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Partido Comunista de España (marxista-leninista)

Una gigantesca marea humana, cientos de miles de personas tomaron el domingo 13 de noviembre las calles de Madrid al grito de sanidad pública.

Entre la música, cánticos y consignas de lucha, el bloque humano que recordaba a las gigantescas manifestaciones contra la guerra ha sido la prueba de que las clases trabajadoras de Madrid ya no soportan más a los politicastros que venden sus derechos al mejor postor; a los políticos venales que convierten su salud, la educación de sus hijos, la atención de sus mayores, y todos los derechos que conquistaron contra el fascismo, contra los González, Aguirre, Ayuso; los miserables canallas que han hecho de los servicios públicos la base de sus negocios y el gozne de sus puertas giratorias.

Ayuso recibe hoy una lección que no puede ignorar, por mucho que tanto ella como sus compinches de la “organización criminal” PP traten de desacreditar la histórica movilización con argumentos tan ridículos como provocadores, diciendo que “el 99% de los madrileños no la han apoyado”.

 

sanidad

 

J.P.Galindo

De entre todas las conquistas de la clase obrera durante el siglo XX, la del servicio público sanitario y universal fue, probablemente la mayor, dentro de los estrechos márgenes del régimen capitalista, al obligar a la oligarquía a destinar cientos de millones al año a investigar, proteger y curar las enfermedades de las clases populares en lugar de mantenerlas en un estado de precaria supervivencia a merced de la caridad.

Evidentemente, la burguesía actuó también por interés propio: Sin una abundante población sana que produzca y consuma mercancías, no hay posibilidad de convertir las inversiones en ganancias ni, llegado el caso, de ampliar el mercado exterior mediante la guerra. Además, la influencia que las revoluciones comunistas podían ejercer sobre un proletariado explotado económicamente y socialmente abandonado a su suerte, representaba una seria amenaza para la dictadura capitalista. Desde esa perspectiva, la sanidad pública pasó a ser un “gasto” rentable en comparación con las fabulosas ganancias que una abundante población de productores-consumidores sanos y medianamente satisfechos arroja puntualmente.
Pero en el siglo XXI las cosas han cambiado; además de haber desaparecido el ejemplo revolucionario (que de todas formas había perdido buena parte de su influencia tras su corrupción revisionista), la incorporación de la mujer al mercado laboral de forma masiva, y el aumento exponencial de la productividad del trabajo han permitido a la burguesía replantear sus posiciones respecto a los servicios públicos en general, y a la sanidad pública en particular.

 

huelgageneral

 

Feliks S.

La situación económica y social de nuestro país anticipa desde hace tiempo un posible estallido social. La escalada inflacionista que no cesa (octubre cerrará con un IPC por encima del 7%) no ha venido acompañada por incrementos en salarios que lo mitiguen: sólo el 17% de los convenios firmados en enero de este año tenían cláusula de revisión salarial, es decir que se revise el salario al alza cuando el IPC supere la subida pactada, y la media de subidas para 2022 es de solo un 2%.

Además, llueve sobre mojado: la clase trabajadora no sólo ve sus salarios empeorar en términos relativos desde hace décadas, sino que también sus “ingresos en especie”, es decir, los servicios sociales públicos de los que gozan (sanidad, educación, pensiones, etc.) no han hecho más que empeorar lastrados por la “austeridad” y las privatizaciones.
Ante esto la respuesta de la cúpula sindical ha sido digna de consumados burócratas, mucho más cómodos en los despachos que en las calles. Al igual que sucedió con la reforma laboral de la ministra Díaz, CCOO y UGT han preferido mantener su respuesta en ruedas de prensa y reuniones con la patronal y el gobierno en lugar de organizar una contestación masiva en las empresas y en las calles.
Declaraciones grandilocuentes, pero sin nada que las apoyen.

 

cuidados

 

Sofía Ruiz

El proceso de producción capitalista, por lo tanto, visto como un proceso total conectado, esto es, un proceso también de reproducción, no sólo produce mercancías, ni sólo plusvalía, sino que también produce y reproduce la relación misma de capital; de un lado al capitalista, del otro al trabajador asalariado. (Marx, Capital, vol. 1)

La producción de bienes y servicios y la reproducción de la vida son parte de un proceso integrado. Esta vinculación, señalada por Marx, fue recogida por la teoría unificada del feminismo de la reproducción, como forma de entender y dar valor a los procesos reproductivos.
La satisfacción de las necesidades diarias, como alimento, ropa, vivienda...la educación, la salud, el trabajo, y también la reproducción de la vida, el reemplazo generacional, forman parte de la reproducción de la fuerza de trabajo y, de una forma más amplia, de la reproducción social.
Una de las características del Sistema es la unidad del conjunto socioeconomico , pues no hay producción sin reproducción, lo que implica que trabajo remunerado y trabajo familiar no pagado forman parte del mismo proceso.

 

revolucionbolcheviqueC. Hermida

El 25 de octubre de 1917 (7 de noviembre según el calendario gregoriano), los obreros y soldados de Petrogrado, dirigidos por el Partido Bolchevique, derrocaron el gobierno provisional de  Kerensky y tomaron el poder en Rusia. Se abrió entonces una nueva época para la humanidad.

Durante años, los comunistas y el pueblo de la URSS libraron batallas colosales y alcanzaron, en el campo económico, social, cultural y militar, avances prodigiosos. Luchando contra la contrarrevolución interna y la agresión de las principales potencias capitalistas., convirtieron al empobrecido y explotado país que heredaron en una potencia mundial de primer orden.
Hasta 1917 la posibilidad de acabar con el capitalismo y construir el socialismo estaba en los libros escritos por Marx y Engels, pero la revolución bolchevique demostró que otro mundo era posible, un mundo sin explotados ni explotadores, un mundo en el que los obreros y los campesinos fueron capaces de ser dueños de su propio destino. Por eso, los hechos de Octubre tuvieron eco en todo el mundo, entusiasmando a los trabajadores y sumiendo a la burguesía en la peor de sus pesadillas.

 

F. Ramos

Los recortes del sistema público de pensiones impuestos por los Gobiernos de PSOE y del PP generaron, y sobre todo a partir del último periodo de gobierno de M. Rajoy, un proceso de movilización constante por parte de un movimiento de pensionistas heterogéneo pero coincidente en una tabla reivindicativa muy clara:
Defensa del sistema público de pensiones frente a la permanente campaña que argumenta que su continuidad es inviable debido al aumento de la esperanza de vida, y al descenso de trabajadores cotizantes (y de la cuantía de sus cotizaciones) en relación a los perceptores de una pensión contributiva.
Derogación de las reformas regresivas en esta materia y recuperación de derechos, lo que implica rechazar la prolongación de la edad legal de jubilación y recuperar al menos la de los 65 años sin perjuicio de jubilación anticipada, bien por acuerdos con empresa y Seguridad Social, bien por realizar actividades laborales que como norma no permiten su realización óptima a esa edad.
Rechazo a las modificaciones legales que perjudican a los trabajadores al calcular la cuantía de la pensión para que ésta se aminore; y, por el contrario, establecer un cálculo que tome en cuenta los períodos de mayor cotización en la vida laboral, habida cuenta del importante número de trabajadores que pierden su empleo y no encuentran otro a partir de lo 50 años, e incluso antes.

 

Juan Ortiz

La Democracia se construye en el marco de un Estado Laico, pero también esa misma Democracia tiene que construirse en el marco de un Estado republicano. ¿En qué punto de la democracia estamos? Mi planteamiento es que no hay democracia real, sino formal:
La Transición fue un proceso tras el que el franquismo se lavó la cara, se recicló para poder entrar en la OTAN y en la Unión Europea. La Constitución del 78 no fue fruto de un proceso constituyente que necesariamente hubiera llevado a la ruptura con la dictadura, sino una carta otorgada con el beneplácito de las potencias imperialistas occidentales. De hecho, los partidos republicanos no pudieron concurrir a elecciones durante este período.
Pasados los años, de nuevo, la izquierda en el Estado español mostró su debilidad ideológica y su renuncia política, cuando acepta una ley para la abdicación exprés de Juan Carlos I en Felipe VI con el apoyo de Pedro Sánchez y el silencio cómplice de IU y Podemos. La conclusión se impone: a diferencia de 1931, en los actuales momentos no existe una izquierda en las instituiones del Estado que defienda la República como modelo de Estado para este país, precisamente porque la República es el símbolo de la ruptura con el franquismo, de la superación de aquella renuncia que en 1978 nos llevó a la democracia limitada y formal actual.

 

Andrés Gómez

La privatización de la FP en España (y sus consecuencias nefastas para la enseñanza pública y la clase trabajadora)

La crisis financiera que arranca en 2008 con el estallido de la burbuja inmobiliaria y el ladrillo y su repercusión directa en disparar las listas del paro provocaron una oleada de solicitudes por parte de la clase trabajadora para volver a estudiar, sobre todo en FP.
Empresas privadas de enseñanza tomaron nota y solicitaron a la ministra Alegría un cheque escolar para estudios de FP y ayudas aprovechando la coyuntura del impacto económico de la Covid-19 en 2021, donde la crisis se convirtió en depresión económica e inflación de precios. Los titulares de los periódicos decían: “La Asociación Española de Centros Autónomos de Enseñanza Privada (ACADE) solicitó a la ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría, la creación de un cheque escolar para los estudios de Formación Profesional (FP) en centros privados y ayudas para paliar el impacto de la Covid-19 en el sector”.
Por otro lado, la nueva reforma de la FP en el estado español “la pide la Unión Europea y la demandaba el mercado laboral”, defendían desde Moncloa.

 

J. Romero

Empezamos el año con todas las instituciones del capital (incluidas, claro está la patronal y el Banco de España, uno de sus principales adalides) clamando por la rápida firma de un Pacto de Rentas que permitiera “repartir” las pérdidas que en la economía provocaba una inflación desbocada. Incomprensiblemente (¿?) gobierno y sindicatos callaban entonces, recién firmada la Reforma Laboral que dejaba en pie gran parte de los recortes impuestos por Rajoy en 2012.
Según ellos, se debían repartir los costes que “la guerra de Ucrania” había provocado en la economía española y que había llevado la inflación a cuotas desconocidas desde hace más de treinta años... ¿Era cierto? ¿El incremento del coste del proceso de producción y distribución ha traído como consecuencia pérdidas empresariales que “justifiquen” semejante Pacto de Rentas, que no es otra cosa que un acuerdo para descargar sobre los trabajadores las consecuencias de la crisis?

Hace unos días, el propio Banco de España, partidario, como decimos, del “reparto equitativo de los costes entre los agentes de la producción” afirmaba que los excedentes empresariales crecieron con intensidad, de modo que los niveles de rentabilidad medios se situaron en valores cercanos a los de 2.019 durante el primer trimestre de este año, y el resultado de las empresas se sitúa en el 6,7% por encima del nivel previo a la pandemia.

 

J.P. Galindo

Ha vuelto a ocurrir. Como un ridículo eterno retorno, la noche electoral y los días siguientes se han llenado de expresiones de sorpresa y lamento, de preguntas retóricas sobre las elecciones italianas y su resultado. Todo un festival de hipocresía por parte de los medios de comunicación, los analistas y los opinadores de toda laya que desde los estudios de televisión y radio llevan décadas sembrando esta generosa cosecha de políticas reaccionarias. Pretender que los resultados electorales italianos son una anomalía o un error del sistema parlamentario liberal es, simplemente, falso. Cuando el régimen democrático está abierto a la participación de partidos neofascistas y neonazis, solo es cuestión de tiempo que éstos tengan opción de tocar poder. Sobre todo, cuando esa “libertad” de elección se acompaña de una campaña permanente de criminalización, miedo y propaganda anticomunista. Cuando se alienta un vicio y se reprime el único antídoto demostrado, no podemos sorprendernos del único desenlace posible.
La burguesía y su sistema democrático parlamentario no son víctimas inocentes del fascismo. Son como el doctor Frankenstein de la novela de Mery Shelly de 1818, víctimas del monstruo que han creado; o como escribieron Marx y Engels ya en 1848, como el aprendiz de brujo que invoca fuerzas oscuras que es incapaz de controlar.

 

J. Romero

El PC de China siempre ha sido un partido pragmático: Lo fue en 1973 cuando estableció relaciones diplomáticas con el régimen franquista, la última dictadura fascista en Europa. Y en septiembre de 1975 cuando, mientras decenas de gobiernos protestaban y se sucedían las huelgas y manifestaciones por todo el mundo contra el fusilamiento de cinco militantes antifascistas, tres de ellos camaradas de nuestro partido, no movió un dedo.

Lo fue también en 1979 cuando atacó Vietnam, un país exhausto tras una larga guerra contra el imperialismo francés primero y yanqui después, en auxilio del siniestro Jemer, su aliado en Camboya.
Y a partir de los ochenta, cuando, tras la patética experiencia de la Revolución Cultural y por impulso de Deng Xiaoping1, el líder del PCCH en aquel momento, puso en marcha su “socialismo con características chinas” (o socialismo de mercado), una de tantas “vías nacionales al socialismo”, la tapadera con la que otros traidores como Tito o Ceaucescu, como ellos, ocultaron su abandono del leninismo; una tapadera para la expansión del revisionismo moderno.
“Socialismo con características chinas”: una forma de Capitalismo de Estado que abrió su economía a la iniciativa privada, arropó a la oligarquía parasitaria “con características chinas” para que se enriqueciera a gran velocidad, garantizando, en un país tan gigantesco, una enorme y rápida acumulación de capital.

 

Néstor Ares

Sobre la agudización de las contradicciones del Régimen del 78 y su importancia para la lucha de clases en España

La dialéctica materialista, de la que partimos las y los marxistas, está sustentada en gran parte por la ley de la unidad de los contrarios. La relación entre opuestos parte del criterio de que las cuestiones que ciñen a la Naturaleza llevan intrínsecamente contradicciones internas, las cuales son la fuente principal del desenvolvimiento de las cosas.

En este sentido, decía Vladimir Lenin que: “El desarrollo es “la lucha” de los contrarios. Las dos concepciones fundamentales del desarrollo son: el desarrollo en el sentido de disminución y aumento, como repetición, y el desarrollo en el sentido de la unidad de los contrarios.” (1925 - Revista Bolsheviks, 5-6)
Pongamos ahora un ejemplo para comprender este concepto: Se supone que una persona despistada es lo opuesto a una persona concentrada en sus labores. Pero ¿qué es el despiste sino la máxima concentración desempeñada sobre un pensamiento u objeto, que hace que no se preste atención a lo que pasa en su cercanía? Y al contrario, una persona concentrada muestra un total desprecio por lo que tiene alrededor; es decir, una persona sólo puede concentrarse mostrándose distraída hacia todo lo demás.

 

C. Hermida

El 23 de febrero de 2009, la cadena 1 de RTVE comenzó a emitir el programa españoles en el mundo, en el que  mostraba la vida de ciudadanos españoles que vivían y trabajaban en el extranjero. En general, los reportajes ofrecían una visión positiva e ideal de estos emigrantes, mostrando  los éxitos económicos  de muchos de ellos y su magnífico nivel de vida.

Frente a esta visión parcial y subjetiva de la emigración española, existe otra, más dolorosa, más injusta y más silenciada. No estuvo integrada por triunfadores, ni empresarios de éxito, sino por una inmensa masa de españoles que se vieron obligados a huir de su propio país para evitar ser fusilados en las tapias de un cementerio, en las afueras de un pueblo o al pie de un olivo o de una encina.
Tras la derrota en la guerra civil, decenas de miles de republicanos marcharon al exilio huyendo de la represión franquista. La gran mayoría se quedó en Francia, cuyo gobierno trató a los exiliados españoles de una manera vergonzosa, internándolos en campos de concentración. Sin embrago, cuando el país fue ocupado por los alemanes, esos republicanos olvidaron las afrentas y el trato indigno, uniéndose a la resistencia francesa contra los nazis y protagonizando innumerables páginas de heroísmo y sacrificio que durante muchos años fueron ignoradas por la historiografía española.

 

J. Echevarría

Ni la trayectoria política y social ni la obra literaria (cuento infantil, teatro, novela, ensayo, folklore…) de la malagueña Isabel Oyarzábal Smith, aun siendo difícilmente abarcable, ha tenido la necesaria investigación que han tenido otros nombres femeninos de los numerosos que el siglo XX español ha ofrecido, una generación marcada por la guerra y el exilio, y que en el caso de Isabel supone un cambio en su producción literaria, dedicada a partir de 1940 a un proyecto patriótico de reivindicación de la España republicana, de una lucha incesante en defensa de la verdad, de análisis del entorno político en que se dieron los hechos y de denuncia de la dictadura franquista contra la República masacrada.
Nacida (1878) en el seno de la alta burguesía malagueña, la infancia de Oyarzábal tiene las influencias de una sociedad mediocre y arcaizante, aplastada por los prejuicios religiosos y las expectativas hacia su clase social. Por ejemplo, su educación mixta católica y protestante (por ser escocesa su madre) se ve suspendida por esas presiones, que desembocarían en su concepto de la vida, en tanto joven burguesa privilegiada, como algo vacío, sin perspectivas y especialmente inútil. Hay dos momentos que suponen un escape de ese mundo.

 J. Romero

Y después del deseo de obtener dinero, el deseo más apremiante es el de desprenderse nuevamente de él mediante cualquier clase de inversión que produzca un interés o una ganancia, pues el dinero de por si no produce nada. Por tanto, si a la par con esta constante afluencia de capital sobrante no se consigue una ampliación gradual y suficiente de su campo de empleo, nos veremos expuestos necesariamente a acumulaciones periódicas de dinero en busca de inversión, acumulaciones más o menos importantes según las circunstancias...” (The Currency Theory Reviewed Londres 1845. Tomado de “El Capital”, Libro III).

Crisis

El sistema imperialista en su conjunto se enfrenta a una versión global del cuento de la lechera: el cántaro se ha roto y las ilusiones sobre un desarrollo ilimitado de la producción capitalista que fuera diluyendo paulatinamente las contradicciones económicas, políticas y sociales que le son propias se ha desvanecido de nuevo. El imperialismo es un sistema caduco y se enfrenta, como ha ocurrido en otras coyunturas históricas, a una crisis que únicamente puede superar “reseteándose”, o traducido al lenguaje marxista, destruyendo las fuerzas productivas que el propio capital ha contribuido a desarrollar.

David García

“Para el imperialismo es sustancial la rivalidad de varias grandes potencias en su aspiración a la hegemonía, esto es, a apoderarse de territorios no tanto directamente para sí, como para el debilitamiento del adversario y el quebrantamiento de su hegemonía”. V.I. Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo.

La explosión en el año 2008 de una crisis de sobreproducción del capitalismo globalizado, seguida de grandes problemas en el sector financiero como consecuencia del decaimiento de la producción y el aumento de los prestamos impagados, empujaron a las oligarquías financieras hacia la especulación y a los bancos centrales a tomar medidas para estimular el crecimiento de la economía productiva, mediante estímulos monetarios que dieran de nuevo el empujón. Para lograrlo, bajaron los tipos de interés interbancarios (abaratando el precio del dinero ) , o comprando deuda pública de los gobiernos a intereses muy bajos cercanos a cero.

Agustín Bagauda

En una sociedad dividida en clases, como la nuestra, toda ley es la expresión normativa de su correlación de fuerzas. De igual manera, el carácter de clase de las instituciones (entre ellas, las que dictan esas leyes) viene dado por aquélla.

Esto, obviamente, también es aplicable a la Carta Magna. La Constitución de 1978 es el resultado del desequilibrio de fuerzas a favor de las de la reacción: mantenimiento de la monarquía impuesta por Franco, preeminencia de la sacrosanta propiedad privada…. El paso a la limitada democracia burguesa, los avances y conquistas que en ella se recogen se debieron al empuje del movimiento obrero y popular, a las luchas de nuestros pueblos.

La reforma laboral (RL) aprobada por el Gobierno de Coalición y sancionada en las Cortes in extremis y de carambola no escapa a esta realidad: es manifestación de esa correlación de fuerzas, muy débiles las de la clase obrera, muy fuertes las de la burguesía, de la patronal. Veamos:

C. Hermida

El 5 de marzo de 1953 murió Iosif Visariónovich Dzhugashvili, conocido mundialmente con el sobrenombre de Stalin. Su persona y su gestión política, desde sus inicios en el Partido Bolchevique hasta su fallecimiento, han merecido los peores calificativos. No ha quedado ni una sola parcela de su gobierno que no haya sido juzgada con los términos más duros y la más absoluta de las descalificaciones. Desde la extrema derecha hasta el anarquismo, pasando por socialistas, trotskistas y liberales, difícilmente se encontrará un personaje histórico que concite el odio de sectores políticos tan diversos, unidos todos ellos en identificar a Hitler y Stalin bajo la etiqueta del totalitarismo, absurdo concepto teórico que sirve para amalgamar el fascismo y el comunismo y condenar al unísono dos sistemas políticos, económicos y sociales absolutamente antagónicos.

Los elogios desmedidos de los que fue objeto en su momento tampoco han ayudado demasiado a valorarlo en su justa medida .Afortunadamente, la apertura parcial de los archivos soviéticos a partir de 1991 y la aparición de nueva bibliografía nos permiten a estas alturas tener una visión mucho más objetiva del personaje.

Lola Val

Mi recuerdo de Carlos Álvarez es indisociable al de su amigo Raúl.

Los recuerdo ilusionados, cuando, después de haber pasado la noche en casa, con los preparativos de una semana de vacaciones en Sicilia, los acerqué al aeropuerto. Era el verano de 2013.

Recuerdo a Carlos en la cama, en uno de los primeros ingresos de hospital; estaba como ausente de la vida, era el día de su cumpleaños, puse una rosa roja en su mesilla, con un beso le dije: es una rosa roja como tu corazón. No respondió ni con un gesto, pero meses después, ya recuperado, me dijo que recordaba una flor.

La última vez que nos vimos fue en el acto de homenaje a Raúl Marco en el Ateneo de Madrid. Le había pedido unas palabras suyas para el acto. Le expliqué que desearíamos que él pudiera estar en la mesa pero entendía que, en la situación que estaba, no era posible. Lo pensó breves momentos y me dijo: quiero ir y quiero estar en la mesa del acto.

¡Cómo agradecí que el 16 de octubre estuviera a mi lado, su calor y sus palabras!

En la preparación del acto en el cementerio civil, participó en la selección de poemas. Le pedí que escogiera uno suyo para leer ante la tumba.

J. Romero

La Rusia de Putin es una potencia cuya mano aparece detrás de muchos de los conflictos que se suceden en diversas partes del mundo, particularmente en las  zonas que fueron parte del mismo estado, la URSS, antes de que la degeneración revisionista acabara con el que fuera primer estado proletario de la historia. La ubicación geoestratégica de aquellos países en Europa oriental y Asia Central, donde confluyen las dos grandes potencias que pugnan por el control de la economía imperialista y sus principales aliados, convierten a Rusia, lo mismo que a la Europa imperialista, en peones de China o EEUU respectivamente en la pelea por la hegemonía, aunque con intereses propios que en ocasiones provocan contradicciones internas en cada  bloque.

Tras la desintegración de la URSS en 1991, la mayoría de las repúblicas exsoviéticas europeas se pasaron con armas y bagajes al campo del imperialismo occidental, entrando en la UE y en la OTAN (de hecho, el actual conflicto en Ucrania tiene su origen en la intención de este país de integrarse en el bloque militar capitaneado por EEUU).

J. Romero

Cuando los de arriba hablan de paz / El pueblo llano sabe que habrá guerra. / Cuando los de arriba maldicen la guerra / Ya están escritas las hojas de movilización. (Bertolt Brecht)

En la crisis actual entre la Rusia de Putin y Ucrania, no están en juego los intereses de los respectivos pueblos. Las amenazas de la OTAN de intervenir en el conflicto no pretenden tampoco salvaguardar los intereses de los pueblos europeos, sino reforzar la posición de EEUU como primus inter pares entre las potencias imperialistas (respecto a otros aspectos del conflicto remitimos al comunicado de los partidos hermanos y de los partidos europeos de la CIPOML).

Cada bando exhibe sus razones formales, pero este conflicto forma parte de la pelea entre EEUU, China, Rusia y la UE por imponer los intereses de sus respectivas oligarquías financieras en un periodo de crisis del imperialismo. Hasta ahora era EEUU quien marcaba la ley y controlaba las principales instituciones que agrupan a las grandes potencias imperialistas, coordinando y disciplinando sus relaciones en el campo económico, politico y militar.

Por Carlos Hermida

El 22 de febrero de 1939 falleció en la localidad francesa de Colliure Antonio Machado, poeta español y universal. A finales de enero había cruzado la frontera junto con cientos de miles de españoles que marcharon al exilio ante la ocupación de Cataluña por las tropas franquistas.

Machado no fue solo un extraordinario poeta, sino que constituye el paradigma del patriotismo republicano, de una forma de entender España desde una posición radicalmente diferente al nacionalismo de la derecha, que identifica lo español con el catolicismo y el imperio del siglo XVI.

En la izquierda había un patriotismo que demandaba en primer lugar una profunda transformación del país y denunciaba con amargura el atraso económico y cultural de nuestro país. A lo largo del siglo XIX y primer tercio del XX se crea ese sentimiento nacional unido a la necesidad de un profundo cambio. Va tomando forma el patriotismo republicano, que no reniega de España, como afirmaba y afirma la derecha, sino que desea otra España y se identifica con lo mejor de nuestro pasado.

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