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Comunicado del Comité de Madrid del PCE (Marxista-Leninista)

LEY OMNIBUS: modernizar la administración como excusa para avanzar en la privatización de lo público

En el lenguaje de Ayuso (continuidad del lenguaje del PP en la Comunidad de Madrid desde hace más de 25 años), modernizar, impulsar, emprender… significa utilizar los fondos públicos para darlos a la empresa privada, es decir, el expolio de servicios y bienes comunes.

El 23 de diciembre, en plena Navidad, el gobierno de la CAM, presentó el Anteproyecto de Ley de medidas urgentes para el impulso de la actividad económica y la modernización de la administración de la Comunidad de Madrid, conocida como “Ley Ómnibus”, que afecta a la práctica totalidad de las áreas de gobierno, dejando solo 10 días, con varios festivos incluidos, para presentar alegaciones.

Este anteproyecto modifica 33 leyes, 5 decretos e incluye 15 nuevas disposiciones. Afecta a ámbitos de hacienda pública, ordenación territorial y urbanismo, medio ambiente, protección de la naturaleza, transportes urbanos y por carretera, juego, deporte, prevención y extinción de incendios y salvamento, agentes forestales, policía local, centros de menores, tribunal administrativo de contratación pública, sanidad…

Entre las medidas que presenta esta Ley, y centrándonos solo en la cuestión sanitaria, siempre esencial pero especialmente en nuestro contexto de pandemia, el artículo 44, da lugar a la creación de la Agencia de Contratación Sanitaria de la Comunidad de Madrid, un nuevo ente público, con plena capacidad jurídica y de obrar, y que actuará con sometimiento al Derecho Privado.

 

J. Romero

Hoy, el gran capital sigue internacionalizado; el control de los medios de producción se concentra cada vez en menos manos, pero la producción se diversifica a lo largo del mundo, a pesar de los intentos de renacionalizar una parte de la producción industrial, en tanto los fondos de inversión y especulación ganan poder y autonomía respecto de los débiles controles estatales.

Hoy, el capital afronta un proceso de profunda reconversión que intenta resetear el sistema, “partir de cero”, para evitar la profundísima crisis que limita la reprodución ampliada de sus inversiones; una crisis que amenaza con provocar una brutal destrucción de fuerzas productivas cuyo coste pagará (está pagando ya) la mayoría trabajadora.

Ese proceso crea de contínuo tensiones internas entre las diversas capas de la burguesía y agudiza la lucha política entre ellas, pero la batalla política por el control del Estado y el establecimiento de alianzas entre los estados se da en su campo, el campo del capital.

Hoy el proletariado está disperso a nivel internacional y dentro de cada país, la dirección política de sus intereses sigue en manos de una burguesía en el mejor de los casos “bienintencionada” que impone sus prioridades, ajenas cuando no contrarias, a las del proletariado.

En este estado de cosas parece evidente que la prioridad del proletariado y de los comunistas está en recuperar la iniciativa política. Y para lograrlo debe reforzar las organizaciones que puedan agrupar y disciplinar su acción para dirigirla contra el enemigo de clase que sí dispone de estructuras orgánicas (y, entre ellas, la principal, el estado liberal burgués) para imponer sus intereses.

A. Bagauda

Si bien es verdad que el de Yolanda Díaz es un proyecto aún por definir, creemos que hay suficientes elementos como para poder hacer una valoración inicial, oportuna, a nuestro juicio, entre otras razones porque ha despertado simpatías e ilusiones entre distintos sectores sociales.

El bluf de Podemos (recuérdese que iban a “asaltar los cielos”) ha supuesto una traición a las esperanzas que depositaron en ellos cientos de miles de españoles, lo que aumenta el hartazgo y la desesperanza de muchos de ellos, así como la sima entre la izquierda y las clases trabajadoras que fueron, y son, sus principales votantes. Pudiera darse un desplome electoral y la operación “Yolanda” busca evitarlo. Pero con un “Proyecto de país” que anticipa más de lo mismo, que “no es chicha ni limoná” (Víctor Jara, canta). Nada nuevo bajo el sol.

Ese proyecto, que algunos llaman “frente amplio”, se quiere articular en torno al hiperliderazgo de Yolanda, como en su día Podemos gravitó en torno a Pablo Iglesias, a la que se presenta como salvadora, sin la cual nada es posible. Ya hicimos un comentario al respecto en otro artículo (“Organización, política y movimiento popular”, Octubre, nº 148).

 

Sofía Ruiz

La crisis de la década de 1970 conlleva un cambio de circulación de capital desde la esfera de la producción industrial al mercado de la construcción, en el que el declive de beneficios que proporciona la industria es suplantado por el aumento de la especulación inmobiliaria.

Se acelera así el cambio hacia una nueva fase de desarrollo capitalista en la que la ciudad adquiere un papel clave como centro de acumulación de capital. La ciudad deja de ser un lugar donde se produce y pasa a ser una mercancía que crea oportunidades de beneficio: es el cambio de la producción en el espacio a la producción del espacio. La producción del espacio, da lugar a que los centros urbanos pasen, de ser lugares de residencia, a espacios de acumulación de capital. Si para la población local, el barrio es el lugar habitado donde se desarrolla la vida social, para los mercados y los Ayuntamientos es un espacio abstracto del que se pueden sacar beneficios. El conflicto entre este valor de uso al que aspira el residente y el valor de cambio con que los poderes locales gestionan la ciudad, es la contradicción fundamental en la ciudad, la expresión urbana de la lucha de clasesLa ciudad mercancía, Sofía Ruiz.

En la actualidad, la vivienda o el espacio construido, se ha transformado en un anillo fundamental del proceso de valorización financiera del capital. El proceso de financiarización en Europa o en Estados Unidos se ha producido al desmontar la política de vivienda social, (parte importante del Estado de bienestar), sustituyéndola por la mercantilización de la vivienda y su transformación en un activo financiero.

 

P. Recife

Entrega XII de la serie Tecnología y capitalismo: Google, paradigma del control tecnológico de la sociedad (I): Nacimiento de un gigante: recopilación de datos

En el anterior capitulo vimos cómo la Inteligencia Artificial está presente en la sociedad utilizando para ello desde aplicaciones de móvil a otras formas más sofisticadas en combinación con otras tecnologías. Las grandes corporaciones tecnológicas y los gobiernos están detrás de su desarrollo y utilización. La pregunta es ¿controlan Google, Apple, Microsoft, Facebook, Amazon, gobiernos y la inteligencia artificial nuestras vidas?

Esos datos que vamos dejando…

A alguien medianamente enterado del uso de móviles, redes sociales o compras por internet, tiene asumido que multinacionales como Google, Microsoft, Facebook, Amazon o Apple controlan y espían toda nuestra actividad digital. Es sencillo: saben que búsquedas hacemos, qué sitios web consultamos, dónde estamos ubicados, que artículos o géneros nos interesan, cuantos pasos hemos dado, nuestras preferencias musicales, que canales de televisión vemos… y así, una larga lista.

Cierto es que esos datos los recopilan de forma anónima, es decir, que no están vinculados a un nombre, dirección o número de teléfono. Es el negocio del Big Data. Las multinacionales te ofrecen servicios gratuitos pero en realidad te los cobran recopilando esos datos que tú introduces y ellos luego ordenan, analizan y venden a terceros. ¿Es ilegal? Se supone que esto lo vigila la agencia de protección de datos de cada país ya que los gobiernos tratan de llevarse parte de la tajada que supone este mercado.

 

Senén

9 días han bastado para demostrar por dónde crujen las costuras del sistema. Y lo hace ahí donde el capitalismo y ninguno de sus instrumentos de control puede asimilar las luchas, manejarlas y poner las velas a su favor, por muy deterioradas que estén o haya conseguido mantener las condiciones. Nos referimos, obviamente a la lucha de la clase obrera. Descarnada, sincera y sin miedo. Y lo más importante, con voluntad de victoria.

Los obreros del metal de Cádiz, en respuesta a una postura desvergonzada de la patronal, en la negociación del convenio que les toca firmar dijeron basta.

Dijeron basta en un sector atomizado por la precariedad y la temporalidad, dependiente en gran medida de empresas matrices que racanean condiciones de trabajo a las contratas. La situación de decadencia industrial en la bahía de Cádiz viene de largo, con un amplio historial de deslocalizaciones, cierres y regulaciones de empleo que están haciendo de la provincia campeona en los datos de paro a nivel estatal, con permiso de la provincia de Huelva, que le va a la cabeza y aquejada por una situación similar.

La batalla por sus puestos de trabajo son habituales y continúas, así como en el resto del Estado. Coetánea a esta valiente lucha ha sido la de los compañeros de Pilkington en Puerto de Sagunto, los cuales se enfrentaban a un proceso de deslocalización de parte de su producción a países del este de Europa, batalla que también han ganado. Se quedan los puestos de trabajo.

 

Feliks S.

Las cadenas de supermercados regionales Froiz, Lupa, Gadis, Alimerka y La Plaza cuentan en Castilla y León con un convenio colectivo propio. Dicho convenio caducó en 2019 y debido a la pandemia se prolongó durante el 2020 para seguir negociando. En 2021 se retomó la negociación que se vio paralizada por la insistencia de la patronal en ofrecer subidas de sueldo testimoniales.

Ante esto el sindicato mayoritario en el sector, CCOO, decidió simplificar la batería de reivindicaciones en una básica: alcanzar un salario mínimo en el sector de 1200€ mensuales en 15 pagas sin renunciar a ningún derecho vigente.

Para ello se llevó a una intensa campaña movilizadora en forma de asambleas (primero de delegados y después de toda la plantilla) y convocatoria de huelga, la primera en el sector en Castilla y León. La actitud de los trabajadores partía de una indignación por las condiciones que se tenían, pero sin horizonte de como mejorarlas. Poco a poco y gracias al trabajo de muchos representantes y afiliados al sindicato la implicación de los trabajadores fue aumentando, aún siendo muy minoritaria. En las asambleas provinciales en las que se convocó a la huelga sólo participaron en torno al 10% de la plantilla. Sin embargo, la patronal vio algo inédito: una respuesta organizada a sus prácticas abusivas. Es por ello que finalmente las empresas ceden consiguiéndose el objetivo de los 1200€ aunque alargando el plazo para lograrlo en un año más. A cambio se consigue bajar ligeramente la jornada anual para que uno de los sábados de libranza anuales no se tenga que recuperar. Es decir, la mera amenaza de huelga con los trabajadores empezando a movilizarse consigue el objetivo marcado.

 

C.Hermida

El 20 de noviembre de 1975 murió Franco, pero el aparato represivo del estado franquista siguió cometiendo crímenes impunemente. El 24 de enero de 1977, por la mañana, hubo en Madrid una manifestación en protesta por el asesinato, el día anterior, del estudiante Arturo Ruiz a manos de un grupo de extrema derecha. Como siempre, la policía reprimió brutalmente la protesta y la joven Mariluz Nájera resultó muerta por el impacto en la cabeza de un bote de humo. Por la noche, un grupo de pistoleros fascistas irrumpió en un despacho laboralista de la calle Atocha en el que trabajaban abogados de Comisiones Obreras y del PCE, asesinando a cinco personas y dejando heridas a otras cuatro. Acontecimientos trágicos que figuran en todos los libros de Historia que abordan la etapa de la Transición y que muchos españoles recuerdan por su edad o conocen por reportajes de televisión.

Sin embargo, casi nadie se acuerda de Eduardo Serra Lloret, militante del Partido Comunista de España (marxista-leninista), que murió ese mismo día a consecuencia de las secuelas que en su cuerpo dejaron las bárbaras sesiones de tortura sufridas en Valencia durante su detención.

Serra Lloret “Rubén”, militante de nuestro partido en la zona de Xátiva desde 1973, fue detenido a finales de 1975 y conducido a la Jefatura Superior de Policía de Valencia. Allí fue sometido a brutales palizas por Benjamín Solsona Cortés “El Galletas”, jefe de la Brigada Política de Valencia. Trasladado a la cárcel en grave estado y ante la posibilidad de que muriera allí, le concedieron la libertad condicional. Un año después de su detención murió.

Guerra económica

 

J.P. Galindo

La economía es una de las principales armas de la política. Y un arma económica de 23.000 millones de euros es una amenaza formidable. Esa es la escala en la que se mueven los presupuestos de la Comunidad de Madrid que acaban de ser aprobados por el PP y Vox; unos presupuestos mayores que el PIB del año 2020 de países como Guinea Ecuatorial, Albania, Laos o Nicaragua, según datos del FMI.

El PP reconoce sin problema alguno que estos presupuestos tienen por objetivo asentar aún más el modelo (neoliberal y especulativo) que lleva décadas desarrollando en Madrid y que ha convertido a la región en un verdadero laboratorio ultracapitalista. Sin embargo, también se ha asegurado de que sus medios de comunicación resalten que el 88% del total se va a destinar a “presupuesto social”, un eufemismo bajo el que cabe prácticamente todo y que oculta una realidad: la privatización encubierta de gran parte de los servicios públicos madrileños bajo el formato de la gestión concertada, así como la “colaboración público-privada”, que implican que una buena parte del presupuesto público terminará gestionado por entidades privadas.

 

Sofía Ruiz

“La problemática multiculturalista da testimonio de la homogeneización sin precedentes del mundo contemporáneo. Es como si, dado que el horizonte de la imaginación social ya no nos permite considerar la idea de una eventual caída del capitalismo, la energía crítica hubiera encontrado una válvula de escape en la pelea por diferencias culturales que dejan intacta la homogeneidad básica del sistema capitalista mundial. Entonces, nuestras batallas giran sobre los derechos a las minorías étnicas, los gays y las lesbianas, los diferentes estilos de vida y otras cuestiones de ese tipo, mientras el capitalismo continúa su marcha triunfal" Slavoj Žižek, “Multiculturalismo o la lógica económica del capitalismo multinacional”.

En las últimas décadas del siglo XX, los Estudios Culturales, en su asociación con el post-estructuralismo francés y la French Theory, proporcionaron el sustrato teórico y metodológico para una adecuada recepción de las diferencias culturales, étnicas y de género, y con ello la aceptación y preeminencia de los valores multiculturales.

Entre estos estudios culturales podemos encuadrar los estudios de la Mujer, posteriormente, estudios de Género.

La lucha por la liberación de la mujer, después de la segunda ola feminista, se aisló y se separo de los movimientos sociales, perdiendo la participación de la mujer trabajadora.

 Sofía Ruiz

Artículo publicado en la revista de CIPOML, Unidad y Lucha Nº 37, Octubre de 2018

Este año se ha cumplido el 200 aniversario del nacimiento de Carlos Marx, generando multitud de debates, desde distintos ámbitos, sobre su vida y su obra. 

El legado de Marx sigue vigente en nuestros días, como no va a estar vigente cuando el capitalismo sufre una grave crisis, que estalló en el centro del imperio hace unos pocos años y que sigue haciendo estragos y nos empuja a un nuevo gran ciclo de endeudamiento llevándonos a niveles impensados de desigualdad. 

En este debate abierto en el 200 aniversario del nacimiento de Marx queremos ahondar en el análisis de la opresión de la mujer desde el conjunto de categorías que Marx construyo en “el Capital” para analizar los profundos procesos estructurales por los que el modo de producción capitalista se reproduce a sí mismo. Tema que ya ha sido abordado por el feminismo marxista de la mano de teóricas como Lise Vogel o Susan Ferguson, etc., pero que sigue abierto al debate y la investigación

Es una cuestión controvertida puesto que gran parte del feminismo se separó del marxismo en los años 80-90 del siglo pasado; además se ha producido un retroceso en el movimiento popular, acompañado de la pérdida de muchas de las conquistas sociales y laborales a causa del ajuste del modo de producción capitalista. La desorientación, las desafecciones y las reorientaciones dieron lugar a un compromiso cada vez más débil con la política revolucionaria y la emancipación.

 

Senen, PCE (m-l) Andalucía

9 días han bastado para demostrar por dónde crujen las costuras del sistema. Y lo hace ahí donde el capitalismo y ninguno de sus instrumentos de control puede asimilar las luchas, manejarlas y poner las velas a su favor, por muy deterioradas que estén o haya conseguido mantener las condiciones. Nos referimos, obviamente a la lucha de la clase obrera. Descarnada, sincera y sin miedo. Y lo más importante, con voluntad de victoria.

Los obreros del metal de Cádiz, en respuesta a una postura desvergonzada de la patronal, en la negociación del convenio que les toca firmar dijeron basta. Dijeron basta en un sector atomizado por la precariedad y la temporalidad, dependiente en gran medida de empresas matrices que racanean condiciones de trabajo a las contratas. La situación de decadencia industrial en la bahía de Cádiz viene de largo, con un amplio historial de deslocalizaciones, cierres y regulaciones de empleo que están haciendo de la provincia campeona en los datos de paro a nivel estatal, con permiso de la provincia de Huelva, que le va a la cabeza y aquejada por una situación similar.

La batalla por sus puestos de trabajo son habituales y contínuas, así como en el resto del Estado. Coetánea a esta valiente lucha ha sido la de los compañeros de Pilkington en Puerto de Sagunto, los cuales se enfrentaban a un proceso de deslocalización de parte de su producción a países del este de Europa, batalla que también han ganado.

Santiago Baranga

Los partidos políticos no son solo expresión de la lucha de clases que se desarrolla fuera de ellos y en su propio seno: son ante todo, y como cualquier realidad social, producto de la historia, con sus estructuras, procesos y capacidad de agencia de los individuos y de las clases sociales.

Cuando, en el otoño de 1964, un grupo de delegados lleva a cabo el proceso de unificación de los diferentes grupos marxistas-leninistas que acabarán dando lugar al PCE (m-l), confluyen a escala internacional el viraje de la URSS hacia la coexistencia pacífica–tras el XX Congreso del PCUS–, con la consiguiente oposición china, y las experiencia triunfantes de los pueblos dependientes contra el imperialismo en Cuba, Argelia y, sobre todo, Vietnam, que devuelven al primer plano la lucha armada como instrumento revolucionario. En España, mientras tanto, los cambios inducidos por la política tecnocrática desarrollada por los ministros del Opus Dei –con el apoyo de Estados Unidos y las instituciones financieras del capitalismo mundial–, extienden y profundizan las contradicciones sociales anunciadas ya en los cincuenta, elevando la conflictividad hasta cotas desconocidas en España durante décadas. Es este hecho, ante todo, el que obliga a la dictadura a intentar legitimar su brutal régimen sobre nuevas bases, toda vez que la cultura de la Victoria es ya incapaz de contener el descontento social, aunque, paradójicamente, para entonces el PCE ya se ha embarcado en su política de «reconciliación nacional».

Por la ruptura republicana: Liquidemos la monarquía y la constitución de 1978

Carlos Hermida

El aniversario de la Constitución coincide este año con una gravísima crisis capitalista agudizada por la pandemia. Las desigualdades sociales se han incrementado hasta el punto de que un 27% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social. Hay cientos de miles de hogares que no pueden hacer frente a la factura de la luz y las despensas y comedores solidarios son el último recurso para sectores cada vez más amplios de la sociedad.

Frente a este panorama desolador, las grandes empresas multiplican sus beneficios y los llamados partidos “constitucionalistas” se disponen a conmemorar un año más un texto constitucional que en 1978 estableció una monarquía ilegal e ilegítima en origen, impuesta por un dictador fascista que implantó en España un régimen de terror entre 1939 y 1975.

Agustín Bagauda

La clase obrera, por muchas peroratas que durante decenios han vertido sus enemigos y los enemigos del Socialismo (con mayúsculas), los apologistas del fin de la historia, del fin de la clase obrera como clase revolucionaria (no pocos, traidores a la causa), del fin de la lucha de clases; la clase obrera, decimos, es la principal y más consecuente clase revolucionaria de la sociedad. Sin su concurso no hay revolución posible, menos una con carácter socialista; no hay cambio social posible.

Nosotros somos un partido comunista, un partido con el gran objetivo de la revolución social. Y aspiramos, por ello, a ser la vanguardia de la clase obrera, es decir, a dirigirla y orientarla con rumbo revolucionario, a estar en la cabeza de sus batallas. Para ello, tenemos que estar a su lado, entre ella, con sus reivindicaciones, en sus luchas (parciales, sectoriales y generales), en sus conflictos laborales, en sus barrios con sus problemas cotidianos, en los espacios de clase donde el movimiento obrero está organizado. Esto que parece una obviedad, algo evidente, no lo es tanto y surgen toda una serie de problemas a la hora de llevarlo a la práctica. Hemos tropezado con incomprensiones de camaradas que tienen una concepción utilitaria del sindicato (y al que exigen idealistamente una pureza ideológica) en oposición al papel activo y organizado que los comunistas debemos tener allí donde se organiza nuestra clase, con independencia de la ideología de sus cúpulas; hemos tenido (y tenemos) dificultades, de orden política y organizativa, a la hora de llevar a la práctica esta consigna del partido; nos ha faltado audacia e iniciativa para desplegar esta labor.

Entrega XI de la serie Tecnología y capitalismo. Google, paradigma del control tecnológico de la sociedad (I): Inteligencia Artificial

P. Recife

En estos momentos que tanto se habla de la Inteligencia Artificial en realidad muy pocos saben qué es, cómo se usa, cómo influye y transforma la sociedad y cómo es utilizada por empresas tecnológicas y gobiernos de todo el mundo. Como todos los avances tecnológicos de la Humanidad tiene sus luces y sus sombras y, como siempre ha sucedido, depende de qué clase lo controle para que beneficie o no al mayor número de personas.

En este y siguientes artículos vamos a ver cómo la aplicación, cada vez mayor, de la Inteligencia Artificial (IA) en numerosos ámbitos, está tejiendo una tela de araña que, cada día que pasa y avanza su investigación, nos controla, estudia, somete mediante grandes corporaciones tecnológicas –como Google- y gobiernos que han encontrado en esta tecnología, una poderosa herramienta de dominación.

Un poco de historia

Hablar de IA es necesariamente hablar del matemático del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Marvin Lee Minsky uno de los genios más eminentes del siglo XX, pese a que poca gente lo conoce. Minsky fue cofundador del prestigioso laboratorio de inteligencia artificial y, hasta su muerte en enero de 2016, ocupó la plaza de Profesor Toshiba de los Medios de Comunicación y las Ciencias, ambos en el MIT. Es considerado uno de los mas destacados padres de la inteligencia artificial y, sus vaticinios, hechos hace ya mas de 50 años, son hoy una realidad.

J. Morales

Aunque en general la mayoría de los jóvenes en nuestro país sufren la lacra del paro y la precariedad en el empleo, son los hijos de los sectores más pobres de  la población los que se llevan la peor parte  también en el ámbito de la educación. Históricamente en España, a estudiar FP iban mayoritariamente los hijos  de los obreros, aunque esta tendencia ha experimentado una pequeña variación en los últimos años, con los cambios en la esfera productiva. Ahora, el ansia de beneficios del capital, en una crisis capitalista como en la que estamos  inmersos, hace que el sector público (sanidad, educación…) sea visto como un gran nicho de negocio y especulación. Y una vez más a costa de los más débiles  económicamente.

El 28 de julio de este año, saltaba a los medios de comunicación,  una alarmante noticia “Casi 7000 jóvenes madrileños, condenados  a la precariedad  se quedaban sin plaza en la FP de Grado Medio”, como si fuera una novedad solo de este curso y no la tónica general de las últimas décadas.

Carlos Hermida

El 7 de noviembre de 1917 (25 de octubre según el antiguo calendario ruso), los obreros y soldados de Petrogrado, dirigidos por el Partido Bolchevique, derrocaron el gobierno provisional de Kerensky y tomaron el poder en Rusia. La Guardia Roja se hizo con los principales edificios gubernamentales antes de lanzar el asalto final sobre el Palacio de Invierno. Las heroicas jornadas de octubre --como las describió el periodista norteamericano John Reed-- estremecieron al mundo. Se abrió entonces una nueva época para la humanidad.

Durante años, los comunistas y el pueblo de la URSS libraron batallas colosales y alcanzaron, en el campo económico, social, cultural y militar, avances prodigiosos. Luchando contra la contrarrevolución interna y la agresión de las principales potencias capitalistas, convirtieron al empobrecido y explotado país que heredaron en una potencia mundial de primer orden.

Hasta 1917 la posibilidad de acabar con el capitalismo y construir el socialismo estaba en los libros escritos por Marx y Engels, pero la revolución bolchevique demostró que otro mundo era posible, un mundo sin explotados ni explotadores, un mundo en el que los obreros y los campesinos fueron capaces de ser dueños de su propio destino. Por eso, los hechos de 1917 tuvieron eco en todo el mundo, entusiasmando a los trabajadores y sumiendo a la burguesía en la peor de sus pesadillas.

Sofía Ruiz

Las ciudades, como espacio donde viven y se relacionan las comunidades humanas, han ido transformándose de acuerdo con los procesos de producción económica y reproducción social. Decía Lefevre que “Es el espacio y por el espacio donde se produce la reproducción de las relaciones de producción capitalista”, de esta manera, para comprender las dinámicas socio-espaciales tendremos que comprender las dinámicas del capitalismo en cada momento.

La ciudad capitalista, actualmente, se basa en un modelo urbano que transforma nuestros pueblos y ciudades en espacios diseñados para la reproducción económica y la distribución e intercambio de mercancías, a través de la búsqueda del beneficio económico en la ordenación del territorio , estableciendo que toda intervención urbana tiene que extraer plusvalor, extendiendo el control y la filosofía capitalistas a todos los ámbitos de nuestras vidas.

En España los ayuntamientos de un color u otro han gobernado la ciudad como una gran empresa. Con los objetivos de producir una marca reconocible y difundirla a través de eventos, poner a producir todos sus espacios, captar oportunidades de inversión , reducir gastos y obtener beneficios. Desde la lógica empresarial la reducción de gastos superfluos, es la reducción de gastos de mantenimiento y reproducción del personal (educación, sanidad, servicios sociales….)

M.H.G.

Con el lema La salud mental, un derecho necesario. Mañana puedes ser tú, hace unos días, el 10 de octubre, se celebraba el “Día Mundial de la Salud Mental”,

En un contexto cada vez más sensibilizado con este tema, tanto que ha sido objeto de una campaña mediática y política bastante importante en los últimos meses: deportistas que renunciaban a sus competiciones; el diputado Errejón lanzando una campaña solicitando más medios para la salud mental “Es necesario que el Gobierno pase de las palabras a los hechos en salud mental. En España hay una pandemia de salud mental, de gente que no puede dormir si no es con pastillas, de gente que no aguanta el día a día y el Gobierno hasta ahora no ha hecho nada”; numerosos medios de comunicación organizando coloquios de versados “tertulianos” de los que de todo saben y de todo opinan; el estudio 'World Mental Health 2021' de Ipsos que desvela de que el 35 % de la población española considera que (la salud mental) es el principal problema de salud.. y así un largo etcétera.

Reconociendo la escasez de profesionales de salud mental en la sanidad pública, que en la mayoría de los casos se tarda dos meses en conseguir una cita para atención,...

Mohamed Merabet, Vía Democrática

Carta a Paris

29/10/2021. Paris y su mito de capital de la revolución y de las luces es también de un imperio sin piedad con los condenados de la tierra.
Paris y la metrópoli, las colonias y las posesiones del ultramar es un recorrido histórico muy espantoso a la hora de abordar sus dimensiones en los contextos que han configurado esa espinosa relación histórica.

Paris que de manera elegante siempre ha procurado blanquear la obra colonial, impresionando sobre su misión civilizadora y universalista ha procurado discretamente cuidar su firme control sobre el destino de sus ex colonias y vigilando los intereses estrategicos de un estado capitalista y sangriento.
Revertir la descolonización en neocolonialismo y la independencia en dependencias no es sólo un juego de palabras, es una nueva y profunda desarticulación del continente africano.

Para mantener el expolio y el acceso a los recursos energéticos Francia asesoró detalladamente el desmantelamiento de las resistencias populares, la conversión de los ejércitos de liberación en aparatos policiaco-militares y las incipientes políticas públicas en gestiones técnico-burocraticas al servicio del clientelismo y desfigurando las sociedades, los territorios y sus realidades.

A. Bagauda

En otras ocasiones ya hemos dicho que el ciclo movilizador 2010-2014 no reportó nada sustancial a la mejora de las condiciones laborales y de vida de las clases trabajadoras, a pesar de las grandes manifestaciones, algunas gigantescas como la del 22-M en Madrid. Continúan las dos reformas laborales, las dos reformas de las pensiones (y nada bueno tiene la que están pergeñando con la aquiescencia de las cúpulas de CCOO y UGT), los procesos de privatización de los servicios públicos,… Es preciso señalarlo para, a continuación, extraer las lecciones oportunas y aplicarlas a la práctica política.

Primera, no basta la labor institucional para que los intereses populares tomen cuerpo legislativo y político y se avance en la solución de los problemas. Es una condición sine qua non que haya un pulso popular vivo en los barrios, en la calle, en los tajos, si queremos consolidar los logros y traer nuevas conquistas, es decir, que el pueblo ORGANIZADO haga POLÍTICA (con mayúsculas). La mera expresión “Pueblo organizado” tiene, per se, una gran carga política. Porque se organiza para algo, para hacer política en su propio interés y, por tanto, contra sus enemigos de clase. Podemos condujo todo aquel descontento popular al estrecho y estéril ámbito institucional, para que la política no la hiciera el pueblo, sino las “egregias personalidades”, los “líderes”, ellos.

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