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Carlos Hermida

En julio de 1792 la Asamblea nacional de Francia declaró, «La Patria está en peligro» ante la amenaza militar de Austria y Prusia y la contrarrevolución organizada por Luis XVI, la nobleza y el clero, llamando al pueblo a defender la Revolución.
Ahora nuestro país también está en peligro, amenazado por una monarquía que representa los intereses de la oligarquía. En España hay una pseudo democracia, un tinglado político al servicio de las empresas del Ibex 35. Las clases populares llevan años siendo expoliadas por la banca y las grandes empresas. Los brutales recortes económicos han deteriorado los servicios públicos, precarizado el empleo y hundido en la miseria y en la pobreza amplios sectores de la sociedad. Es cierto que existe una pandemia, pero su incidencia está directamente relacionada con la fortaleza del sistema sanitario, y en España los recortes en la sanidad pública han deteriorado nuestro sistema de salud, mientras se ha potenciado la medicina privada, que se guía exclusivamente por el ánimo de lucro.
la corrupción política y económica, a cuya cabeza está la familia real, ha esquilmado de la riqueza nacional cientos de millones de euros que han ideo a parar a paraísos fiscales. La evasión de capitales o el fraude fiscal son directamente culpables de muchas de las muertes que coravirus provoca en nuestro país. Con ese dinero robado los hospitales estarían mejor dotados en personal y medios técnicos.


La crisis provocada por la epidemia va a servir de excusa para despedir a decenas de miles de trabajadores que son los que van a pagar una vez más Las consecuencias de las actual, situación, mientras los empresarios recibirán nuevas subvenciones y beneficios fiscales.
La patria está en peligro y la única manera de salvarla es acabar con el orden político que la amenaza. Es indispensable la ruptura política, el derrocamiento de la monarquía y la instauración de una República Popular y Federativa que lleva a cabo las transformaciones estructurales que necesita nuestro país. Es una tarea de salud pública acabar con una clase dominante que responde exclusivamente a sus intereses, aliada con el imperialismo estadounidense y que ha hipotecado la soberanía nacional al integrarnos en la OTAN y en la Unión Europea.
Los enemigos son ellos, los de siempre, los que destruyeron la II República, organizaron la guerra civil, implantaron una dictadura fascista y siguieron ejerciendo el poder gracias a esa política denominada de forma desvergonzada como «transición democrática».
Para que las clases populares vivan y tengan futuro, es preciso destruir a esos enemigos, es imprescindible un nuevo orden político, social y económico. Luchemos por la III República y acabemos definitivamente con los culpables de nuestras desgracias.