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Por Julio Calafat | Octubre nº 88

El atentado en París, crimen que nada justifica, está teniendo «daños colaterales», cuales son un aumento de las posiciones derechistas y hasta nazis, no sólo en Francia, también en España, Alemania, etc. con una alarmante y atizada fobia anti musulmana que puede desembocar en una oleada de pogromos. Monsieur Hollande, cual revivida Juana de Arco , y émulo de Bush (el del trío de las Azores) llama a la guerra contra el Daesh, trata de convencer a sus compinches como Cameron, Merkel, a Obama, Putin, y otros (bajo cuerda presiona al Tancredo Rajoy) para montar una autentica coalición guerrera de asesinos contra una banda de asesinos.

Una vez más, se pone de manifiesto que hay víctimas de primera y de segunda. Los 130 muertos de París no se pueden justificar, repetimos.

Ha sido un asesinato premeditado, calculado y meticulosamente aplicado. Nuestra condena sin paliativos. Al día siguiente de ese criminal atentado, Hollande envió sus bombarderos a golpear en Racca, ciudad de Siria en manos de los yihadistas. Barrios enteros fueron arrasados. ¿Cuántos cientos de personas, entre ellas niños, fueron ASESINADOS por las bombas del Presidente francés? Silencio oficial. Son víctimas «colaterales», es decir, de segunda o tercera clase.Como lo son los asesinados por la Yihad en Túenz, Malí, Egipto…

Ha habido varios artículos de valientes y lúcidos periodistas e intelectuales, que han señalado claramente que estos fanáticos yihadistas son la criatura, especialmente de EEUU. Fue la CIA la que utilizó a Bin Laden (luego lo asesinó), fueron los estrategas del Pentágono los que utilizaron esas hordas contra la URSS en Afganistán. Con prefabricadas acusaciones invadieron y destruyeron Irak; son ellos los que intervinieron en Libia, los que armaron a las bandas sirias, etc., etc . Y otro tanto se puede decir sobre la actuación de los imperialismos, entre ellos quizá particularmente el francés, los que mantienen Estados neocolonizados en África, con sus respectivos gobiernos títeres.

Mas los gobiernos democráticos silencian esas evidencias. Hipócritamente se solidarizan unos con otros (entre ellos el asesino nazisionista Netanyahu. Pues los miles, sí miles, de palestinos asesinados por ese Estado, son también de segunda clase).Invocan la paz, la justicia, la fraternidad, la libertad y el patriotismo, «último refugio de los canallas».

«Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas / y en traje de cañón, las parameras / donde cultiva el hombre raíces y esperanzas, / y llueve sal, y esparce calaveras

Miguel Hernández