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Por Efrén H. | Octubre nº 90

El Centro Cibeles de Madrid ofrece hasta el 28 de febrero una amplia exposición retrospectiva del pintor ruso Wassily Kandinsky (1866-1944). Pionero del arte abstracto, la exposición muestra a través de un centenar de obras maestras la trayectoria artística del pintor, recorriendo los períodos clave de su evolución estética: Munich (1896-1914); Rusia (1914-1921); Bauhaus (1921-1933) y París (1933-1944). En esta muestra podemos contemplar obras fundamentales como Ciudad vieja II (1902), Molino, Holanda (1904), Amarillo-Rojo-Azul (1925) y Conjunto colorido (1938).

Kandinsky nació en Moscú y compaginó sus estudios de Derecho con las clases de dibujo y pintura. A la edad de treinta años renunció a la labor docente y se trasladó a Munich para estudiar pintura. Entre 1908 y 1910 pintó una serie de paisajes alpinos, pero pronto su arte evolucionaría hacia la abstracción como medio de plasmar sensaciones y sentimientos. Lo fundamental no era la representación del objeto, sino la riqueza cromática y la simplificación formal.

La conquista de la abstracción llega entre 1910 y 1914 período en que realiza numerosas obras agrupadas en tres categorías: impresiones, improvisaciones y composiciones. En 1911 fundó junto a Franz Marc y Auguste Macke el grupo expresionista “Der Blaue Reiter”, organizando diversas exposiciones en Munich y Berlín.

Su labor creativa corre paralela a la reflexión teórica y en 1911 publica De lo espiritual en el arte. En este libro desarrolla, entre otros temas, una teoría del color. Los colores pueden provocar un efecto profundo en el espectador, una especie de resonancia interior debido a sus propiedades capaces de evocar calma, inmovilidad, silencio o dinamismo.

Kandinsky Schwarzer Raster350Al comenzar la Primera Guerra Mundial, Kandinsky volvió a Moscú, donde emprendió varias actividades organizativas en el Departamento de Bellas Artes del Comisariado Popular de Educación. En 1917 se casó con Nina Andreievski y cuatro años más tarde se trasladó a Alemania, incorporándose a la Bauhaus. Durante este nuevo período alemán su obra inició una transición hacia una mayor estructuración, tanto compositiva como formal, en lo que se ha dado en llamar la etapa arquitectónica de su pintura, al cual siguió otro fase en la que experimentó con trazos circulares y concéntricos. También continuó con su producción teórica, publicando el libro Punto y línea sobre el plano (1926).

Cuando los nazis clausuraron la Bauhaus, Kandinsky se trasladó a Francia. En esta última etapa de su vida continuó su experimentación estética, combinando colores de manera compleja y empleando motivos decorativos de raíz eslava.

Como ya es habitual en estas reseñas, animamos a nuestros militantes y a los amigos y lectores de Octubre a que acudan a esta muestra para disfrutar de uno de los maestros del arte contemporáneo. Una buena ocasión para adentrarse en el conocimiento la pintura abstracta, siempre compleja, pero muy sugerente. Como otras tendencias artísticas, la abstracción también refleja las tensiones y las contradicciones de la época en que surge. La Primera Guerra Mundial, la revolución bolchevique y el ascenso de los fascismos fueron acontecimientos que cambiaron el mundo y afectaron profundamente a la visión de la realidad que hasta entonces tenían artistas e intelectuales. Conceptos, formas de vida y normas que parecían inmutables se derrumbaron, provocando miedos, incertidumbres y grandes esperanzas. De la lucha entre lo viejo y lo nuevo, del enfrentamiento entre el viejo mundo burgués y la revolución de Octubre, nacieron también vanguardias que transformaron el arte. La abstracción fue hija del siglo XX.