saudita, Europa, Estados Unidos, Sao Paulo, etc. tuvieron fuertes caídas. Las monedas de los países emergentes también se vieron afectadas; cayó el rublo, al igual que las de los países latinoamericanos, llegando a sus niveles mínimos en 22 años.

La preocupación es grande porque el destape de la crisis económica que inició en el 2007 aún está en la memoria de la gente y los coletazos de la misma persisten todavía. La desaceleración de la economía de China, Turquía, India y de otros países denominados emergentes, a más de la recesión presente en varios países de la Unión Europea, crearon ya el temor de que el mundo pueda caer en una nueva crisis económica; lo ocurrido el 24 de agosto refuerza ese temor.

El capitalismo –por su naturaleza- se desarrolla en medio de agudas contradicciones, de inestabilidad y crisis; los momentos de recuperación económica se ven afectados por graves problemas económicos y financieros como el que está en curso hasta desembocar en una nueva crisis. El origen de tal fenómeno está en la propiedad privada sobre los medios de producción que, por el interés de obtener mayores ganancias de uno y otro grupo o monopolios capitalistas, provoca la anarquía de la producción y su expresión en las crisis económicas.

De tales circunstancias los trabajadores y los pueblos resultan ser siempre los más afectados, no por responsabilidad en los acontecimientos sino por ser el sector que se encuentra bajo el dominio del capital y sus propietarios. Por eso, la superación de la crisis y de los males del capitalismo exige la eliminación de la propiedad privada sobre el capital.

Fuente: En Marcha

Martes, 25 de agosto de 2015