manolis

 

Raúl Marco

El pasado 30 de marzo, el luchador y combatiente Manolis Glezos, símbolo de la resistencia antifascista, falleció a los 98 años.

Cuando los ejércitos hitlerianos invadieron su país, Grecia, Glezos tenía 18 años. Pese a su juventud, y junto a otro muchacho como él, treparon a la Acrópolis y arrancaron la bandera nazi que prepotentemente habían izado las tropas invasoras. Fue un acto que fortaleció el espíritu de resistencia de los patriotas antifascistas.

Durante la ocupación alemana e italiana en Grecia (II Guerra Mundial), Glezos militó en el KKE (Partido Comunista de Grecia), evidentemente ilegal y clandestino. Fue detenido en varias ocasiones, torturado y condenado a muerte.

A la derrota del fascismo, siguió la guerra civil. Manolis Glezos fue detenido y, otra vez, condenado a muerte por comunista, empero la popularidad de Glezos, un héroe para su pueblo, hizo que le conmutaran la pena de muerte por la de cadena perpetua. En 1951, estando aún en la cárcel, fue elegido diputado por la Unión Democrática de la Izquierda (EAD), organización legal del Partido Comunista, pero permaneció en la cárcel hasta 1954 en que, mediante una huelga de hambre junto a otros diputados de la EDA, también encarcelados, fue liberado. Cuatro años después, en 1958, es elegido diputado, de nuevo por la EDA, bajo el régimen del derechista y reaccionario Karamanlis, y de nuevo detenido, pero reelegido en 1961 es liberado al año siguiente, 1962.

Con el Golpe de Estado fascista de los coroneles en 1971, se ve obligado a exiliarse. Vuelve en 1974 y participa en el derrocamiento de los coroneles. Es elegido una vez más diputado, y diputado griego en la UE.

Durante algún tiempo apoyó a Syriza, pero en febrero de 2015 al someterse Tsipras, más aún, con la sumisión a la Unión Europea, Manolis Glezos Decano del Parlamento Europeo, publica un comunicado en el que declara firme y claramente:

«Entre el opresor y el oprimido no cabe el compromiso, como lo es igualmente entre el ocupado y el ocupante. La única solución es la libertad», y presenta sus escusas a los ciudadanos por haber: «apoyado la ilusión (de que las reformas anunciadas) se iban a cumplir y llamó a la insurrección.»

Hay dos, digamos actos, de Manolis Glezos poco conocidos, pero que son significativos del personaje. En 1975, con motivo del fusilamiento por el franquismo de mis tres camaradas del FRAP y dos de ETA, se organizaron manifestaciones de solidaridad en todas partes con los militantes fusilados y de repulsa y condena del franquismo. Atenas fue uno de esos lugares, y allí apareció Glezos que se fundió en un abrazo con nuestro camarada delegado que llevaba la bandera del FRAP.

En abril de 1985, Enver Hoxha falleció en Tirana. Múltiples delegaciones y personalidades. En el cortejo yo iba lado de Nils Anderson. Fue él, Nils. Quien me contó que el día anterior le habían presentado a Manolis Glezos. Había ido, según dijo el mismo, a rendir homenaje a Enver y al partido de los comunistas albaneses y a recordar a todos el internacionalismo efectivo de los comunistas y el pueblo albanés, manifestado durante la guerra civil en Grecia, cómo apoyaron directamente al Ejército de liberación y protegido a los partisanos griegos, en aquellos duros momentos en los que otros partidos comunistas los habían abandonado en su lucha contra el imperialismo y les habían cerrado las fronteras.

Todo nuestro respeto y cariño por ese auténtico militante comunista, uno más de los muchos que nos animan y estimulan en nuestra lucha. Uno más que recordar y contar a nuestros jóvenes militantes.

No los dejemos caer, «…allá donde habita el olvido»