Artículos

Por Efrén H. | Octubre nº 80

El 5 de marzo de 1953 murió Iosif Visariónovich Dzhugashvili, conocido mundialmente con el sobrenombre de Stalin. Su persona y su gestión política entre 1929, año en que se impuso sobre sus adversarios políticos, y el año de su fallecimiento, han merecido los peores calificativos. No ha quedado ni una sola parcela de su gobierno que no haya sido juzgada con los términos más duros y la más absoluta de las descalificaciones.

Por Raúl Marco

Días pasados, La Gaceta.es publicaba un artículo para atacar a Pablo Iglesias afirmando que su padre había pertenecido al FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota). Dejamos de lado el miserable proceder del autor al utilizar el pasado del padre del dirigente de Podemos para tratar de desprestigiar al hijo. Además, tergiversa la naturaleza política del FRAP, razón por la que puntualizaré algunos aspectos que ese pseudo periodista falsea y manipula, lo que no me sorprende en absoluto de semejante individuo.

Publicado en Altercom, 2008

Quito con su sol recto hace 8 años... en las cercanías de la fatua Corte Suprema de Justicia, Jaime Hurtado González caminaba sonreído, junto a su camarada Pablo Tapia y su asistente Wellington Borja. Era afable con los transeúntes, la sonrisa plena le llenaba el rostro y alzaba su brazo sin temor, devolviendo el saludo a todos. Para quienes frecuentaban las pocas calles que iban desde el Congreso hasta su consultorio, su presencia, su enorme figura, eran cosa familiar. Los tres fueron acribillados.

Por Agustín Bagauda

Octubre nº 79

Alfon en prisión, por participar en un piquete de la Huelga General de noviembre de 2012. Cerca de 300 sindicalistas procesados con solicitud de penas de prisión. Piquetes encarcelados como los de Airbus, ArcelorMittal, o por participar en movilizaciones como en Vigo, Granada o Sevilla. La Ley Mordaza (“Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana”) en trámite parlamentario.

Comunicado del Comité Revolucionario Benigno Álvarez

La salida del capitalismo para su propia crisis es el fuerte desempleo, la destrucción de fuerzas productivas, y un aumento de la violencia estatal. Ni con las
elecciones en sí mismas, por muchas listas abiertas que existan, ni con la participación en estas por parte de la mayoría social sometida a una minoría, vamos a conquistar el poder. Sólo construyendo una democracia de nuevo tipo, basada en el poder popular, llevaremos las justas demandas democráticas de las naciones y pueblos ibéricos hasta sus límites, hasta el Socialismo.

Editorial de Octubre, nº 77

La detección del primer caso de ébola en España ha puesto de manifiesto una vez más la ineptitud del gobierno en situaciones de emergencia. Negligencia, irresponsabilidad y mentiras han sido la tónica dominante del equipo de Rajoy y, como en ocasiones anteriores -Prestige, Yak 42-, se ha trasladado la culpa a las víctimas

Por D. Urzaiz | Octubre nº 77

Liberia, Guinea, Sierra Leona: el ébola en África Occidental era algo ajeno a nosotros... Llevaba meses diezmando a su población, algo propio del mundo "subdesarrollado".

Allyson Pollock, profesora de Política e Investigación de la Salud Pública en la Universidad Queen Mary de Londres declara en una entrevista publicada en CAS Madrid

Por J. Romero | Octubre nº 77

En el último mes, se han conocido varios escándalos que ilustran sobre el carácter generalizado de la corrupción: el uso fraudulento de más de 15 millones de euros por los consejeros de Caja Madrid que utilizaban tarjetas opacas de la entidad, y la "Operación Púnica”, en la que están implicados de momento alcaldes y conocidos cargos del PP y del PSOE.

Por Agustín Bagauda | Octubre nº 77

La semana pasada empezaba el debate en el Parlamento de los Presupuestos Generales del Estado 2015, presentados por el Gobierno del PP.

¿Son «unos presupuestos para el crecimiento y el empleo», para mejorar la situación económica de las clases trabajadoras, para combatir la pobreza? La respuesta es no.

Por Carlos Hermida | Octubre nº 77

La guerra que comenzó en 1914 fue conocida en su momento como “La Gran Guerra”, debido a la enorme movilización de recursos humanos y materiales, al número de países participantes y, por supuesto, por las consecuencias que tuvo. Fue una contienda que cambió el mundo, hasta el punto de que puede afirmarse, como hizo el historiador Eric Hobsbawm, que el siglo XX comenzó en 1914.

Por Alia (*) | Octubre nº 77

Se agolpan recuerdos, sentimientos. Nunca olvidaré aquel tiempo de solidaridad, de penalidades, de miedos, y sobre todo de hacer frente a tanta injusticia, a tanto crimen, a un genocidio consentido, ocultado por los muy demócratas países europeos.

Día tras día, semana tras semana, en los voceros de la gran burguesía se nos habla constantemente de corrupción. Largas listas con nombres de reconocidos políticos, banqueros y empresarios colman los noticieros de la prensa, radio o televisión.

Por Sofía Ruiz | Octubre nº 91

«Los progresos sociales y los cambios de periodos se operan en razón directa del progreso de las mujeres hacia la libertad y las decadencias de orden social se operan en razón del decrecimiento de la libertad de las mujeres... porque aquí, en la relación de hombres y mujeres, del débil y el fuerte, la victoria de la naturaleza humana sobre la brutalidad es más evidente. El grado de emancipación de la mujer es la medida natural de la emancipación general […] Nadie resulta más profundamente condenado que el propio hombre por el hecho de que la mujer permanezca en la esclavitud.»

Marx y Engels, La sagrada familia

La historia de la lucha de las mujeres es también la historia de la lucha de clases. En la actualidad estamos en un periodo claramente regresivo, donde las políticas de austeridad y los recortes han generado una pérdida de derechos y un retroceso en las condiciones de vida de las capas populares. La crisis sigue golpeando con fuerza al conjunto de la clase trabajadora, como se refleja en las cifras de paro, desahucios y avance de la pobreza, que impactan en toda su crudeza en los hogares. Pero no afectan por igual a todos los miembros de la familia: se muestran más duros con los menores, que presentan más riesgo de pobreza, y con las mujeres, que asumen el trabajo derivado del recorte de servicios públicos, es decir las tareas de cuidado y atención a personas dependientes.

Por C. Hermida | Octubre nº 42

La crisis económica que comenzó en 1929, conocida como la Gran Depresión, fue la más devastadora de cuantas había experimentado hasta ese momento la economía capitalista. Se inició en Estados Unidos con el desplome de las acciones  de la Bolsa de Nueva York, pero rápidamente se extendió por todas las ramas de la economía. La producción industrial se derrumbó y el paro alcanzó la cifra de 16 millones de desempleados en 1933. La contracción del consumo hundió los precios agrícolas y llevó a la ruina a cientos de miles pequeños agricultores, el comercio se redujo drásticamente y el sistema bancario quedó desorganizado. El papel central que jugaba Estados Unidos en la economía mundial hizo que la crisis se extendiera con celeridad a Europa y al resto del mundo.

Hemos celebrado con éxito el primer acto político de nuestro Partido en Albacete después de muchos años, coincidiendo con el Centenario de Octubre. El acto se  ha desarrollado en un ambiente muy positivo, donde jóvenes y veteranos camaradas han podido intercambiar opiniones sobre la historia de la Gran Revolución y acerca de sus propias experiencias, a la luz de las lecciones que nos dejó aquel acontecimiento.

En primer lugar, el camarada Sergi ha llevado a cabo una charla en la que ha analizado y desmantelado algunos de los numerosos mitos en los que aún insiste la burguesía para desprestigiar la herencia de la Revolución de Octubre: su supuesto carácter minoritario, como "golpe de estado"; las tergivesaciones en torno a la personalidad, papel y política de Stalin; la necesidad de Octubre frente a Febrero; el acuerdo germanosoviético; la política soviética sobre las nacionalidades; la contraposición entre Lenin y Stalin y demás mentiras que han sido, y son, utilizadas por la burguesía y el revisionismo para ocultar la realidad.

Por Santiago Baranga

A mediados de octubre de 1917, un artículo de Rabotchi Put en el que se revisaba los “méritos” de los ministros socialistas “moderados” sentenciaba sobre Kerenski: «Mejor es no hablar de él; la lista de sus servicios [a la burguesía] es demasiado larga». En Helsingfors, los delegados de la Flota del Báltico exigían en una resolución «que se expulse inmediatamente del gobierno al “socialista” Kerenski, aventurero político, que, con sus vergonzosos chantajes en beneficio de la burguesía, desacredita y hunde la gran revolución y, con ella, a las masas revolucionarias».

Alexandr Kerenski, efectivamente, ha pasado a la historia como vendido y traidor al socialismo. En contraste, muchos rusos exiliados lo culparon de haber dado vía libre al triunfo del bolchevismo junto al kadete Miliukov; pero Carr lo distinguía de éste por su «aparición ostensible e ignominiosa en la escena histórica». En 1912 fue elegido para la cuarta Duma como diputado laborista, y lideraba el grupo trudovique en febrero de 1917, aunque acabaría adhiriéndose a los socialrevolucionarios. De acuerdo con J. Reed, los socialistas populares o trudoviques eran un partido de «intelectuales prudentes, jefes de las sociedades cooperativas y campesinos conservadores», defensores de los intereses de la pequeña burguesía nacionalista.

Tras la revolución de febrero, Kerenski fue nombrado ministro de Justicia. Por aquel entonces, los socialrevolucionarios y los mencheviques dominaban no sólo los soviets de Moscú y Petrogrado, sino también los del ejército y del resto del país, influencia que no dudaron en poner al servicio del gobierno liberal formado por el KDT. El poder del Estado pasó así a una nueva clase, la burguesía y los terratenientes convertidos a las ideas burguesas; de esta manera –concluiría Lenin poco después–, la revolución democrático-burguesa se hallaba completada, abriendo el camino a la revolución proletaria.

Acto conmemorativo del Centenario de la Revolución Rusa

Este año se cumple el Centenario de la Revolución Rusa, un hecho de trascendencia histórica y mundial. Con motivo de tal efemérides, el PCE (m-l), con la colaboración de la Federación Republicanos, ha organizado el acto titulado “Vigencia de la Revolución de Octubre”.

El acto consistirá en una charla-coloquio que tendrá lugar el próximo viernes, 5 de mayo, en el salón de actos del Centro Social San José, sito en c/ Tomasa de la Iglesia, 1, a las 19:00 h., y correrá a cargo del profesor Carlos Hermida, que realizará un repaso histórico de esa revolución al tiempo que planteará la vigencia, en el siglo XXI, de los principios que la animaron.

Por Santiago Baranga

Si los años previos a 1917 habían visto crecer a Lenin como organizador del Partido y encabezando el combate ideológico contra las diversas corrientes oportunistas, el período que siguió al estallido de febrero nos muestra a un genial dirigente de masas, que nunca vio decaer su fe incondicional en la capacidad combativa y creadora del proletariado. Esa confianza, junto a una visión precisa del estado de ánimo de la clase obrera y de la situación del resto de las clases, aun en los períodos en que el forzoso exilio o la persecución lo mantenían alejado del contacto con ellas, fue lo que, durante buena parte del año diecisiete, enfrentó a Lenin con buena parte –la mayoría, a menudo– del Comité Central bolchevique.


Al estallar la revolución de febrero, se hallaba en Petrogrado el Buró del Comité Central de los bolcheviques (Molotov, Zalutski y Chliapnikov), formado para hacer frente a la dispersión en el interior en sustitución del Comité elegido en 1912. Con el triunfo de la revolución y el fin de la clandestinidad, salieron también a la luz las contradicciones entre los dirigentes del Partido. Así, Kamenev y moscovitas como Rykov y Noguin defendían una política de “presión” al Gobierno provisional, mientras otros (Molotov, Stalin) desconfiaban de éste.

Por Raúl Marco | Unidad y Lucha

«Los líderes vienen y van, pero el pueblo permanece. Sólo el pueblo es inmortal, todo lo demás es efímero» (Stalin).

«Es la historia de tres revoluciones: la revolución democrático-burguesa de 1905, la revolución democrático burguesa de 1917 y la revolución socialista de 1917.

La historia del P.C.(b) de la URSS es la historia del derrocamiento del zarismo, del derrocamiento del Poder de los terratenientes y capitalistas, la historia del aplastamiento de la intervención armada extranjera durante la guerra civil, la historia de la edificación del Estado Soviético y de la sociedad socialista de la URSS.» [1]

Quizá no se haya dado en el mundo una lucha tan heroica, tan continuada, tan emocionante, como la revolución rusa, de sus pueblos y nacionalidades.

A estas revoluciones, hay que añadir la lucha y participación decisiva de la URSS en la II Guerra Mundial. Lucha épica, sin parangón, y en la que la Alemania hitleriana fue derrotada decisivamente por el ejército soviético.

Por Santiago Baranga

«Sería un error político plantear desde ahora la cuestión de un cambio del Gobierno provisional:.. La cuestión de tomar el poder sólo se planteará a la democracia rusa cuando el Gobierno de los liberales muestre su agotamiento.» Así planteaba la situación Kámenev el 14 de marzo, al hacerse cargo del diario bolchevique Pravda. En cuanto al problema de la guerra, afirmaba: «Cuando un ejército se mantiene frente a otro, la política más insensata consistiría en proponer a uno de ellos deponer las armas y volver a sus hogares. Eso no sería una política de paz, sino una política de esclavitud que el pueblo ruso rechazaría con indignación. No, permanecerá firme en su puesto, respondiendo a la bala con la bala, al obús con el obús. […] Nuestra consigna es: presión sobre el Gobierno provisional para obligarlo a que intente públicamente, ante la democracia del mundo entero, convencer a los países beligerantes de la necesidad de empezar inmediatamente las conversaciones sobre los medios de cesar la guerra.»

Organizado por el PCE (m-l) con la colaboración de la Federación Republicanos, el acto tendrá lugar el próximo jueves, 16 de marzo, en el Salón de Actos del Centro Cultural “San José”, sito en c/Tomasa de la Iglesia, 1, a las 19:00 h.

Hemos querido conmemorar a un tiempo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y el Centenario de la Revolución de Octubre de 1917. Pero también nos ha movido a ello el peligro del tratamiento y concepción burgués del tema de la mujer, que cobra cada vez más fuerza y que no busca otra cosa que desgajar a la mujer trabajadora, a la mujer de la clase obrera, de su propia clase y de su lucha. 

El acto constará de una charla a cargo de Sofía Ruiz, militante del PCE (m-l), para posteriormente abrir un coloquio que permita enriquecer el acto entre todos.

febrero1905

 

Por Santiago Baranga

Enero de 1917: el estruendo de la guerra retumba por toda Europa. En el tercer invierno de la guerra, la exaltación chovinista y la euforia han quedado sepultadas en el fango de las trincheras. Las derrotas amenazan con llevarse por delante a las autocracias del continente.


Marx había establecido de forma contundente que la violencia es la partera de la historia, y la Primera Guerra Mundial vino a confirmar este axioma con toda crudeza. Otro conflicto –aún más catastrófico, si cabe, para el zarismo, derrotado por un pueblo “amarillo”– había producido las primeras señales de alarma en 1905. En aquel momento, haría su irrupción el soviet como instrumento de los revolucionarios: muy pocos se atreverían entonces a soñar el significado que llegaría a adquirir ese término. En cualquier caso, una década después la Gran Guerra desarrollaría, de forma inaudita, el elemento subjetivo capaz de convertir la penuria en triunfante insurrección.

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