P. Fernández

A lo largo de los últimos meses, la multinacional Amazon ha venido realizando obras para la construcción de un nuevo centro logístico en el polígono sierense de Bobes (Asturias), con la intención de que empiece a funcionar próximamente.
La noticia, que ha venido recorriendo los medios de comunicación asturianos desde que el Principado hiciese público el acuerdo con Amazon para la cesión de los terrenos del concejo de Siero a la multinacional, se presenta casi unánimemente como una gran noticia para Asturias; como una oportunidad de dinamizar la economía regional y como creadora de en torno a 2.000 nuevos puestos de trabajo.
Sin embargo, ¿qué hay detrás de la instalación de Amazon en Siero? Resulta complicado saberlo con seguridad, entre otras cosas, debido al contrato de confidencialidad que el Principado de Asturias (a través de Juan Cofiño, vicepresidente del gobierno autonómico) suscribió en enero de 2021 con la multinacional, cuya filial europea está radicada en el paraíso fiscal de Luxemburgo (considerado así por el Fondo Monetario internacional u organizaciones como Oxfam).

Este acuerdo «de no divulgación», filtrado a la prensa el pasado mes de junio de 2022, establece que la empresa pública del Principado Sogepsa, al cargo de las negociaciones con Amazon, se compromete a «no divulgar información confidencial a nadie sin consentimiento de Amazon», y a «tomar todas las medidas razonables para evitar la divulgación, difusión o utilización no autorizada de información confidencial, incluyendo como mínimo las medidas que toma para proteger su propia información confidencial».


Además, Sogepsa se compromete a notificar «inmediatamente» a la multinacional «el descubrimiento de cualquier uso no autorizado o la divulgación de información confidencial», así como a «cooperar con Amazon en todo sentido razonable para recuperar la posesión de dicha información», hasta el punto de establecer que «todos los avisos de este documento serán por escrito y se enviarán por mensajero durante la noche».
Este ejercicio de opacidad llevado a cabo por el gobierno autonómico y Amazon tiene entre sus objetivos otra de las cláusulas del contrato: la que blinda a la multinacional de problemas con los tribunales en territorio español. Dice el contrato: «cualquier demanda que surja de o en relación a este acuerdo será en el Tribunal de distrito de la ciudad de Luxemburgo» (recordemos, un paraíso fiscal).
Esta filtración se suma a las informaciones hechas públicas por el sindicato internacional UNI Global Union, que en un informe del pasado mes de junio de 2022 indica que Amazon ha recibido al menos 4,4 millones de euros en subvenciones autonómicas para su instalación en Siero, pese a las palabras del vicepresidente, Juan Cofiño, en febrero de 2021 en las que aseguraba que Amazon «no ha recibido ninguna ayuda pública del Principado». Este informe calcula en unos 4.000 millones de euros públicos los recibidos por la multinacional en la última década en 13 países distintos. Hablamos de un gigante empresarial que alcanzó su récord de beneficios en el año 2020 con 44.000 millones de euros, por los que no pagó un solo céntimo en concepto de impuesto de sociedades en Europa, ya que reportó pérdidas en su filial radicada en Luxemburgo.
Es sintomático el silencio de buena parte de los medios de comunicación asturianos al respecto de esta información escandalosa. No en vano, confirma el modus operandi de Amazon perfectamente documentado e investigado por diversas organizaciones internacionales, basado en la búsqueda de espacios donde pueda maximizar beneficios aprovechándose de ayudas públicas, evasión de impuestos y abaratamientos salariales. Todo esto se hace aún más sangrante si atendemos a las sucesivas huelgas de la plantilla de Delcom, subcontrata de reparto de Amazon del polígono de Silvota (Llanera). Hace apenas unos meses, tres trabajadores fueron despedidos por exigir que se cumpliera el Estatuto de los Trabajadores y el convenio colectivo en la empresa.
El modelo laboral imperante en Amazon y sus subcontratas, basado en el control sistemático y abusivo de los trabajadores y trabajadoras, dinamita por completo todas las conquistas en materia de derecho laboral arrancadas por dos siglos de luchas obreras. La duración de la jornada laboral, el derecho a descansos, a vacaciones, a conciliación familiar, a salarios dignos, a libertad sindical, etc., están en tela de juicio ante el proceso general de uberización (precarización) de la economía del que Amazon es uno de sus síntomas. Ahora bien, se extiende a otros sectores donde la explotación laboral del siglo XXI se disfraza de progreso tecnológico ante el aplauso de administraciones públicas, partidos políticos y medios de comunicación de masas.
La llegada de Amazon a Asturias, en las condiciones de opacidad en las que se produce, no solo traerá consigo el trabajo precario que acompaña a la multinacional en sus múltiples sedes y filiales alrededor del mundo, sino que contribuirá a seguir poniendo en peligro el tejido social de la región en su expresión de comercio local, que se ve seriamente amenazado por la expansión de gigantes empresariales como Amazon, los cuales compiten de forma desleal con los pequeños comercios de las zonas donde se instalan.
En un contexto de crisis inflacionaria, postpandemia, guerra en Europa, escasez de fuentes de energía y emergencia climática, los gobiernos continúan huyendo hacia adelante en pos de la maximización de beneficios de las grandes empresas. Así, venden como éxitos de gestión lo que son claudicaciones en el mejor de los casos o alfombras rojas, en el peor, a un nuevo modelo económico turbocapitalista. En él, los derechos laborales y las condiciones de vida de las mayorías sociales están de forma aún más explícita supeditados a la reproducción del capital en manos de multinacionales como Amazon, que cuentan con todas las facilidades de los Estados y sus brazos mediáticos y políticos para presentarse como salvadoras de una región como Asturias. Esta, no en vano, como tantas otras, se encuentra condenada al declive económico y demográfico por su desindustrialización salvaje sin alternativa llevada a cabo en las últimas décadas.
Multinacionales evasoras de impuestos y expertas en explotación laboral como Amazon no son la solución a los problemas de los asturianos. De hecho, es crucial que permanezcamos alerta ante los cantos de sirena que vienen del Principado y los medios de comunicación en relación al nuevo centro logístico de Bobes. Los derechos laborales, el comercio de proximidad que conforma nuestro tejido social y el deber de transparencia de las administraciones públicas no pueden seguir siendo tratados como mercancías que se venden al mejor postor. En este caso, Amazon.