Artículos

P. Recife

Hablábamos en el anterior artículo, en relación con la caída del muro de Berlín, de los muros físicos que el capitalismo ha levantado (algunos incluso antes que el de Berlín) y aun hoy mantiene en diversas partes del mundo en los que a diario son represaliadas, heridas o mueren miles de personas, incluidos niños, con el sólo fin de mantener protegidos sus ignominiosos intereses y rapiña, aunque los disfracen y justifiquen mediáticamente con otros relatos.

Pero terminábamos el artículo diciendo que “existen otros muros que no se ven y que nos afectan a diario”que vamos a ver seguido, porque los anteriores no son los únicos muros que se encuentran la clase obrera, los inmigrantes, los hombres y las mujeres de todos los pueblos del mundo, sean de la raza que sean.

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Cuando pensamos en revoluciones  nos vienen a la mente imágenes de enormes masas humanas asaltando palacios, empuñando armas improvisadas y luchando contra el poder establecido. Vemos pues el concepto abstracto de “pueblo” materializado en esa masa viviente y colectiva, formada por cientos o miles de individuos que actúan coordinadamente y entendemos que la revolución es una tarea “masiva” (es decir, de masas) en la que la mayoría se alza para terminar con el dominio de la minoría. De este análisis simple se desprende que, en el momento de la revolución, las mayorías son las protagonistas mientras que las minorías son sus antagonistas.

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Julio Calafat

«Los capitalistas (…) echaron mano de un método que desde 1848 había venido practicándose continuamente (…) para engañar, dividir y debilitar a los obreros. Este método es el de los llamados «gobiernos de coalición», o sea los gobiernos mixtos formados por elementos de la burguesía y por tránsfugas del socialismo. En los países en que la libertad y la democracia coexisten desde tiempos más antiguos con el movimiento obrero revolucionario, en Inglaterra y Francia, este método ha sido aplicado repetidas veces y siempre con éxito por los capitalistas. Los caudillos «socialistas» que entran en los gobiernos de la burguesía, en estas condiciones, acaban siendo siempre lo que es inevitable que sean: testaferros, muñecos, encubridores de los capitalistas, el instrumento de que éstos se valen para engañar a la clase obrera.» (Lenin. «Enseñanzas de la revolución»)

Accidente en la carretera. Poco importan las circunstancias. Hemos perdido a un camarada entrañable, cantante y poeta, luchador donde los haya. Miembro de la Convención Republicana, amigo del PCE (m-l), miembro del FRAP en la Unión Popular de Artistas…

Mucho nos duele su muerte. No queremos caer en la fraseología al uso. Es mejor recoger párrafos del emocionante testimonio de su amigo Rodolfo Serrano, escrito a las pocas horas del triste suceso:

«Muere Patxi Andión y la Jacinta y Rogelio y el marinero borracho y la chica del metro y el viejo maestro republicano… ya no tendrán esa voz ronca que cante sus derrotas, sus fracasos y la gloria de unas vidas que nunca aparecerán en los periódicos. (...)

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por Agustín Bagauda

Decíamos al final de la primera entrega que “Queda profundizar en algunos aspectos y analizar otros”. No lo pudimos hacer en la segunda porque creímos conveniente centrarnos en el comentario del planteamiento de la convocatoria de la “Huelga Mundial Climática” del pasado septiembre.

Aunque sea someramente, hemos desgranado el planteamiento, actualmente hegemónico, que sobre la cuestión ecológica tiene la pequeña burguesía. Hay dos propuestas que suenan mucho (más la segunda, por extendida), van de la mano y también comprenden el mismo. Una es la del “decrecimiento”. Otra la del “consumo responsable”. Parémonos en ellas.

Por Agustín Bagauda

Con este artículo terminamos la serie que iniciamos sobre el tema. Queremos abordar un par de aspectos más y rematarlo con una parte propositiva.

A nadie se le escapa que el ciclo movilizador que se inicio con la crisis de 2008 ha tenido escasos resultados para la mayoría trabajadora. Como venimos diciendo, grosso modo dos han sido las razones. Una, la sectorialización y dispersión de las luchas, sin objetivos políticos comunes, generales, lo que mermaba la fuerza y profundidad del movimiento popular. Dos, que esas movilizaciones no han dejado ningún poso organizativo, capaz de dar continuidad y desarrollo a la lucha.

Por P. Recife

El Muro de Berlín dividió la ciudad en dos partes durante 28 años. Este símbolo de la Guerra Fría es también un icono mediático de la propaganda anticomunista del capitalismo mundial. El mes pasado conmemoraron por todo lo alto la caída del muro con la presencia de la canciller Merkel y sus colegas los presidentes, Frank-Walter Steinmeier (Alemania), Janos Ader (Hungría), Andrzej Duda (Polonia) y Milos Zeman (de la República Checa) entre otros.

Pero al capitalismo solo le interesa hablar de este muro construido por los revisionistas de la Alemania Oriental y de paso arremeter contra el comunismo, que es un deporte muy capitalista, aunque se tergiverse la historia construyendo cientos de relatos poco o nada rigurosos con la realidad del momento.

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por Carlos Hermida

El ascenso de VOX en las elecciones del 10 de noviembre, tanto en número de votos como en diputados, convertido en la tercera fuerza política de España, nos debe llevar a una profunda reflexión  sobre lo que está ocurriendo en nuestro país en  particular y en el conjunto de Europa. ¿Por qué en una situación de crisis económica, cuando las condiciones materiales de las clases populares se degradan, y las organizaciones reformistas se desacreditan, los partidos marxista-leninistas no son capaces de crecer y atraerse a las masas, mientras que avanzan las organizaciones abiertamente fascistas o cercanas al fascismo?

 Aquí hay algunas cuestiones que los comunistas debemos analizar  con detenimiento, más allá de insistir en la firmeza ideológica.  

En primer lugar, es indispensable conocer la realidad material de la clase obrera, su situación objetiva, pero también los aspectos subjetivos, los  elementos emocionales y psicológicos, que también cuentan. Por ejemplo, el tema de la inmigración.

Marx y Engels en Gramscimanía

 

por J.P. Galindo

Como bien sabemos quienes mantenemos en alto la bandera roja del socialismo, la situación política a la izquierda de la socialdemocracia vive una crisis permanente de la que parece difícil distinguir un final a la vista, lo que se traduce (y se fundamenta a la vez) en una situación agónica para la clase obrera de nuestro país, desarmada y desorganizada a falta de un destacamento de vanguardia que la dirija en la lucha de clases que continúa (y se recrudece) a pesar de que una de las partes haya dejado de combatir momentáneamente.

Este panorama es en el que los y las comunistas de España debemos trabajar sin demora pues, si siempre ha sido importante realizar nuestra tarea histórica de organización en estos momentos ya es urgente, con las fuerzas del capital trabajando a pleno rendimiento para cerrar las cadenas de la esclavitud del siglo XXI con la colaboración necesaria de buena parte del propio proletariado.

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por Santiago Baranga

Es norma, en las tiranías, apretar las tuercas al vecino para silenciar los problemas internos. Lo sabe bien la monarquía marroquí, que hace décadas ligó su futuro al del Sáhara Occidental, y así van tragando Francia y, sobre todo, España con lo que el sátrapa les dicte, para que “nuestras” empresas puedan seguir participando del saqueo, mientras el rey alauita decide cuántos migrantes (¿y alijos, y terroristas?) cruzan el Estrecho. La última, por cierto: Exteriores acaba de decidir que es peligroso viajar a los campamentos saharauis de Tinduf, por el riesgo terrorista; no como Marruecos, por lo visto, aunque allí sí ha habido atentados yihadistas mortales. Y lo dicen, cómo no, el mismo día que Sánchez recibe al ministro marroquí de Asuntos Exteriores.

Aníbal Delgado

Frente al oportunismo ante el problema catalán, autodeterminación y República

La lucha del pueblo catalán por su legítimo derecho a la autodeterminación está provocando la mayor crisis del régimen español desde que aprobó la Constitución de 1978, y no es para menos: la organización territorial en forma de Estado de las Autonomías es uno de los pilares de este régimen, y sin embargo lleva obsoleto desde que nació porque no permite la resolución verdaderamente democrática de la cuestión nacional en España.

Ahora que esas costuras se están abriendo de forma evidente, y más desde la vergonzosa sentencia del Tribunal Supremo contra los dirigentes del Procés, el Estado está arremetiendo brutalmente contra el movimiento popular y solidario con el pueblo catalán, de forma que está generalizando la represión al conjunto de las masas de forma totalmente arbitraria, tanto por la violencia física de la policía, como por los detenidos y enviados a prisión preventiva sin causa que lo justifique.

J. P. Galindo

Estimado pueblo catalán:

Los y las comunistas queremos recordaros que defendemos el derecho de autodeterminación de los pueblos y por eso estamos a vuestro lado cuando exigís poder decidir vuestro futuro libre y democráticamente. No existe mayor democracia que aquella en la que la mayoría del pueblo, su clase trabajadora, tiene la capacidad de decidir sus destinos, y ese es el mundo por el que llevamos luchando más de 200 años.

Sin embargo, como comunistas, no deseamos que la clase obrera catalana se separe de la clase obrera del resto de España bajo un estado catalán tan capitalista y explotador como el estado español que todos conocemos y repudiamos. Eso nunca sería un avance democrático, sino una multiplicación de la dictadura capitalista que sufrimos todos los pueblos de Europa sin excepción.

Cano Iglesias

Otra vez, y ya van unas cuantas, hay una nueva convocatoria electoral este 10 de noviembre, en un ambiente de crisis económica e institucional sin precedentes. A pesar de los mensajes triunfalistas del Ejecutivo en funciones y del bochornoso espectáculo de esa "Nueva Izquierda" (enfrascada en peleas cainitas y oportunismos de toda índole), lo cierto es que el avance de las medidas antidemocráticas (sobre todo con la persecución política en Catalunya) y la permisividad del Estado con las posiciones más reaccionarias (las cuales avanzan sin freno) ponen en evidencia que el Régimen del 78 sigue arrastrando vestigios del pasado franquista, y cada vez los disimula menos.

J.P. Galindo y Clemen. A.

De un tiempo a esta parte venimos observando en redes sociales la proliferación de comentarios, opiniones y presuntos análisis políticos de individuos y organizaciones que se autodenominan marxistas e incluso marxista-leninistas que llaman la atención tanto por lo atrevido de algunas de sus afirmaciones, como por lo erróneo de sus conclusiones. Esta corriente  no es más que la resurrección del viejo socialchovinismo contra el que Lenin peleó antes, durante y después de la Primera Guerra Mundial para poder organizar un movimiento comunista digno de tal nombre y que ahora reaparece animado por un ejercicio de puro revisionismo con el que se pretenden reorientar las líneas maestras del movimiento comunista en España desde una perspectiva oportunista y chovinista, frontalmente contraria a la línea histórica de nuestro partido.

Antonio González

La claudicación de la izquierda parlamentaria es una renuncia consciente

Decía Lenin: «La "democracia pura" es un embuste de liberal que embauca a los obreros. La historia conoce la democracia burguesa, que reemplaza al feudalismo, y la democracia proletaria, que sustituye a la burguesa». (Contra el revisionismo. La revolución proletaria y el renegado Kautsky)

Los partidos denominados de izquierda o progresistas de ámbito estatal y con representación parlamentaria -viejos y de nuevo cuño- desde que pisaron las Cortes han ido perdiendo el norte cada vez más (bastante perdido lo tenían incluso de antes). Unos iban a cambiar las cosas “desde dentro” (PCE e IU), otros iban a “asaltar los cielos” (PODEMOS) y otros que había que “reformar la constitución para avanzar” (PSOE). Si hay algo que es común a todos ellos es que no quieren enfrentarse a la monarquía, han renegado a la lucha revolucionaria. Todos se dicen partidos de izquierda y/o republicanos pero organizar a las masas para una ruptura con el régimen monárquico los paraliza.

Carlos Hermida

Tómalo con filosofía”. Esta expresión coloquial tan extendida, y que viene a significar que las situaciones adversas hay que afrontarlas con calma, demuestra el profundo desconocimiento que existe en la sociedad española de lo que es en realidad la Filosofía. Y no es de extrañar si tenemos en cuenta el maltrato que viene sufriendo desde hace años esta disciplina humanística y que culminó con la aplicación de la LOMCE, que suprimía su obligatoriedad en 2º de Bachillerato y la dejaba como optativa.

Esto ha sido un acto de terrorismo académico, hay que decirlo alto y claro, porque la Filosofía es un instrumento fundamental para la formación de ciudadanos con pensamiento crítico, y esto es lo que no interesa. La potenciación de las nuevas tecnologías, tal como actualmente se enfoca, y de la Economía en la Enseñanza Secundaria y en el Bachillerato tiene como objetivo crear futuros obreros sumisos, máquinas obedientes para producir plusvalía. Y por esta razón las humanidades sobran, hay que suprimirlas o desvirtuar su contenido.

J.P. Galindo

La clase obrera no tiene, a día de hoy, ningún ningún partido con opciones de entrar al Parlamento. A partir de ahí, quién gane la pelea en el barro entre PSOE, Podemos y Mas Madrid nos es bastante indiferente, nuestra organización será la que impulse cambios a nuestro favor, sin más. Parece que de cantarla se nos olvida la letra de La Internacional que nos dice muy claro que "ni en reyes, dioses O TRIBUNOS está el supremo salvador" es decir, que ningún iluminado con toda la prensa burguesa aupándole (antes o ahora) nos va a resolver la papeleta.

Marx explicó el "fetichismo de la mercancía" como un proceso mental alterado por el cual la clase productora llega a creer que el producto de su trabajo (las mercancías) existe como entes independientes que se relacionan con los hombres y entre sí sólo en el mercado.

Agustín Bagauda

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Decíamos en la anterior entrega que la pequeña burguesía, por su condición de clase, no se quiere enfrentar con el sistema y, por ello, cuando habla de cambio climático o crisis ecológica lo obvia o se pone de perfil, no lo señala coherentemente como causa y, por tanto, no plantea una alternativa al mismo. Es la misma pequeña burguesía que está promoviendo la Huelga Mundial por el Clima de esta semana, con el visto bueno de determinada burguesía (la ligada a la explotación de las energías alternativas, renovables o que ven en “lo verde” una fuente de beneficios) y la cobertura de los grandes medios de comunicación.

Puesto que, básicamente, plasma el contenido de la huelga y condensa el pensamiento hegemónico sobre esta cuestión creemos conveniente comentar, aunque sea someramente, el manifiesto “27 de septiembre, Huelga Mundial por el clima. En defensa del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo”, firmado por Juventud por el Clima/Fridays For Future, 2020 Rebelión por el Clima, Alianza por el Clima y Emergencia Climática Ya.

Agustín Bagauda

A finales de 2018 una desconocida, la  niña Greta Thunber, ocupaba espacios de todos los grandes diarios, emisoras de radio y televisión del planeta, a partir de su intervención en la XIV Conferencia sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas. A raíz de aquello se sucedieron una serie de movilizaciones en todo el mundo, contra el calentamiento global, en la primera mitad del año en curso. Al calor de las mismas, de su promoción y del encumbramiento de aquélla a estrella mediática por los grandes medios de comunicación, se ha convocado para finales de septiembre una “huelga” (en España el día 27 y básicamente dirigida a los estudiantes) “contra el cambio climático”.

Coinciden los científicos (y ya a nadie se le escapa salvo a los “negacionistas”) en que la Tierra está sufriendo un cambio climático, un calentamiento global. Es uno más de los problemas que aquejan a los pueblos del mundo y al mismo planeta. Mas, como todo problema, requiere un análisis que establezca un diagnóstico y, lo más importante, esclarecer las causas y, por ende, situar las oportunas responsabilidades y actuar en consecuencia. No podremos dar una solución real partiendo de las consecuencias y no de la etiología; y no solo eso, si no que llegaríamos, como veremos, a conclusiones perniciosas y reaccionarias.

Antonio González

Desde la abdicación de Juan Carlos I en junio de 2014 (por la presión popular ante los escándalos de corrupción, amantes y cacerías que salieron a la luz entonces) hasta hoy, la monarquía se las prometía felices con la entronización de Felipe VI ”El Preparao” y la puesta en marcha de la maniobra de una segunda transición que tapara las vergüenzas borbónicas que dejara sin mácula al nuevo rey. Pero los hechos son tozudos y lejos de ser una balsa de aceite su reinado, a Felipe VI, desde entonces, le están lloviendo chuzos de punta.

Todos los meses salen más detalles de cómo se ha enriquecido el emérito rey y su familia a raíz de las declaraciones de una de sus amantes, filtradas por un comisario de policía –Villarejo- de las cloacas del estado monárquico. El escándalo es tal que ni los medios afines han podido ocultarlo aunque han tratado las noticias como algo menor publicándolo en sus páginas interiores.

Julio Calafat

«No hay verdades estériles-habla Juan de Mairena- ni aun siquiera aquellas que se dicen mucho después que pudieron decirse, porque nunca para la verdad es tarde. Lo censurable es que se pretenda confundir y abrumar con la verdad rezagada a quienes acertaron a decirla más oportunamente. Esto encierra una cierta injusticia y, en el fondo, falta de respeto a la verdad» (Antonio Machado).

Sabido es que la Iglesia no sólo abusa de los creyentes, de los verdaderos, incluso de los fariseos e hipócritas que participan en el engaño generalizado. Se sabía que se apoderaban de bienes públicos, de tierras, de fortunas heredadas mediante presiones y amenazas… Y que los gobiernos de este país, con un descaro tremendo participan de una u otra forma en el latrocinio que llevan desde hace siglos los súbditos del Vaticano. Los concordatos con el Vaticano, son un medio más que sirve a esos príncipes de Roma, concordatos que después de la muerte de Franco, se han podido arreglar y rebajar, pero, de nuevo los gobiernos, han dejado las cosas como estaban cuando no las han empeorado. Gracias a uno de esos presidentes de Gobierno, el tal Aznar, la iglesia ha podido «legalizar» sus robos. Ejemplo, la famosa mezquita de Córdoba, obra genial de la cultura árabe, ha pasado a pertenecer a la Iglesia por el precio de 30 euros. Son miles los robos así efectuados. Los registradores de la propiedad han pasado la lista con todo detalle al Gobierno. Resultado, silencio administrativo, creo que lo llaman. «La religión es el opio del pueblo» administrado por los secuaces del jefe de los cuarenta ladrones.

Sergi Sanchiz | Teoría y Praxis

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La indigenización en Ucrania
En abril de 1926, Stalin se dirigió al Politburó ucraniano, encabezado por Kaganovich desde hacía un año, para transmitirles las quejas de Shumski, comisario de Educación en aquella república. Stalin daba la razón a Shumski en sus quejas por la incomprensión hacia el desarrollo de la cultura ucraniana por parte de muchos dirigentes del Partido y del Estado, «imbuidos de un espíritu de ironía y escepticismo» frente a esta nueva situación, lo que hacía necesario seleccionar y forjar los «cuadros marxistas puramente ucranianos» capaces de ponerse al frente de este movimiento, para que no acabara siendo liderado por elementos antisoviéticos.
Aunque Stalin discrepaba con Shumski porque «con una perspectiva acertada, no tiene en cuenta el ritmo», lo que podría acabar provocando un chovinismo ucraniano, su misiva pone de relieve que, a mediados de la década de los veinte, la “korenizatsiia” bolchevique estaba encontrando dificultades. Como reconoce Terry Martin, ello no se debió a la falta de compromiso de las autoridades soviéticas, puesto que no solo el aparato estatal, sino incluso lo que él denomina «órganos de línea dura» (es decir, los vinculados a las políticas consideradas como nucleares por el Partido), tales como el Orgburó y el Departamento de Cuadros del Comité Central, mantuvieron una estricta vigilancia sobre esta cuestión. Más aún, cuando en 1929-1930 militantes de base reclamaron el fin de la indigenización, Stalin la defendió tanto públicamente como en privado.

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