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Comunicado del Partido del Trabajo de Irán (Toufan) sobre el acuerdo de Viena y la cuestión nuclear iraní

«Los atlantistas han tratado de convencer a los intelectuales iraníes y a la opinión pública de que Irán no necesita la energía nuclear porque este país tiene sus propias fuentes fósiles. Tratan de hacernos creer que la energía nuclear «para vosotros, iraníes» es peligrosa, que los iraníes no pueden controlar los efectos y las consecuencias de la radioactividad, lo que equivale a decir que los países como Irán no son mayores de edad para merecer la producción de energía nuclear. Todo eso supone que Irán tiene que mantenerse como cliente de los países productores y pagar un alto precio para satisfacer sus necesidades y ser un vasallo obediente para los que ordenan el mundo.»

Debate sobre la necesidad de la utilización de la energía nuclear

Piensan los expertos que, en nuestros días, el acceso a la energía y su utilización en el mundo no se puede limitar al uso de una sola fuente energética, particularmente la fósil. Desde hace decenas de años, la experiencia demuestra que, para satisfacer la necesidad de la producción y consumo, existen varias fuentes, de las que una de ella es la nuclear. Vemos como los países imperialistas modernizan sus medios técnicos de producción de energía nuclear (civil y militar), e impiden a los demás países el acceso técnico, científico y a los medios industriales en el terreno nuclear, con el objetivo de monopolizar los medios de producción de energía nuclear en su exclusivo beneficio, sobre todo ante las perspectivas del mercado del petróleo. Las reservas de fuentes fósiles se agotarán en algunos años (si el consumo se mantiene al nivel actual, se estima entre 40 y 75 años para extraer la última gota de petróleo). Así se comprende que ciertos países quieran mantener su monopolio nuclear, pues no sólo excluyen a potenciales competidores, sino que mantienen así su dominio mundial.

Los atlantistas han tratado de convencer a los intelectuales iraníes y a la opinión pública de que Irán no necesita la energía nuclear porque este país tiene sus propias fuentes fósiles. Tratan de hacernos creer que la energía nuclear «para vosotros, iraníes» es peligrosa, que los iraníes no pueden controlar los efectos y las consecuencias de la radioactividad, lo que equivale a decir que los países como Irán no son mayores de edad para merecer la producción de energía nuclear. Todo eso supone que Irán tiene que mantenerse como cliente de los países productores y pagar un alto precio para satisfacer sus necesidades y ser un vasallo obediente para los que ordenan el mundo.

Los verdaderos dueños de las centrales nucleares hablan con el lenguaje del imperialismo. Los agentes del imperialismo o los que participan del complot imperialista por error, repiten lo mismo. El problema de estos últimos no está en la ignorancia científica o técnica, sino en que no comprenden la naturaleza del imperialismo.

Nuestro partido, teniendo en cuenta que el fin de la energía está próximo, piensa que hacen falta nuevas fuentes de energías y que todas las naciones del mundo deberían tener derecho a acceder a ellas, a nivel de dominar tanto el saber técnico como los medios de producción. Además en nuestro país, Irán, al contrario de otros países como Alemania, Japón, Francia, Gran Bretaña… no sólo existen minas de uranio, sino que el país es lo bastante grande como para guardar los desechos nucleares.

Sobre los desechos nucleares, nuestros actuales conocimientos no nos permiten decir si son reutilizables, pero lo cierto es que el fin de la energía fósil es irreversible y que se utiliza en todos los dominios industriales, incluidas las industrias farmacéuticas y alimentarias. Es por eso por lo que las potencias imperialistas tratan de crear reservas a partir del petróleo barato, al mismo tiempo que utilizan la energía nuclear.

Ante este panorama del fin del petróleo (el fin de una civilización petrolera), esos países, ávidos de petróleo, piden que se les venda este a cambio de pastillas combustibles que producen en sus centrales nucleares. Semejante intercambio es simplemente el fin de la independencia del país comprador de las pastillas combustibles, lo que significa que la cantidad de energía nuclear que el país comprador debe consumir dependerá de la decisión del país productor.

Debemos señalar que Irán es un país donde se agudiza el problema de la falta de agua potable, y que por ello la gestión y uso del agua para la agricultura es un serio problema. Irán, más que otros países, necesita mucha energía para poder transformar las aguas saladas de los mares del sur y del norte del país en agua potable para las personas y las granjas agrícolas. Pensamos, pues, que el hecho de renunciar al empleo de la energía nuclear y el cierre de la industria al respecto sería una catástrofe nacional: falta de alimentos, éxodo masivo de la población… y las nuevas generaciones pagarán por ello un elevado precio, y también se propagará más la superstición y la hostilidad hacia la civilización, la ciencia, la cultura…

Una oposición frívola y sin perspectivas

El Partido del Trabajo de Irán (Toufan) es la única organización iraní que ha aprobado y señalado, desde hace más de doce años, la importancia del esfuerzo industrial para obtener la energía nuclear, al mismo tiempo que nos enfrentamos a las medias mentiras y a los ataques imperialistas, así como a los bandazos de parte de la oposición iraní, que no inspira ninguna confianza sobre lo que pretende ser. Cierto es también que mucha gente, por falta de información exacta, se encuentra incapaz de ver con claridad el problema y cae en la trampa de las medias mentiras.

Esa oposición, que es en parte pro estadounidense y pro israelí, es enemiga del pueblo iraní. Existe otra parte de la oposición que, en nuestra opinión, está equivocada y se alinea bajo la bandera de la izquierda abigarrada «internacionalista», «antinacionalista», «anti Irán», y de repente se opone directamente a los intereses nacionales. O sea, la lógica de esas posiciones izquierdistas va de la pretendida lucha contra la República Islámica hasta la destrucción del país. Esta oposición, como la de los falsos detentores de la izquierda, desecha el principio dialéctico que exige necesariamente una definición precisa de la condición concreta, y presenta a todos los gobiernos del mundo como vasallos del imperialismo, mientras la defensa de los intereses nacionales se deshace entre sus dedos para inclinarse del lado del «nacionalismo iraní». Sin embargo, esos figurones de la izquierda reconocen para todos los países del mundo el principio de la defensa de los intereses nacionales, aunque en su opinión esto no concierne a Irán…

La historia de esta oposición comenzó esencialmente con su rechazo -a escala mundial- del programa nuclear iraní, colocándose así del lado de los imperialistas y de los sionistas: hablan de la «peligrosa bomba atómica iraní» e insisten que, si religiosos islámicos acceden a la bomba atómica, la utilizarán contra el pueblo iraní. Estas fabulaciones, inspiradas desde el principio en las afirmaciones de los imperialistas, ampliamente difundidas por los medios informativos del mundo, es el colmo de la práctica demagógica de la oposición, que pone así de manifiesto su ignorancia política y científica, incapaz de hacer un balance crítico de su propia historia, y de presentar a los iraníes en qué se basa para afirmar semejantes cosas, y con qué fin se ha lanzado a esta campaña de propaganda fabricada completamente contra Irán y su hipotética bomba atómica, que realmente no ha existido nunca.

Según nuestro Partido, todas las organizaciones iraníes deberían ser claras sobre el programa nuclear, y deberían explicar a la gente qué harían si llegan a tomar el Poder, así como cuál es su posición independiente en el terreno nuclear.

Esas organizaciones, que no tienen ningún proyecto, ninguna posición clara sobre lo nuclear, es decir, que no saben lo que quieren, que no presentan ninguna crítica seria en interés del pueblo, no tienen derecho a decir nada de nada.

Incluso el imperialismo estadounidense ha afirmado varias veces que Irán no tiene la bomba atómica. Nueve servicios secretos estadounidenses han afirmado que Irán no fabrica la bomba atómica, y el mismo John Kerry, en las conferencias de Lausana y de Viena, ha confirmado claramente que Irán no posee la bomba. Sin embargo, ciertas organizaciones iraníes lo callan; en sus periódicos publican artículos para exponer su inquietud sobre los desechos nucleares de la central nuclear de Bushehr, so pretexto de que existe un eventual peligro tipo Chernóbil, y reclaman a gritos el cierre inmediato de las instalaciones nucleares iraníes.

Esas corrompidas organizaciones van muy lejos en su deformación fantasiosa de los hechos con motivo del asesinato de científicos iraníes por Israel, y a continuación, en una interpretación de malabarismo, tratan de explicar que la República Islámica está en el origen de sus propios agentes de lo nuclear. Todo esto demuestra claramente que esta oposición no solo no tiene un criterio constructivo de la cuestión nuclear, sino que, sin duda, está al servicio de los intereses del imperialismo y del sionismo.

Los críticos de los acuerdos de Viena deberían poner en primer lugar el derecho inalienable de Irán a producir energía nuclear, en vez de dar la vuelta al tema y preguntar si la energía nuclear es necesaria o no para Irán. Los Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Gran Bretaña, Rusia, Israel y otros más, tienen el privilegio de ese derecho. ¿Hay que aceptar este privilegio, es decir, la ley del más fuerte en las relaciones internacionales? Nuestro Partido rechaza toda versión caótica y reaccionaria de tal naturaleza. Para criticar el acuerdo sobre el tema nuclear iraní, sin caer en semejante trampa, hay que poner los pies sobre la tierra y ver la realidad cara a cara para no equivocarse y ver realmente de qué se trata. Una vez tomada posición ante la realidad objetiva, hay que tener en cuenta los elementos esenciales en su contexto que nos permitan juzgar las tergiversaciones de los principales adversarios –el imperialismo de EEUU frente al régimen islámico de Irán-, y ver hasta qué punto ese acuerdo tiene en cuenta el derecho del pueblo iraní, y que por ese derecho ha estado amenazado constantemente, con el apoyo mediático atlantista, con la máxima sanción, es decir, el bombardeo atómico; y hasta en esos momentos el régimen de la República Islámica ha probado su «buena intención revolucionaria», para renunciar al derecho del pueblo iraní, ante el confirmado chantaje de los imperialistas.

La actividad del campo imperialista, del sionista, de las fracciones corrompidas de la oposición iraní y del campo de las fuerzas revolucionarias sobre la tecnología nuclear iraní

Los que conocen la historia de los esfuerzos de nuestro país para alcanzar el nivel científico y práctico necesario para la producción de energía nuclear, en tanto que derecho absoluto del pueblo iraní como el de todos los pueblos del mundo, conocen más o menos los altibajos que Irán ha atravesado desde el principio hasta hoy.

Los imperialistas, a saber los Estados Unidos, Alemania y Francia, han intentado crear complicaciones para impedir el progreso de la construcción de la primera central nuclear iraní; se sabe muy poco todavía del asunto Eurodif S.A., que se tragó el capital iraní reservado al desarrollo de la primera central nuclear; sobre el sabotaje de la colaboración entre Irán y Argentina, y también entre Irán y Ucrania y la empresa Siemens. La anulación del contrato nuclear con Alemania fue seguida del sabotaje del contrato con Japón; esta hostilidad hacia Irán continuó con la negativa de vender a Irán uranio, en un 20% destinado a la investigación de la facultad de medicina de Teherán; y, para coronar su plan, han rechazado a estudiantes iraníes en los institutos de física nuclear de Europa. Más tarde, esa «coronación» tuvo un episodio sangriento: Israel, de acuerdo con la República de Azerbaiyán, contrató a algunos iraníes corruptos para llevar a cabo operaciones de comando para asesinar a científicos nucleares de Irán. Las acciones antinucleares contra Irán continuaron con la presión sobre Rusia para retrasar la central nuclear, con la creación de gastos suplementarios a cargo de Irán. En 2010, los estadounidenses crearon el virus informático conocido con el nombre de Stas, concebido por la NSA en colaboración con Alemania e Israel, para atacar las centrifugadoras iraníes. El ataque con virus causó grandes problemas a las instalaciones nucleares iraníes, que hubieran podido acabar con una explosión tipo Chernóbil; afortunadamente, la catástrofe no se produjo. Los imperialistas siempre se cambiaban de máscara ante Irán cuando estaban persuadidos de que no podían ir más lejos y que la situación estaba dominada por su adversario.

A partir del momento en que los científicos iraníes dominan la ingeniería nuclear para el enriquecimiento del uranio, primero a un 3,5%, luego el 5% y después al 20%, creando las pastillas nucleares combustibles, nadie les puede hacer retroceder y privar a las generaciones futuras de esa herencia cultural, científica y tecnológica de nuestro país. Incluso el lamentable asesinato de algunos científicos iraníes por los imperialistas y los sionistas no ha podido parar la marcha de la historia.

Es entonces, ante esas condiciones, que el imperialismo ha dado marcha atrás y ha reconocido un mínimum para Irán en el terreno nuclear. Empero, los enemigos del pueblo iraní no han cesado de complotar para obstruir el avance de los científicos iraníes en el dominio de la tecnología nuclear. Pero los enemigos del pueblo no han logrado detener el progreso científico y tecnológico del pueblo iraní, ni su arrogancia les permite aceptar el éxito del pueblo; van a cambiar de métodos y en el futuro habrá que prever acciones destructoras. Somos plenamente conscientes de que los imperialistas no perdonarán jamás estos avances científicos o en cualquier terreno del pueblo iraní, y tratarán de destruir nuestro país.

La aceptación imperialista de un mínimo de actividad nuclear de Irán no es más que una retirada provisional. La política destructora de los imperialistas apunta a liquidar los progresos técnicos de Irán, para lo cual soporta gastos gigantescos. Empero, sabemos y somos conscientes de que sólo el país que resiste y no se deja atemorizar por los opresores y paga el precio del sacrificio, merece ser independiente. Nuestro Partido defiende los legítimos derechos del pueblo iraní. Para nosotros lo que cuenta son las futuras generaciones, no el régimen iraní, que de todas formas es efímero. Los regímenes vienen y se van, mas Irán permanece con su patrimonio cultural y científico.

Nuestro Partido, el Partido del Trabajo de Irán (Toufan).estima que la tecnología nuclear es una necesidad imprescindible para el progreso industrial y la civilización humana, como demuestran las ciencias de hoy; es un avance científico y técnico de la humanidad indispensable para el tiempo presente, pero también para el futuro. El constante esfuerzo de los países industriales para lograr avances tecnológicos en el dominio de lo nuclear confirma lo que aquí afirmamos.

Posición de debilidad en las negociaciones

El gobierno capitalista de la República Islámica se ha enzarzado en las negociaciones cuando se encontraba en mala posición. Se trata de la repetición histórica de un gesto mortal muy conocido en nuestro país: en cierto momento, Jomeini tuvo que beber del vaso de veneno y bebió, mas, dando prueba de una previsión prodigiosa, dejó la mitad del vaso como herencia para los otros dirigentes de la República Islámica para que, con el «consentimiento revolucionario», apurasen hasta la última gota en las negociaciones con EEUU.

El Gran Satán, en un giro magistral, se transformó en ángel salvador de almas descarriadas. Lo cierto es que en el terreno negociador el régimen había perdido sus naipes ganadores, tanto en el interior como en el exterior. Ahora lucha por sobrevivir, comprometiendo los intereses nacionales para lograr un arreglo que, en nuestra opinión, es desolador.

El régimen islámico iraní se ha sentado en la mesa de negociaciones en un momento en el que, tanto en lo político como en lo militar, está en posición débil y ha disminuido su influencia sobre Siria, Líbano, Palestina, Iraq, Afganistán, Yemen, al igual que a nivel diplomático en sus relaciones con los países latinoamericanos.

Todos los países reaccionarios de la región, con Turquía como líder, Arabia Saudí e Israel, mantienen una coalición importante contra Irán y tratan de crear zonas de tensión en las fronteras iraníes al este y al oeste, apoyando a los nacionalistas chovinistas, los separatistas y los opositores corruptos. Cada año, varios centenares de guardias fronterizos y soldados iraníes mueren en ataques sorpresa por diversas facciones armadas. El monopolio de la propaganda anti iraní está en manos de agentes israelíes que hablan y escriben en persa: por ejemplo, Menashe Amir, un agente del Mossad que escribe regularmente en las publicaciones y en medios electrónicos iraníes corrompidos y desempeña el papel de coordinador en la propaganda anti iraní. Además, la media mentira organizada contra Irán va acompañada por intervenciones técnicas por satélite para disminuir la capacidad de la censura y de control iraní.

Las ilegítimas sanciones y el cerco económico, político, cultural y particularmente financiero contra Irán, han golpeado fuertemente la economía del régimen islamista, de manera que se ve obligado (para salvar su propia piel) a descargar esta destructora crisis sobre las espaldas del pueblo; particularmente son los más débiles y oprimidos los que sufren el peso de las consecuencias de esta política. Las familias que gozan de una renta asegurada por el régimen, o los piratas de mar y tierra de los que se aprovechan los dirigentes -todos tiene cuentas bancarias en el extranjero- saquean bienes públicos y recursos naturales del país. Esa gente no sufre el peso de la vida cotidiana, la crisis y las sanciones de todo tipo golpean a una mayoría de ciudadanos.

Esta situación de crisis, creada por las inhumanas sanciones, conlleva el desempleo masivo, la pobreza extrema, que conduce poco a poco a una oleada de descontento generalizado en el país y debilita los apoyos del gobierno entre las masas populares. Desde ahora, el régimen islámico solo puede contar con los propios miembros que participan en el Poder y con una minoría de rentistas, al mismo tiempo que teme la resistencia y la lucha del pueblo iraní. Ante esto, procede a la represión masiva y al control de los medios informativos, silencia las críticas y a los que cuestionan la legitimidad y la continuidad del reino de este régimen capitalista.

El régimen de la República Islámica de Irán trata de salvarse, mientras que nociones como salvaguardia de la independencia y los intereses nacionales son relegadas a un segundo plano.

Nada de todo esto es ignorado, sobre todo los países imperialistas y su líder estadounidense están en el origen de esta situación y sus servicios de información saben perfectamente lo que sucede en las zonas más sombrías del régimen islámico. Por ejemplo, tienen la información necesaria sobre las cuentas bancarias de los dirigentes en el extranjero. ¿Quién ha pagado los gastos de los estudios del hijo de Atta Ollah Mohadjerani, viceprimer ministro parlamentario en la época de Mir Hossein Moussavi; vicepresidente en la de Rafsanjani, miembro del Consejo legislativo del audiovisual y ministro de Cultura y de Orientación islámica en la época del antiguo presidente Mohammad Jatami? Es Arabia Saudí. Constatamos que los Estados Unidos disponen de cantidad de palancas para utilizar y que se encuentran en el interior mismo del equipo gubernamental iraní. Podemos también saber que las operaciones de espionaje de los Estados Unidos en el territorio iraní son muchísimas, lo que es un secreto a voces.

El imperialismo estadounidense ha montado bases militares que rodean las fronteras iraníes y se libran a provocaciones en el golfo Pérsico; sus «drones» vuelan en el cielo iraní espiando, al mismo tiempo que apoyan a grupos armados para efectuar acciones terroristas en las fronteras iraníes y en el interior del país.

La creación del grupo terrorista conocido con el nombre de Daesh [el Estado Islámico], que no hubiera podido existir sin el apoyo de la OTAN, pretendía reducir la influencia iraní para dejar libre el camino a la aplicación de políticas estratégicas del nuevo orden mundial en la región. El imperialismo, para presionar a Irán, se ha implicado fuertemente en la vía del terrorismo.

El régimen islámico iraní se ha sentado en la mesa de negociación con Estados Unidos mientras se enfrentaba a una oleada de descontento generalizado en el país. La derrota de Irán con los acuerdos de Viena era previsible.

El compromiso sobre el principio de soberanía nacional

La República capitalista Islámica de Irán pretendía, desde el principio y con razón, que el enriquecimiento de uranio es un derecho legítimo e innegable del pueblo iraní. Se decía entonces que el dominio de la tecnología nuclear en el mundo actual era, sin duda alguna, una necesidad para los países en desarrollo, para recuperar su atraso respecto a los países tecnológicamente avanzados. Ese derecho concierne a todos los países del mundo, incluido el pueblo iraní, y está escrito negro sobre blanco en el Tratado de no proliferación de armas nucleares, tratado del que Irán es uno de los firmantes.

El respeto de ese derecho, la construcción de la central nuclear y el dominio científico y tecnológico de lo nuclear para un país candidato, debería en principio implicar el interés y el apoyo de la Agencia Internacional de la energía atómica, según los principios en vigor del Tratado. Empero, lo sucedido con el asunto nuclear iraní sobre el punto de su articulación con la Agencia internacional de la energía, nos presenta otro marco casi inaudito en el arte de la canallada inmunda de la que queremos trazar los rasgos esenciales. La Agencia internacional de la energía atómica no solo rechaza ayudar a Irán en tanto que firmante del Tratado de no proliferación de armas nucleares, sino que difunde en el extranjero los nombres de los científicos nucleares iraníes. Así, cumple sus tareas no como Agencia Internacional, sino como agencia de información en un plan destinado al asesinato de los científicos nucleares iraníes.

La Agencia internacional de la energía atómica se aleja un poco de las tareas y responsabilidades para las que fue creada. Se negó igualmente a visitar los arsenales nucleares del mundo para calibrar su potencial destructor y la amenaza que constituyen para la toda la tierra. No se sabe por qué, a la Agencia internacional de la energía atómica no se le ocurre ver el arsenal nuclear de Israel, país colonizador que ocupa territorio de sus vecinos como le da la gana y es un peligro para la paz en el mundo. En realidad, la Agencia Internacional de la energía atómica es la mano alargada del imperialismo estadounidense y funciona como tal; es por eso por lo que «ignora» el derecho innegable del pueblo iraní a la utilización pacífica de la energía nuclear.

Todos los miembros del Tratado de no proliferación de armas nucleares tienen el derecho de utilizar lo nuclear y de beneficiarse de la asistencia de la Agencia internacional de la energía atómica, sin más condición que lo firmado, sin ningún acuerdo ulterior en post-scriptum de dicho tratado. Pero los imperialistas han fijado medidas de excepción para Irán. Al parecer, para poder beneficiarse de ese derecho inalienable, Irán es el único país del mundo que debe obtener el permiso de los dirigentes de los países miembros del grupo 5+1 y de los sionistas. Además, según el permiso establecido por el grupo, este permiso es provisional, nebuloso, sin perspectivas, incierto…

En nuestra opinión, el hecho de haber negociado con el grupo 5+1 un derecho legítimo acreditado internacionalmente no es razonable, y solo se puede explicar por cierta debilidad de Irán; lo que significa que Irán ha capitulado.

¿Qué significa el acuerdo mutuo?

El presidente de Estados Unidos, Barak Obama, en su primer discurso oficial en la Casa Blanca, al contrario de los que han intentado confundirnos con la sonrisa en los labios para hacernos creer que se trata de una victoria iraní, ha subrayado explícitamente: «Este acuerdo se basa en la verificación y no en la confianza».

Es difícil llamar a un acuerdo así «mutuo», cuando más parece la verificación de la rendición de Irán. Este acuerdo está destinado a legitimar la verificación de los asuntos iraníes en territorio iraní. El que Irán haya firmado ese documento equivale a dejar a la Agencia Internacional de la energía atómica como larga mano del imperialismo estadounidense, procediendo a visitas sorpresa y sin devolver los bienes del pueblo iraní bloqueados por el imperialismo.

El documento redactado para establecer un sistema de vigilancia sobre el país no puede ser un acuerdo entre los dos lados, salvo que se admita que la República Islámica ha reconocido que Irán no tiene ningún derecho, y que por sus propios actos admite haber cometido una infracción grave del derecho internacional que hubiera puesto al mundo en peligro de guerra inminente, amenazando la paz del mundo; por lo tanto, a partir de ahora debe aceptar la vergüenza de ser controlado porque el mundo no tiene confianza en Irán. Como si no hubieran sido Reagan, Bush, Obama, los que han desencadenado guerras en el mundo, con la teoría del «caos constructivo».

Cuando se lee el documento sobre el «acuerdo», se ve enseguida el espíritu de lo allí planteado: «Si Irán hace trampas, el mundo lo sabrá», ese es el «buen acuerdo». Se trata a todas luces de «un acuerdo para un régimen transparente sometido a las inspecciones más profundas jamás negociadas en los programas nucleares», dijo Obama.

En este acuerdo histórico todo está redactado según la voluntad del imperialismo estadounidense, y los estadounidenses podrán interpretar los hechos como bien les plazca; en todo momento Irán se hallará sin apoyo. Los Estados Unidos miran a Irán altivamente, e Irán deberá portarse según las órdenes dictadas por el imperialismo estadounidense: «Si Irán hace trampas, el mundo lo sabrá»

La invención de un nuevo Reglamento internacional

Los iraníes sabemos que el imperialismo estadounidense aplica su estrategia circunstancial por la fuerza, que impone su voluntad no sólo a los pueblos en el mundo, sino también a sus rivales imperialistas. Creyéndose único legislador en el mundo actual, empuja al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a redactar resoluciones ilegales contra Irán, país soberano. Siguiendo sus órdenes, el Consejo de Seguridad ha violado abiertamente el derecho reconocido de nuestro pueblo a utilizar la energía nuclear para uso civil, como todos los países firmantes del Tratado de no proliferación nuclear, saltándose el reglamento de las Naciones Unidas. La Agencia Internacional de la energía nuclear, como brazo del imperialismo estadounidense, utilizando la mano de Israel, ha jugado un papel esencial para que el informe nuclear iraní, falsificado de principio a fin, sobre las bombas atómicas imaginarias y ficticias iraníes, sea difundido por los medios de información occidentales y la oposición vendida iraní, y transferido y tratado en el Consejo de Seguridad.

No olvidemos que todas las resoluciones ilegales del Consejo de Seguridad contra nuestro país han sido redactadas y ratificadas con la complicidad voluntaria de Rusia y de China popular. Desde entonces son oficiales porque los imperialistas y el conjunto de integrantes del 5+1 han pisoteado abiertamente el derecho de todos en las Naciones Unidas. El imperialismo de EEUU tiene la última palabra, no solo sobre el informe nuclear iraní, sino también sobre todos los informes conflictivos de carácter nacional o internacional. Son los EEUU el único juez sobre no importa quién, ni qué, ni cuándo; controla todo, incluidas las instituciones internacionales como la ONU, con sus filiales dispersas por diferentes países, incluido el Consejo de Seguridad.

El espionaje imperialista sionista en Irán

En su origen, la Agencia Internacional de la energía atómica debía vigilar la aplicación del acuerdo de no proliferación nuclear y el respeto de los compromisos por parte de los países firmantes. Mas los Estados firmantes son también soberanos en sus países respectivos, lo que es un elemento capital que condiciona el funcionamiento de esta agencia internacional en cada uno de los países soberanos, lo que nos permite juzgar sobre sus actos y sus posiciones, a veces contradictorias, como es la mano tendida por el imperialismo estadounidense, tan próximo a Israel.

En realidad Irán, agotado bajo la presidencia de Jatami con la colaboración de Rohani, actual presidente de Irán, había firmado y aceptado secretamente un misterioso tratado llamado adicional, que nunca fue ratificado en el parlamento islámico de la época. Este tratado adicional fue preparado por el grupo 5+1 especialmente para Irán. Pues, aunque todos los Estados miembros del 5+1 (con la excepción de Alemania) poseen una industria nuclear ultramoderna, civil y militar, con una reserva de cabezas nucleares en cantidad como para destruir varias veces la tierra, no han firmado ese tratado adicional.

Curiosamente, el actual gobierno de Irán, bajo la presidencia de Rohani, firmante del tratado, quiere que sea ratificado pero sin revelar su contenido al pueblo iraní. Como de costumbre, algunos miembros privilegiados de la cabeza del Estado Islámico conocen el contenido de ese tratado misterioso, que apunta directamente contra intereses vitales del país, como la independencia nacional, ya bastante golpeada por las sanciones ilegales.

Ese tratado es tan vergonzoso que Jamenei, guía supremo del régimen capitalista-islamista, no quiso bendecirlo, y él mismo comenzó a criticar ese tratado adicional que autoriza a la Agencia Internacional de la energía nuclear a controlar no solo las instalaciones nucleares iraníes, sino también toda la infraestructura industrial y las bases militares de Irán.

Retirada en el terreno de la enseñanza tecnológica y del desarrollo industrial

En el acuerdo sobre el informe nuclear iraní se ve que Irán debe, desde ese momento, asumir una restricción de sus actividades nucleares. La satisfacción general de los Estados miembros del Consejo de Seguridad lo confirma, pues la restricción impuesta hace peligrar el desarrollo industrial y, sobre todo, de la industria nuclear en el país.

El Partido del Trabajo de Irán (Toufan) tiene clara conciencia de que el imperialismo no merece la confianza de los pueblos y que el imperialismo estadounidense no respeta nunca las reglas y los tratados internacionales; por esas razones, nuestro Partido rechaza categóricamente ese acuerdo impuesto por la fuerza, completado por sucesivas sanciones y que es ilegal y en contradicción total con el acuerdo de no proliferación nuclear, y en consecuencia amenaza la independencia y la soberanía nacional de nuestro país.

La competencia nuclear en Próximo Oriente como pretexto

Para impedir el derecho del pueblo iraní a la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos, los medios de comunicación atlantistas, seguidos como siempre por ciertas fracciones de la oposición iraní, avanzan la hipótesis siguiente: si Irán se esfuerza en la investigación nuclear puede desencadenar una competencia regional sobre las armas nucleares.

Veamos: Primero, si los países imperialistas tienen verdaderamente miedo de la competencia en el terreno de las armas nucleares, y si quieren verdaderamente un mundo sin bombas atómicas, ellos mismos podían haber tomado la iniciativa para detener ese proceso, pero no lo han hecho. El argumento prohibitivo y redhibitorio, aparentemente pacifista, sobre el programa nuclear iraní, no funciona en su articulación con la realidad objetiva sobre el arsenal nuclear militar en el mundo actual.

Segundo, comprendemos mejor la insolvencia de esa hipótesis si se tiene en cuenta la posesión de armas nucleares israelíes en el tablero mundial. Al contrario de Irán, que no tiene armas atómicas, Israel posee unas 300 cabezas nucleares. Esa cantidad de armas nucleares hubiera podido provocar la competencia regional, pero tal cosa no se ha producido. Pese a las bombas atómicas israelíes, ni Turquía, ni Arabia Saudí ni Egipto han intentado «nuclearizarse» en el plano militar; y no olvidemos que India y Paquistán son potencias atómicas, y eso no ha provocado ninguna carrera de armamento nuclear en la región, como pretenden los detentores de la hipótesis mencionada.

Esta contradicción permite ver claramente el fondo de la hipócrita política del imperialismo estadounidense, cuya principal preocupación no es la inexistente bomba iraní y su pretendido peligro para la paz mundial, sino la lucha de los pueblos por su emancipación, por su independencia y por liberarse de la dominación imperialista. La fantástica fábula de la bomba atómica, ampliamente difundida, está destinada a preparar la opinión pública en el mundo para que el paso al acto final por los imperialistas parezca plausible, mas para nosotros no es comprensible si consideramos los hechos desde el punto de vista de la lucha antiimperialista de nuestro pueblo.

La retirada de EEUU de la política tradicional hacia nuevos métodos

Hasta ahora, la política del imperialismo estadounidense llamaba al derrocamiento del régimen islámico de Irán, pues su objetivo era ligar el destino de lo nuclear iraní al de su política en la región. EEUU ha manifestado en varias ocasiones, sobre la negociación con Irán, que no se limita a la cuestión nuclear, sino que se refiere a un conjunto de problemas. Constatamos que, al menos por su parte, querían asegurarse de la seguridad de Israel.

Pero ciertos hechos recientes muestran que Irán no lo entiende así y no retrocederá un ápice ante el Estado de Israel, y se limita exclusivamente al problema de la industria nuclear y del enriquecimiento de uranio. Consecuentemente, Alí Jamenei, en su discurso de la fiesta religiosa del último día del ramadán, afirmó: «La República Islámica no capitula ante las excesivas y arrogantes demandas del enemigo», y señaló las excesivas e incongruentes demandas de los Estados Unidos en la conferencia de Lausana y que Irán no aceptó. Igualmente, advirtió que, pese al acuerdo nuclear con las grandes potencias, «Que este texto sea ratificado o no, no retiraremos nuestro apoyo a nuestros amigos en la región, ya sean el pueblo palestino oprimido, el pueblo oprimido de Yemen, el pueblo y el gobierno sirios, el pueblo y el gobierno iraquí, el pueblo oprimido de Bahrein, o los combatientes sinceros de la resistencia en Líbano y en Palestina, todos ellos tienen nuestro apoyo»

El imperialismo estadounidense, en alianza con los países de la región, apoya a las fuerzas militares de Arabia Saudí y de los Emiratos Árabes Unidos, la agresión contra Siria y Yemen y la masacre del pueblo palestino en Gaza por parte del régimen sionista, y creando el grupo terrorista Daesh trataba de complotar contra Irán para obligarlo a arrodillarse ante su política exterior.

En la conferencia de Lausana, EEUU impuso sus reglas a Irán; quería obtener la rendición incondicional de Irán. Esa actitud política desmesurada y arrogante de EEUU no fue apoyada ni por China ni por Rusia, ni por los países europeos, que querían acabar con las sanciones para restablecer sus relaciones comerciales para remediar su propia crisis interna y los efectos de su intervención en los asuntos internos de Ucrania, y también por la quiebra de Grecia.

Con la rendición de Irán acerca del informe nuclear, los europeos, evidentemente por sus propios intereses, no querían que se eternizase el bloqueo. Además, la política de EEUU para derrocar a Bachar al-Assad no prosperó y el apetitoso fruto que los medios de información cantaban ante el mundo resultó estar podrido y sirve a seres incalificables, mientras que países como Arabia Saudí, Turquía, Jordania, Túnez, Libia, Egipto y otros países árabes tiene dificultades para enfrentar la crisis que los golpea. Pasa lo mismo con los países que jugaron la carta del terrorismo, ahora tendrán que asumir las nefastas consecuencias de esa mortífera política en su propio territorio. La crisis continúa y nadie sabe dónde y cuándo acabará.

Los aprendices de terroristas enviados a Siria para destruir, matar o morir, vuelven a sus países de origen, a Francia, Inglaterra, Alemania, Bélgica, etc. Ahora, esos aprendices de antaño, terroristas aguerridos hoy, son elementos sospechosos de golpear en sus propios países.

La continuidad de esta situación representa peligros considerables para la región, y el plan de ruta inicial que pretendía reducir la influencia iraní no ha dado el resultado pretendido: al contrario, Irán es una potencia con la que contar si se quiere obtener la estabilidad regional. No era Irán quien perdía altura, sino Arabia Saudí quien caía en picado, tanto en el plano interior como en el exterior, y de rechazo los otros países árabes se alejaban de ella. Los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Omán, poco a poco comenzaron a cooperar con Irán, lo que era un duro golpe en la región para los Estados Unidos y Arabia Saudí.

Alí Jamenei, en el citado discurso, puso las cosas en su sitio sobre el preacuerdo nuclear y afirmó que Irán no permitiría la inspección de sus instalaciones militares, sentenciando: «Como ya hemos dicho en numerosas ocasiones, no negociamos con EEUU sobre diversos temas internacionales o regionales, no hay negociación alguna sobre cuestiones bilaterales; a veces, sobre temas excepcionales como el nuclear, y por intereses superiores, hemos negociado. La política que llevan a cabo los estadounidenses en la región y la política de la República Islámica se oponen en 180º».

Para resistir a la desmesurada política de EEUU, la resistencia iraní ha sido apoyada por Rusia, China y países europeos, sobre todo Alemania.

El regreso de los terroristas a los países europeos, así como la llegada de refugiados de los países en guerra en el Próximo Oriente, que provoca crisis humanitarias con efectos desestabilizadores en los países europeos de acogida, todo ello ha permitido a Rusia afirmar explícitamente que la crisis del Próximo Oriente sólo tendría salida con su participación activa.

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia ha afirmado que la crisis estadounidense-iraní por el tema nuclear ha sido resuelta por la colaboración rusa, y lo mismo pasará con los problemas concernientes a Siria. Sin Rusia, los esfuerzos de EEUU para resolver sus conflictos con Irán sobre la seguridad de Israel no han culminado, y hasta ahora son un gran fracaso.

Los aliados de EEUU han abandonado, e Israel está descontenta porque los EEUU no han podido impedir la influencia y la presión iraní en la región: por eso trató de sabotear el acuerdo de Viena en el Congreso de los Estados Unidos.

El régimen capitalista de la República Islámica en el atolladero

En Irán, la situación actual se mantendrá tal cual cierto tiempo. La retirada efectiva de las sanciones contra Irán se hará a medida que lo decida el imperialismo estadounidense. Mas primero Obama debe confirmar que Irán respeta sus compromisos, lo que deberá ser firmado por George Bush, con lo cual la normalización económica de Irán se efectuará y las sanciones desaparecerán poco a poco.

La retirada de las sanciones no significa un cambio positivo y real en la vida económica y financiera de Irán. Las nuevas instalaciones industriales, las piezas de recambio o la flota aérea que quiere comprar Irán, de momento no están disponibles en los países imperialistas constructores; por eso, hará falta cierto tiempo para fabricarlas, lo que puede durar varios años antes de que sean enviadas según los acuerdos.

Desbloquear los bienes iraníes en EEUU no significa que estos vayan a ser enviados en buena y debida forma. Es una promesa vacía, según la cual los Estados Unidos devolverán esos bienes, que van a servir primero para pagar las reivindicaciones económicas de Estados Unidos, y luego el dinero será liberado en forma de letras de crédito que sirvan a Irán para comprar mercancías estadounidenses.

Sin duda alguna, los Estados Unidos van a imponer contratos que pongan al lobo a guardar las ovejas, para obtener ventajas especiales y «ofertas exclusivas de promoción», sin lo cual -en caso de desobediencia- podrán en cualquier momento reactivar las sanciones contra Irán.

Si examinamos detenidamente la evolución de la República Islámica en Irán, a partir del primer día de la revolución, veremos que por su política específica debía enfrentarse continuamente a su aislamiento frente al pueblo iraní. La República Islámica en Irán es desde ahora objeto de bromas y también de odio por parte de los iraníes. El régimen de la República Islámica quiere gobernar a golpe de espada y de hachazos, mantener por la fuerza al pueblo. Es por lo que siembra confusión en la información sobre el texto de los acuerdos de Viena, pues tiene miedo a revelar la verdad, y trata de ahogar el debate público sobre el tema. Esa política de censura y de asfixia informativa se ve corroborada al mismo tiempo por los imperialistas, pues aislando al régimen podrán someterlo mejor. La única solución para la República Islámica de Irán sería volver sobre sus posiciones: el respeto a los derechos del pueblo iraní, satisfacer sus legítimas reivindicaciones, la libertad de organizaciones políticas y sindicales, levantar la censura sobre los medios informativos, ganarse la confianza del pueblo, restablecer la justicia y detener a los saqueadores del dinero público y a los corruptos. Los asesinos refugiados en el Estado deben ser llevados ante la justicia. Es la ocasión de aplicar medidas razonables para que la República Islámica conquiste de nuevo el apoyo de todo el pueblo. Es con el apoyo de las masas populares como el Estado iraní podrá hacer frente a los ataques y complots de los imperialistas; de lo contrario -ya que la República Islamista cayó en la trampa para salvaguardar sus intereses, y no por la salvación del pueblo iraní-, se verá obligada a alinearse del lado del imperialismo.

Consecuencias económicas de los acuerdos de Viena

Actualmente, los capitalistas y las grandes empresas del mundo quieren entrar en el mercado iraní; a diario, grupos de representantes llegan a Irán con la esperanza de firmar jugosos contratos. La velocidad con la que avanzan proyectos comerciales en diferentes terrenos demuestra ampliamente que los contratos estaban ya preparados desde hacía tiempo, con una planificación más o menos precisa.

La realidad sobre los proyectos comerciales con Irán demuestra que han desempeñado un papel importante, incluso un elemento de presión política y económica, en los acuerdos de Viena, ejercido por la Unión Europea, China y Rusia hacia los Estados Unidos.

A las inversiones extranjeras en Irán a raíz de los acuerdos de Viena siguen otros acuerdos desastrosos de tipo neoliberal, ya experimentados en Grecia y otros países como Portugal, España, etc.

A partir de ahora el mercado iraní estará abierto al capitalismo neoliberal, que impondrá sus leyes. La suspensión de servicios públicos, la no intervención [“l’indisposition”, en el texto -N. del T.] del Estado en la esfera de la producción y de la gestión del país, están a la orden del día. La coalición entre Rafsanjani y Ahmadi Nejad permite la aplicación de la agenda neoliberal en Irán. El derecho de manifestación y las reivindicaciones de los aslariados por diferentes motivos son simplemente ignorados; por el contrario, el Estado reprime a los obreros para garantizar el máximo de intereses a los capitalistas extranjeros. Las inversiones extranjeras llegarán hasta la base de la economía del país y arruinarán la actividad de la economía local.

La oleada de privatizaciones comenzará apoderándose de bienes públicos, las reservas de petróleo y de gas, las minas de cobre, el agua, las carreteras, las centrales nucleares, las playas, etc. Todo ello será propiedad privada de los imperialistas y un puñado de colaboradores iraníes. Las leyes de la Organización Mundial de Comercio y del Fondo Monetario Internacional se impondrán en un país rico como Irán, con miles de millones de dólares en líquido que ya estaban preparados para relanzar el desarrollo económico y la compra de armas, las instalaciones industriales en sectores clave de la industria moderna como la petroquímica, los medios de locomoción, los aviones de transporte y civiles, etc.

Desde ahora, un mercado del tamaño de Irán se ha abierto para saquear y explotar, para sangrar a la clase obrera y al pueblo iraníes. Desde los anteriores gobiernos de Rafsanjani , Ahmadi y Rouhani, sabemos qué quiere decir política de austeridad. Irán está a las puertas de un cambio rápido del que los imperialistas, con su política neoliberal, van a servirse como aves rapaces.

La débil producción del país desaparecerá. El terreno será fértil para la explotación de los trabajadores, la mano de obra barata incitará la competencia entre imperialistas a nivel de la división del trabajo y la obtención del beneficio máximo.

Se va a producir un reajuste y cambios en la composición de los «inquilinos» del Poder: una fracción de capitalistas iraníes encontrará su salvación aliándose con los imperialistas; pero otra fracción, por la ruina de la producción local y su incapacidad para competir con el capital extranjero, se arruinará.

Es en este ambiente en el que el Estado interviene y reprime a los trabajadores para explotarlos en las mejores condiciones posibles en beneficio de los capitales extranjeros.

A continuación de estos rápidos cambios en Irán, habrá una nueva configuración de clases en la sociedad iraní. Sobre los futuros cambios en Irán, prevemos que el movimiento antiimperialista se desarrollará, que el movimiento obrero acudirá a la cita con su Historia; en nuestros días recae sobre el partido de la clase obrera, en tanto que representante de los trabajadores, la responsabilidad de la dirección de la lucha por la emancipación de la clase obrera y de la defensa de la independencia e integridad territorial, con la perspectiva de la construcción del socialismo.

Partido del Trabajo de Irán (Toufan)

21 de julio de 2015