JCE (m-l)

 

Pedro Villa

Los días 4 y 5 de diciembre se celebró en Madrid el Congreso de la Juventud Comunista de España (marxista-leninista), un congreso al que llegamos todos los militantes con gran expectación e ilusión de, por fin, llevar a término un paso necesario para la evolución de nuestra organización.
Fue muy notable el ambiente con el que se desarrollaron los debates, un ambiente de camaradería, sin teoricismos innecesarios pero con argumentos de alto nivel, propuestas e intervenciones ligadas a la práctica y al mundo real, y en el que todos los militantes, así como los simpatizantes invitados, pudieron enriquecer y enriquecerse a través de la discusión colectiva.

Por la mañana del sábado se abrió el congreso con la intervención de un camarada miembro del Comité Coordinador saliente, y, tras la creación de la mesa y la lectura de los saludos de las organizaciones y partidos hermanos, iniciamos el trabajo y los debates sobre los documentos congresuales, que se prolongaron hasta el atardecer del domingo, tras los que se eligieron los nuevos órganos de dirección, y, posteriormente, se hizo un acto de cierre del Congreso, con un discurso del camarada Álex, camarada de la Juventud y el Partido, y de Agustín, miembro del Secretariado de nuestro Partido. Este fue un acto en el que la camaradería fue la tónica, que sirvió para reforzar los lazos entre nuestros militantes, de una forma más distendida e informal.

Álvaro Heredia

Cualquier militante de la JCE (m-l) se ha encontrado en la situación siguiente: cuenta con la táctica y la estrategia adecuadas, pero las masas no participan de estas (o quizá muy escasamente). Esta circunstancia resulta frustrante, tanto por el aislamiento que representa, como por la impotencia que experimentamos a la hora de encontrar soluciones.

No es ningún secreto que el grueso de las masas se encuentra desorganizado y, en muchos casos, despolitizado. Es más, aquellos sectores de nuestra clase más conscientes y avanzados ideológicamente suelen participar en organizaciones y movimientos revisionistas, posmodernos, ciudadanistas, etc. Igualmente, una proporción enorme de estas personas concentra su actividad política, su “activismo”, según la jerga posmoderna, en luchas parciales, que rara vez forman parte de una cosmovisión que aúne las distintas corrientes y luchas que se enfrentan al modelo de producción capitalista. Naturalmente, el recorrido de estas corrientes, pese a sus buenas intenciones, adolece del carácter cosmovisionario que les permitiría constituir una amenaza para el capital, con lo que acaban diluyéndose, amoldándose a las vías parlamentarias y burguesas.

JCE (m-l) Madrid

La manifestación comenzó  a las 17:00, frente al Congreso de los Diputados. En ese mismo Congreso, el dia anterior se habian votado las nuevas leyes Castells, adelantando la fecha de la votación para que tuviese lugar antes de la movilización.

La concentración discurrió sin incidentes, entre cánticos de “¡Fuera las empresas de la universidad!”, “¡Obreras y estudiantes, unidas y adelante!”, y “¡Estudiante organizado, gobierno acojonado!”. Numerosas banderas de organizaciones, alguna bengala o bote de humo, y sobre todo carteles clamando por una Universidad Publica, Gratuita y de Calidad. Los militantes de la JCE(Marxista-Leninista) nos involucramos en el bloque de las asociaciones universitarias, en las que participamos normalmente y que cuentan con todo nuestro apoyo. Sin embargo, es interesante destacar que este bloque que contaba con muchas asociaciones de la UCM-UPM, no fue simplemente una reacción a las leyes Castells (contra las cuales, por supuesto, sí se posicionan en contra), sino que se creó a raíz de que las asociaciones estuviesen trabajando por organizar y crear una asamblea abierta en ciudad universitaria. En esta asamblea no sólo se organizaría una respuesta a las leyes Castells, sino que prevé también la revitalización del movimiento estudiantil para así dotarlo de no sólo la capacidad de responder ante problemáticas similares, sino también de la posibilidad de crear un espacio en el que en el futuro se pueda construir un nuevo modelo de universidad.

Comité Coordinador de la JCE (m-l)

Camaradas, jóvenes estudiantes y trabajadores, nuestro Congreso nos espera a principios de diciembre.

Años han pasado desde los golpes liquidacionistas, el auge del ciudadanismo, la deriva posmoderna y revisionista que malogra la militancia de tantas organizaciones juveniles de izquierdas. Pasan igualmente los años para los “iluminados” que preconizaban el fin del comunismo, así como para izquierdistas que se alejan de las masas a cada palabra que pronuncian. Y pasan también los años para nuestra organización, que se mantiene firme en sus principios y se brega por aplicar la política justa a las condiciones adecuadas, sin caer en generalidades ni en localismos. Sí, el pasar de los años nos vuelve más ejercitados, más listos para la batalla contra los enemigos de nuestra clase.

Nuestros militantes, codo con codo junto con simpatizantes, jóvenes ajenos a “la Jota” y demás personas ávidas por participar en el enriquecimiento de nuestra teoría y práctica, desarrollan debates por toda nuestra geografía en aras de arribar al Congreso con la mejor de las preparaciones. No sobran comentarios, críticas y preguntas, pues el miedo y la timidez los corrigen el trabajo y el ejemplo.

P. Villa

Camaradas y amigos,

Hace un año nos faltó el camarada Raúl Marco, dejando tras de sí un silencio atronador para los comunistas de nuestro país, y de todo el mundo.

Raúl Marco fue uno de esos pocos hombres genuinamente imprescindibles, como dijo el poeta. Dedicó su vida a nuestra clase, a la lucha, al Partido, convirtiendo en hechos las consignas y contribuyendo, como uno más, a la causa gloriosa de la revolución.

Ya antes de la fundación de nuestro partido, en la lucha ideológica contra los revisionistas, el camarada Raúl demostró una rectitud en los principios, una defensa férrea del marxismo-leninismo que nunca fue fácil llevar hasta sus últimas consecuencias, pero menos aún en el contexto de la clandestinidad y el exilio. Una vez fundado el Partido Comunista de España (marxista-leninista), Raúl se convirtió en un elemento clave para el movimiento comunista español e internacional, y volcándose posteriormente en el desarrollo de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxistas Leninistas. No voy a hacer un repaso de todos sus logros (de hecho, creo que no le haría ninguna gracia). Que hoy, ante su tumba, nos reunamos tantos camaradas, amigos y compañeros, dice más de este hombre que toda biografía que pueda ser escrita.

A. Heredia

A menudo, nos asalta a los militantes de la JCE (m-l) la pregunta que titula este artículo. Por lo general, tendemos a ligar nuestro proceder a parámetros que respalda nuestra experiencia en tal o cual situación. Tratamos de responder ante un impulso, fenómeno o hecho concreto a partir de lo que conocemos desde el punto de vista práctico. ¿Qué hacer si carecemos de dicha praxis? Como es lógico, buscamos un precedente teórico —el cual bebe de la práctica si es adecuado y revolucionario— y lo aplicamos a la situación que se nos presenta.

Según nuestro conocimiento superficial, primero, y cualitativo después, la conducta que describe el párrafo anterior corresponde con una actitud revolucionaria: emana de la teoría y la práctica para elaborar una respuesta justa a un fenómeno determinado. Este principio correcto, sin embargo, no debe hacernos caer en simplismos analíticos, ya que, a veces, representa inconscientemente cualquier situación como un elemento sujeto a examen mediante condiciones invariables… Pero ¡en realidad sí experimentan cambios!

A. Heredia

Tarde o temprano, todo militante, toda persona con conciencia de clase se topa con un muro más situacional y práctico que ideológico. A menudo desconocemos por qué hemos llegado a él, mas no ignoramos, de ninguna manera, su carácter derrotista. Después de años de lectura, octavillas, de progreso ideológico y práctico, de descubrimientos y luchas en nuestro entorno, ya sea en casa, en clase o en el trabajo, luego de lograr las pequeñas victorias y las muchas frustraciones… Entonces aparece el muro.

De pronto, las conquistas parecen menos, el efecto de nuestra labor política se antoja pírrico y consideramos insalvable la diferencia entre nuestra fuerza y todo lo que queda por hacer. Tras la enésima confrontación con liberales aberrantes y el nacionalismo más casposo, nos desanimamos momentáneamente ante la idea de que la ideología individualista y burguesa tiene todo y a todos demasiado impregnados como para influir en nada. Qué decir de nuestros acercamientos a luchas fraccionarias, que tan capitalizadas tienen la reacción y el revisionismo, que nos desesperan hasta un punto indecible y nos acusan de todo lo habido y por haber. Cómo olvidar a quienes se autocomplacen llevando un pin del Che, portando camisetas de “I’m feminist” y gritando que “No hay planeta B”, pero luego no se levantan ni para defender cuestiones que les afectan directamente. Sí, esos que mueven el culo por pillar unos porros y no por asistir a una concentración contra que les quiten las becas. Y nosotros, una vez llegamos a este punto, ¿cómo reaccionamos? En ocasiones, ciegos de frustración, apostamos por el “mira, yo paso”, por el “que con su pan se lo coman” o por un clásico “intentaré hacer lo que pueda en mi entorno”.

A. Heredia

Hace escasas semanas, conversaba amistosamente con un joven militante de una organización oportunista y de tendencia posmoderna. Durante el transcurso de una exposición francamente estructuralista, quizá el elemento que más me escandalizó fue su concepción de la labor propagandística. Afirmaba que “ahora mismo no vale la pena repartir ‘flyers’ porque nadie los lee”.

Se antoja bastante reveladora la apuesta por el vocablo “flyers”, empleado en el ámbito del marketing para avisar a los consumidores sobre las rebajas de una tienda o las promociones de descuentos. Así, las octavillas encarnan, en el imaginario posmoderno, un elemento de otro tiempo, así como las banderas en las manifestaciones o, directamente, el marxismo. La cuestión no es casual, sino un rasgo más de la respuesta difusa y absolutamente inútil que el revisionismo ofrece a las masas frente a una ofensiva capitalista bien armada y efectiva.

Una vez expuesto lo anterior, considero que nuestro análisis, más allá de señalar críticamente los desvaríos posmodernos, debe abordar por qué su postura es errónea y atraer a los jóvenes con iniciativa política hacia nuestra forma de proceder, como organización en lo general y a propósito de la propaganda en lo concreto. En otras palabras, en vez de limitarnos a calificar a alguien de “posmoderno”, tumbemos sus argumentos a través de la teoría y la práctica marxista-leninistas, propongamos a las masas una respuesta unitaria y sólida frente al miedo y la miseria sobre las que se apoltrona la burguesía. ¿Cómo llevar esto a cabo?

 Miguel Curzon,  JCE(m-l)

¿Se han fijado que desde el final del uso obligatorio de la mascarilla al aire libre estas han bajado de precio en algunos supermercados? ¿Cómo es posible que de costar 2 euros un paquete de 10 unidades, bajara a 1,50 para al final en la actualidad a solo 1 euro en Mercadona, por ejemplo? La respuesta corta es que hemos sido víctimas del enfrentamiento entre los diferentes vendedores queriendo destruir la competencia de sus oponentes, de los compradores buscando la mejor oferta. El resultado final se ha visto en las vacilaciones de la oferta y la demanda que jugaron con un artículo que de la noche a la mañana se convirtió en un bien necesario.

En el momento en que los contagios empezaron a ser numerosos la demanda de mascarillas empezó a subir, siendo este producto escaso porque entonces no era muy consumido. Que aumente la demanda ante una escasez de oferta hará que suba el precio de las mercancías. Lo que significa que los capitales se moverán a dicha industria en alza buscando el equilibrio entre oferta y demanda, y el máximo beneficio. Esto ocurrió exactamente con las mascarillas al principio de la pandemia. Debido a que España cuenta con poco tejido industrial no tenía más remedio que importar las mascarillas de otros países.

Álvaro Heredia

Nuestra militancia, como jóvenes comunistas, debemos regirla por criterios revolucionarios, tanto en la teoría, como en la práctica, ya que solo a través de la última demostraremos la validez de la primera. Ahora bien, ¿qué sucede cuando nuestras “bellas palabras” y compromisos teóricos no se traducen en acciones y elementos prácticos? ¿Es decir, qué acontece cuando abortamos el proceso cualitativo entre una idea y su puesta en marcha?

Resulta verdaderamente interesante la relevancia que adquiere el lenguaje a la hora de analizar el fenómeno que ponen de relieve las preguntas anteriores. Lingüistas marxistas de la talla de Bajtín; autores revolucionarios, como Mayakosvki, y teóricos del lenguaje (Chikobava, Stalin) señalaron el papel de la lingüística no como elemento transformador de la sociedad, sino en calidad de espejo fidedigno de los cambios que se producen en la infraestructura y superestructura de una sociedad concreta. Así, el lenguaje no constituye per se un componente al servicio de una clase u otra, sino que se limita a reflejar las relaciones de producción del modelo productivo en que se desarrolla; buena prueba de ello aportan las intentonas posmodernas de introducir un lenguaje “inclusivo”.

 

 Álvaro Heredia

El pasado 20 de agosto recibimos la noticia de que el político ruso Aleksei Navalny, según su portavoz, habría sido objeto de un envenenamiento cuando se dirigía en avión a Siberia. Aún queda por esclarecer dicha acusación, por probable que parezca, mas poco importó este hecho a los medios de comunicación occidentales: inmediatamente, engrasaron su maquinaria propagandística para ensalzar la figura de Navalny, como si de un mártir de la democracia se tratara. El Mundo, El País, The Washington Post, France 24, etc., declararon unánimemente que el “principal opositor a Putin” se encontraría al borde de la muerte, debido a su lucha contra “las corruptelas del gobierno ruso”.

Aclaremos, en primer lugar, una cuestión en la que inciden y mienten descaradamente los medios de propaganda occidentales: Navalny no es el principal opositor a Putin y su partido, Rusia Unida:

JCE (m-l) de Castilla y León

El Diccionario de la Real Academia de la lengua española define al acoso escolar de la manera siguiente:

En centros de enseñanza, acoso que uno o varios alumnos ejercen sobre otro con el fin de denigrarlo y vejarlo ante los demás.

Incluir esta definición no obedece a criterios preferenciales, sino a la clarividencia con la que disecciona un fenómeno tan repugnante, como dependiente del modelo de producción capitalista. Sí, el acoso escolar constituye una representación de la lucha de clases, una muestra despiadada de poder material y espiritual.

Abordemos la naturaleza lingüística del término “acoso”. En primer lugar, no es casual nuestra predilección léxica de “acoso” sobre “bullying”; ¿por qué? Porque “acoso” constituye un concepto inseparable de nociones negativas, perfectamente reconocidas culturalmente, e incluso violentas (tanto física, como psicológicamente).

El Campamento Internacional de la Juventud se pospone

P. Villa

Nuestro Partido siempre ha tenido un compromiso firme y real con el internacionalismo, no entendiéndolo como un internacionalismo solo de pose y declaraciones. En este sentido, desde la Juventud Comunista de España (marxista-leninista) nos esforzamos por recoger este compromiso y relacionarnos con las Juventudes y organizaciones de la CIPOML, para fortalecer nuestros lazos con estas y desarrollar un verdadero compromiso internacionalista.

Este mes de cuarentena hemos participado en dos actos telemáticos, el primero una conversación sobre la situación internacional con el Frente de Participación Estudiantil Susana Pintos, organización estudiantil de Uruguay, en la que comentamos las diferencias y similitudes que se dan en la situación política, educativa y social tanto del pais sudamericano como del nuestro. Resalto el hecho de que aún con la distancia (no solo la física), en muchos de los procesos históricos y políticos de ambos paises podemos ver una serie de paralelismos, de similitudes, de líneas generales que si no se repiten, sí que “riman”, y conocerlos puede enriquecer y facilitar nuestros análisis.

Álvaro Heredia

La recesión económica, cónyuge inevitable del modelo de producción capitalista, se cierne violentamente sobre la clase trabajadora. La historia demuestra que, para salvarse a sí mismo, el capitalismo recurrirá a la destrucción de fuerzas productivas, al empobrecimiento de las clases populares y al pisoteo sistemático de derechos humanos.

Los agentes reaccionarios y explotadores de toda calaña, no contentos con cambiar de discurso a cada decisión del gobierno de Sánchez, se agolpan a las puertas de los medios de propaganda burguesa para extender entre el proletariado su conciencia transversal y capitalista. No solo obvian que la crisis humanitaria actual es consecuencia directa del capitalismo, sino que cubren de flores a quienes la provocan: asistimos a días en que empresarios que donan mascarillas dejan de ser juzgados por despedir a trabajadores. Semejantes voceros de la burguesía nunca renegaron de este alegato, mas es ahora cuando acentúan el lavado de imagen de explotadores y sinvergüenzas de toda índole: no trasladan las penurias del personal sanitario, sino que acentúan que el carácter de «bienhechor» del borbón o la filantropía de usureros son quienes salvan enfermos.

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Álvaro Heredia

Incidimos, constantemente y con acierto, en la necesidad de poner en práctica las estrategias y argumentos teóricos que adquirimos. Un pensamiento clarividente y revolucionario, que queda reducido a la palabra para regocijo intelectual, equivale a segar un campo entero de trigo para después desechar el grano.

 

Ahora bien, si aspiramos a cosechar, deberemos haber sembrado. En otras palabras, se antoja cuestionable exigir una aplicación pragmática del marxismo-leninismo si no cuidamos concienzudamente su estudio teórico. Así, cuando un militante de la JCE (m-l) comete un error de apreciación, este suele ir ligado a una carencia teórica; cuando otro militante evidencia una desviación izquierdista, casi con seguridad esta emana de un análisis poco sesudo y asentado en la impresión, no en la reflexión.

 

Todos los militantes de la JCE (m-l), todos los marxistas-leninistas nos encontramos en continua formación teórica —y también práctica—. Gracias a ello, los errores de apreciación antes mencionados no resultan importantes, ya que los camaradas cuentan con las herramientas teóricas suficientes para advertirlos, explicarlos y corregirlos.

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JCE(m-l)

“Hoy que contra mi patria clavan sus bayonetas legiones malparidas por una torpe entraña, los girasoles rusos, como ciegos planetas, hacen girar sus rostro de rayos hacia España.” Hernández, M, Rusia, El hombre acecha, España,Diputación de Santander,1937-1938

 

Estos versos nacen desde los últimos suspiros de libertad de Miguel Hernández, incansable poeta y militante, que conmutó la pena de muerte vagando por cárceles franquistas hasta el fin de sus días.

 

 

Habiendojamásredimidosusideas,fallecióun28demarzode1942dejandounlegadoliterarioen defensa de una clasemaltratada.

Resulta imprescindible conocer su condición de clase campesina para entender su obra. Fue un poeta de formación autodidacta, pues tuvo que trabajar desde su juventud en el seno de una familia pobre. Escapó de todas las concepciones intelectuales burguesas de la generación que cronológicamente le pertenecía y por ello es considerado el hermano menor de la famosa generación del 27.

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JCE(m-l)

La fina línea entre sujeto consciente y sujeto para policíaco.

Desde el inicio del capitalismo y en su desarrollo se ha ido transformando todo el entramado penitenciario para adaptarlo a las necesidades del sistema económico y con él el ideario de las masas respecto al mismo. En dicho desarrollo se crearon los cuerpos policiales como mecanismos para mantener el orden burgués vigente, estos necesitaban para su correcto funcionamiento que gran parte de las masas los aceptaran, los vieran como firmes defensores de la paz y defendieran su necesidad. Si bien es cierto que esta imagen no es una necesidad imperiosa, facilita su labor puesto que implica que las contradicciones de clase no están manifiestas a ojos de las masas y por tanto que no han de entrar en confrontamiento directo.

La acumulación de bienes en las clases trabajadoras acaecida por el aumento descontrolado de la producción del capitalismo, así como toda la cultura y propaganda burguesa individualista, produjo cada vez más en las amplias masas trabajadoras el miedo a la pérdida de su pequeño trozo de miseria. El espíritu de competitividad se exacerba en la clase pequeño-burguesa, siempre temerosa de perder sus propiedades, y se transmite al proletariado.

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Los Campamentos Internacionales de la Juventud Democrática, Antifascista y Antiimperialistas se han desarrollado en diferentes partes del mundo desde 1977. Nacieron de la iniciativa de organizaciones revolucionarias, antifascistas, antiimperialistas y marxistas-leninistas que vieron la necesidad de empujar estos espacios de confluencia y unidad y desde este espacio afirmar la lucha y el carácter internacionalista de la las juventudes mediante el intercambio de experiencias, la discusión y la construcción de acuerdos políticos que levanten las banderas del cambio y la trasformación social en cada uno de los pueblos.

Nada ha cambiado, todo sigue igual.

Nosotros, los futuros trabajadores, actuales estudiantes de la Formación Profesional, observamos que el tiempo pasa, pero el cambio en la calidad de nuestra formación no llega.

Las desigualdades en el proceso educativo vienen dándose desde la escuela, pasando por la enseñanza secundaria, y hasta la Universidad. Actualmente, la realidad con la que nos encontramos en la Formación Profesional no es muy diferente a la que se da en otros sectores estudiantiles, sino que sigue el mismo camino de precarización.

Como resultado de los recortes económicos, la formación profesional, como otros sectores educativos, tiene una sangrante herida abierta desde hace tiempo. La falta de plazas en centros públicos no para de crecer, al contrario que la escuela privada y concertada, la cual recibe una gran cantidad de las ayudas, que deberían ser destinadas para la educación gratuita, y no para engrosar los bolsillos de la escuela privada/concertada.

La Universidad Politécnica de Madrid ha tomado unilateralmente y de improviso la decisión de cambiar el proceso de matriculación, imponiendo una única matrícula en la que eliges las asignaturas tanto del primer como del segundo cuatrimestre antes de septiembre.

Al obligar a planificar los estudios para más del doble de tiempo que antes, esta medida complicará la vida a los estudiantes –sobre todo a los obreros– que, bien por dificultad en el aprendizaje, bien por compatibilización con un precario mercado laboral, necesiten reducir su carga lectiva después del primer cuatrimestre pero ya hayan pagado sus matrículas; proporcionando de este modo a la UPM el aumento de ingresos que necesita para cubrir la deuda de decenas de millones de euros contraída por su pésima gestión.

Trabajador, afróntalo: ganas menos de lo que produces. Todos los días te levantas temprano, pasas ocho o más horas de tu vida trabajando para otro y vuelves agotado a casa. No puedes permitirte tener una enfermedad grave: tu jefe podría ganar más con un empleado con mejor salud. No puedes permitirte decir lo que piensas: a tu jefe podría parecerle mal y buscar un empleado menos molesto. No puedes permitirte ser creativo: tu jefe, al que no ves nunca, sabe mejor que tú cómo hacer el trabajo al que dedicas ocho, nueve o diez horas diarias. No puedes permitirte nada de esto porque necesitas cobrar a final de mes ese dinero, que es menos del que mereces, pero que es el único que vas a recibir. ¿Y a dónde va el dinero que te falta? A tu jefe. ¿Es eso justo?

JCE (m-l) Elx

«El fascismo es capitalismo en decadencia»

El fascismo es la última herramienta de la oligarquía para la defensa de su poder e intereses económicos. Cuando sus urnas y su circo “democrático” no son suficientes para mantener al pueblo sometido y aletargado, como fruto de la agudización de las contracciones del sistema capitalista, la burguesía se arranca la careta de la “democracia” y entra en su fase descaradamente fascista, mediante el uso indiscriminado de todos los instrumentos de represión de los que el Estado burgués dispone.