Artículos

Agustín Bagauda

No son cerrojos/ ni puertas clavadas/ ni paredes de musgo/ ni ventanas herméticas/ lo que necesita la palabra del hombre…/ sino escalas/ escalas y hogueras/ y piquetas y gritos… ¡gritos! (León Felipe)

El domingo 13 de junio, varias decenas de miles de personas se concentraban en Colón en contra de los indultos a los presos políticos independentistas. Convocados por Unión 78, pléyade de carcas intelectuales y periclitados políticos trasnochados, la caterva reaccionaria se puso en marcha. Convocados por Unión 78, el acto lo protagonizó Vox, con Abascal y su legionario pecho en primera fila. Y, también, la muy “requetemadrileña” Ayuso y su “¿va a firmar el Rey esos indultos?”. Unión 78… Esta “Unión” que recuerda al “Conmigo o contra mí” y a la “Paz de los cementerios”. El abucheo a Casado y Arrimadas, que guardaron distancias, habla del signo político del acto. De nuevo la Santísima Trinidad: Padre (PP), Hijo (Vox) y Espíritu Santo (C's), que no sabemos si es paloma o querubín, aunque se le ve la cola luciferina: prefiere estar “arrimado” al fascismo y no a la democracia, aunque se llene la boca con ella. Ya se sabe: “Dime de lo que presumes…”. Y comulgando con la Santísima Trinidad, muchos santos, como San Felipe, San José María y San Alfonso. “España de tambor y pandereta”, con olor a añejo y a incienso.

J.P. Galindo.

La reforma del “sistema de retribuciones productivas de las compañías eléctricas” en España ha significado una subida del precio de la luz que triplica la del IPC (el valor medio del precio de todos los productos).

Aunque la manoseada Constitución Española de 1978 señala en su famoso artículo 128 que “Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”, posiblemente estemos ante el artículo constitucional menos aplicado. De hecho, la trayectoria de los distintos gobiernos (todos ellos encabezados por partidos “constitucionalistas”), desde 1978 hasta hoy, ha sido la de avanzar a conciencia en el sentido contrario.

El camino hasta el actual tarifazo del gobierno de coalición “progresista” de PSOE y Podemos se inicia con las “reconversiones” industriales de Felipe González en los 80 (con la excusa de facilitar la incorporación de España en la Unión Europea), y continúa con las privatizaciones masivas y la liberalización del suelo de José María Aznar en la recta final de la década de los 90; maniobras todas ellas encaminadas a trasvasar la riqueza pública hacia bolsillos privados.

Por Francisco Caraballo (corresponsal en Colombia)

Sábado, 8 de mayo de 2021

La situación que se está desarrollando en Colombia es complicada y muy grave debido a la acumulación de problemas de todo tipo que golpean con fuerza a la gran mayoría de la sociedad.

A partir del 28 de abril, amplios sectores populares se han volcado a las calles de las principales ciudades y del campo para protestar en contra de mayores imposiciones tributarias en momentos en que los efectos de la pandemia siguen agravando la crisis económica que azota en primer lugar a las masas empobrecidas.

Más del 40 por ciento de la población en la pobreza, el aumento abrumador del desempleo, los salarios miserables, los servicios de la salud precarios, la juventud con mínimas posibilidades de estudio y de trabajo, medianas y pequeñas empresas en quiebra y amplias capas de la población bajo el temor por la pandemia…

J. Romero

Las elecciones en Cataluña del pasado 14 de febrero han puesto en evidencia la nueva situación en el campo de la burguesía: El PSC ganó en votos, pero no puede formar gobierno porque no tiene mayoría de escaños; las fuerzas nacionalistas tienen mayoría de escaños y pueden formar gobierno pero cada día están más lejos de llevar a la práctica su principal objetivo político: el ejercicio del derecho a la autodeterminación en el Estado borbónico; Ciudadanos, la primera fuerza en votos las pasadas elecciones ha caído en picado hasta perder 30 de los 36 escaños que tenía; el PP quedó como última fuerza en el Parlamento catalán con solo tres escaños, y, por último, la representación de la derecha la recoge Vox, una fuerza reaccionaria y filofascista.

El resultado de las esas elecciones sin duda ha alarmado a las fuerzas burguesas que hasta ahora se han turnado en la gobernanza del país y cierran filas a pesar de sus diferencias llamando a defender la institucionalidad del Estado monárquico, al tiempo que intentan establecer nuevas alianzas entre ellas.

El hundimiento de Ciudadanos, que hasta el momento ha dado cobertura al PP en diversos gobiernos autonómicos, junto a una fuerza de corte fascista como Vox, que ha pasado a ser la referencia dentro de la derecha reaccionaria, y la debilidad del propio PP, puesta de manifiesto en Cataluña, han desatado un aluvión de cambios, que se suceden de culebrón en culebrón y al final pueden terminar por no cambiar nada, al menos de momento.

Efrén H.

Se cumple el cuadragésimo aniversario del 23-F. Todos hemos visto cientos de veces las imágenes en televisión: el teniente coronel Tejero entrando pistola en mano en el Congreso de los Diputados con un pelotón de guardias civiles, el lenguaje soez que empleó y los múltiples disparos al techo del hemiciclo. Muchos españoles lo escuchamos ese día en directo a través de la radio. Y también llevamos años leyendo y oyendo la versión oficial de los acontecimientos. Ese relato, que se tejió al día siguiente de fracasar la intentona golpista, afirma que un grupo de militares encabezados por el general Alfonso Armada, el general Milán del Bosch y el ya citado Tejero organizaron un golpe de estado para acabar con la democracia, pero fracasaron gracias a la intervención del rey Juan Carlos I, que se mostró en todo momento favorable al orden constitucional. Unos días después, una enorme manifestación en Madrid demostró el apoyo popular a la libertad y a la Constitución de 1978. También los medios de comunicación habían jugado un importante papel, en especial la radio, al tener informados a los ciudadanos de los acontecimientos (“la noche de los transistores”). Todos contentos y felices. Fin de la historia.

Anaxágoras

Desde hace un año, el mundo entero está siendo testigo de los estragos económicos, sociales y políticos que la Covid-19 está causando a un sistema capitalista (ya de por sí en serios apuros), dándole un empujón hacia una situación de crisis sin precedente en la historia reciente. Es también conocido, y salvo argumento científico de peso en contra, que esta enfermedad proviene de la zoonosis (transmisión animal – humano) y que esta circunstancia es cada vez más probable en un medio ambiente devorado por un capitalismo imperialista voraz en recursos y (como corresponde a su naturaleza originaria) sin planificación alguna. No en vano, las voces en contra del desarrollo actual del capitalismo en cuanto a su poder destructor de la naturaleza se han hecho cada vez más fuertes generando un eco que en muchas ocasiones oculta realidades y despista a los mejor intencionados.

Es obvio que el modo de producción capitalista está llegando a límites destructivos no compatibles con la vida de millones de personas, no solo creando bolsas de miseria y desigualdades insoportables a nivel global, si no que está traspasando la, hasta ahora, invisible frontera del agotamiento de los recursos naturales, que en la teoría económica capitalista clásica en muchas ocasiones, se han considerado ilimitados. La realidad está poniendo de manifiesto que no por abundantes son ilimitados y así ya lo hacían constatar Engels y Marx en los estadios primitivos del capitalismo que les tocó vivir y analizar.

Enver Hoxha

Los trágicos acontecimientos de Chile, enseñanza para los revolucionarios de todo el mundo. Zeri i Popullit, 2 de octubre de 1973

«La tormenta contrarrevolucionaria en Chile continúa azotando furiosamente a las masas trabajadoras, a los patriotas y a los combatientes de ese país. Las fuerzas de derecha, que llegaron al poder por medio del golpe de Estado del 11 de septiembre, están imponiendo semejante terror que hasta los hitlerianos les envidiarían. La gente es asesinada y masacrada en plena calle, en los centros de trabajo, en todas partes, sin juicio y bajo cualquier pretexto. Incluso los estadios deportivos han sido transformados en campos de concentración. Está siendo pisoteada la cultura progresista y son quemados en las plazas, al estilo nazi, los libros marxistas. Los partidos democráticos, los sindicatos y las organizaciones democráticas han sido declarados fuera de ley, y un obscurantismo medieval envuelve a todo el país. Aparecen en la primera línea del escenario político las fuerzas más tenebrosas, los ultrarreaccionarios fanáticos, los agentes del imperialismo estadounidense. Las libertades democráticas, que el pueblo había conquistado con su lucha y con su sangre, desaparecieron en un solo día.

Raúl Marco

Con gran pesar hemos recibido, tardíamente, la triste noticia del fallecimiento de Manuel Ballestero, el pasado mes de enero.

Ballestero, fue un brillante intelectual, filósofo, escritor, miembro del PCE, en el que se mantuvo pese a sus claras divergencias con la política de Carrillo. Comunista, y por ende antifranquista activo y republicano de pro.

Tuvo que exilarse a Francia, donde llevó a cabo una intensa labor docente como profesor en la Universidad de la Sorbona; y política, con sus trabajos de investigación ideológica. Activo en los medios políticos del exilio y la emigración, nunca ocultó su desacuerdo con el derechismo de Carrillo. Carrillo y su equipo fueron siempre un tema de discusión en el que Manuel Ballestero brillaba por sus análisis. Rechazaba los análisis triunfalistas de la dirección del PCE. Solía citar a Lenin (que yo trato de reproducir, aproximadamente):

«Una situación revolucionaria no desemboca obligatoriamente en revolución. Incluso en momentos de grave crisis los gobiernos no caen, si no se les empuja.»

 

 Álvaro Heredia

El pasado 20 de agosto recibimos la noticia de que el político ruso Aleksei Navalny, según su portavoz, habría sido objeto de un envenenamiento cuando se dirigía en avión a Siberia. Aún queda por esclarecer dicha acusación, por probable que parezca, mas poco importó este hecho a los medios de comunicación occidentales: inmediatamente, engrasaron su maquinaria propagandística para ensalzar la figura de Navalny, como si de un mártir de la democracia se tratara. El Mundo, El País, The Washington Post, France 24, etc., declararon unánimemente que el “principal opositor a Putin” se encontraría al borde de la muerte, debido a su lucha contra “las corruptelas del gobierno ruso”.

Aclaremos, en primer lugar, una cuestión en la que inciden y mienten descaradamente los medios de propaganda occidentales: Navalny no es el principal opositor a Putin y su partido, Rusia Unida:

Nils Andersson

La salida de la pandemia provoca gran variedad de debates, de declaraciones e iniciativas para que «el mundo después de la pandemia no sea como el anterior» y que no sean los pobres los más vulnerables y los sacrificados. Mas la crisis que golpea a los cinco continentes, plantea otro problema cuyas consecuencias pueden ser grandes para los pueblos: ¿cómo será el mundo después?, ¿cómo serán las relaciones internacionales al salir de la pandemia, serán multinacionales (en un mundo hegemónicamente capitalista no pueden ser solidarias), o más antagónicas?

La situación plantea muchos interrogantes, empero se perfila el marco en el que las relaciones internacionales van a evolucionar. Una primera constatación, desde el cambio de siglo se ha pasado de un mundo en el que los Estados Unidos eran hegemónicos, a un mundo considerado por los especialistas multilateral (apolar, pluripolar) y como principales potencias Estados Unidos, China, Europa, Rusia y la India, a las que se pueden añadir polos emergentes, como Indonesia, Brasil o México. ¿Esta visión no ha sido rebasada, no se perfila una nueva bipolaridad entre EE. UU y China? Los medios y la capacidad económica, industrial, financiera, militar, científica de esas dos potencias son incomparablemente superiores a las de los otros Estados, o conjunto de Estados, como la Unión Europea. Este nuevo mundo bipolar que se perfila, es totalmente diferente al de los Estados Unidos y la Unión Soviética durante la guerra fría.

Efrén H.

El 25 de febrero de 1865 apareció en el diario La Democracia un artículo del republicano Emilio Castelar titulado El Rasgo. En él se criticaba con dureza la decisión que habían tomado conjuntamente la reina Isabel II y el gobierno del Partido Moderado para enajenar algunos bienes del Patrimonio Real como medio de hacer frente a la difícil situación económica del país. El 75% del producto de las ventas se destinaría a la Hacienda Pública y el 25% se lo embolsaría la reina. Mientras que el gobierno lo presentaba como un gesto de generosidad de la monarquía, Castelar denunciaba que el Patrimonio Real era en realidad patrimonio nacional y que Isabel II se estaba apropiando indebidamente del valor de unos bienes que pertenecían al pueblo español. No había ningún rasgo generoso, sino un acto indecente ejercido por Isabel II sobre propiedades que pertenecían a la nación española.

La reacción del gobierno no se hizo esperar y el Ministro de Fomento exigióal rector de la Universidad Central, Juan Manuel Montalbán, el cese inmediato de Emilio Castelar, contra quien el 8 de marzo se dictaba auto de prisión. Ante la negativa del rector, el ministro publicó en la Gaceta de Madrid el cese del rector el día 7 de abril, al tiempo que Castelar era desposeído de su Cátedra de Historia.

El 10 de abril se produjeron manifestaciones de estudiantes universitarios en Madrid contra estas medidas arbitrarias. La Guardia Civil y unidades del Ejército reprimieron violentamente las protestas, causando 14 muertos y 193 heridos. Los sucesos de la denominada “Noche de San Daniel” causaron una enorme indignación contra la monarquía isabelina y fueron una de las causas que provocaron tres años más tarde el movimiento revolucionario que expulsó del trono a Isabel II.

Un crimen contra la Humanidad cometido por razones políticas y enmascarado con falsos argumentos militares

Carlos Hermida

El 6 de agosto de 1945 un avión estadounidense arrojó a las 08:15 horas una bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima. Cerca de 100.000 personas murieron instantáneamente y 70.000 resultaron heridas. El 90% de los médicos y el 93% de las enfermeras murieron en la explosión, ya que la mayoría se encontraba en el centro de la ciudad, el área que recibió el impacto directo, lo que dejó a los heridos sin asistencia sanitaria. El 9 de agosto, una segunda bomba impactó sobre Nagasaki con efectos igualmente devastadores. Ambas ciudades quedaron arrasadas y los efectos de la radiación duraron decenios. Miles de personas contrajeron en los años siguientes enfermedades cancerígenas y fueron muchos los niños y niñas que nacieron con deformaciones físicas. Ambas ciudades no eran objetivos militares y, en consecuencia, el gobierno y el ejército estadounidense sabían que las víctimas serían civiles indefensos.

Carlos Hermida

Uno de los problemas políticos que tiene nuestro país es, sin duda, el bajísimo nivel de organización de los trabajadores y las clases populares. La inmensa mayoría de los hombres y mujeres de estos sectores no está afiliada a los sindicatos de case ni milita en organizaciones políticas. No hay, por tanto, una participación directa en la vida política y, por ello, las intensas movilizaciones y protestas que se producen en momentos concretos no tienen después una continuidad. Y también, evidentemente, la falta de organización repercute en la intensidad de movilización.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? Son varios los factores, pero hay uno que nos parece fundamental. Ha sido la actitud de la izquierda oficial, sus planteamientos y actuaciones, los causantes de este problema. Durante décadas el PSOE e Izquierda Unida no han hecho una política de izquierdas. Ha predominado en estos partidos, cuando han llegado a las instituciones, la política del pacto, la componenda, los acuerdos con fuerzas reaccionarias, además de notorios casos de corrupción. Lo que en las citas electorales eran mensajes de cambio que ilusionaban a las masas, se convertía poco después en papel mojado. Es cierto que la mayor responsabilidad corresponde a los socialistas, pero otras organizaciones también han participado de estas prácticas nefastas. En los últimos años, Podemos ha sido el ejemplo más notable de lo que decimos, lo que explica bastante bien sus desastres electorales en las últimas elecciones autonómicas de Galicia y Euskadi.

Carlos Hermida

Durante un largo período histórico (desde mediados del siglo XIX hasta mediados del XX aproximadamente), la izquierda, salvando las enormes diferencias entre socialistas, anarquistas y comunistas, se caracterizaba por unas señas de identidad fácilmente reconocibles, tanto en el lenguaje, como en la ideología, las actitudes y los comportamientos en la vida diaria. Identificar a una persona de izquierdas era sencillo, porque existía una especie de código de señales común. De la misma manera que ocurría con los hombres y mujeres de derechas. Pero mientras la derecha ha mantenido hasta hoy esa especie de ADN que la hace inconfundible, en la izquierda se ha instalado un confusionismo ideológico que la convierte en muchos casos en irreconocible; y eso vale también para las actitudes vitales. En una palabra, hoy es complicado saber quién es de izquierdas realmente, puesto que muchos de los que así se autocalifican no pasan de tener un tenue barniz progresista que, al primer arañazo, dejan ver su personalidad conservadora y, en numerosas ocasiones, reaccionaria.

No vamos a entrar en los orígenes de este problema, aunque el fraudulento discurso que pronunció Jruschov en 1956, durante el XX Congreso del PCUS, hizo un daño inmenso a los comunistas, y la desintegración de la URSS en 1991, aun siendo un Estado burocrático y revisionista, fue un durísimo golpe para las clases populares. Por esas brechas, la burguesía introdujo un arsenal ideológico que la mayoría de la izquierda no ha sabido contrarrestar.

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Efrén H.

Mientras decenas de miles de personas eran despedidas de sus trabajos y desahuciadas por no poder pagar las hipotecas de sus pisos, o se les cortaba el suministro del gas y la electricidad al no poder hacer frente a las facturas; cuando se producían brutales recortes en la sanidad y la educación y miles de jóvenes tuvieron que marchar al extranjero porque en España no había futuro laboral; cuando la pobreza y la exclusión social se extendían por nuestro país y en millones de hogares solo había miedo y desesperanza; mientras todo esto ocurría en el año 2012, sumidos en una larga crisis del sistema capitalista,  Juan Carlos I  ordenó que se transfirieran 64,8 millones de euros de una cuenta secreta en Suiza a otra cuenta  de la sociedad Solare de Corinna Larssen en el Banco Gonet & Cía, domiciliado en Nassau (Bahamas) El que ahora se denomina rey emérito era entonces el Jefe del Estado y presumía de patriotismo y de ser el abanderado de los intereses de España en el mundo. Pero solo era un ladrón que ocultaba su oscura fortuna en paraísos fiscales para no pagar impuestos en su país. Su único mérito era recompensar con dinero negro a su amiga. En lenguaje coloquial, pagar a su puta.  La cuestión no es qué delito ha cometido este individuo, sino  otra bien distinta: ¿hay un algún delito del Código Penal que no haya cometido el Borbón? Desde la rebelión, por su implicación directa en el golpe de estado del 23 de febrero de 1981, hasta el fraude fiscal, toda la escala delictiva ha sido recorrida por el anterior monarca.

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Carlos Hermida

Cuando el gobierno decidió implantar el estado de alarma en el país y  se puso fin a las clases presenciales en todos los niveles educativos, las autoridades académicas decidieron continuar el ejercicio de la docencia mediante una enseñanza telemática a través de plataformas educativas. Internet y las nuevas tecnologías informáticas hacían posible esta posibilidad. Se optaba, como se argumentó en su momento, por una medida necesaria en una situación excepcional, pero lo cierto es que se trataba también de un experimento que  permitiría comprobar cómo se comportaban los profesores, los alumnos  y sacar enseñanzas de cara al futuro.

Antes de continuar, es necesario recordar que un profesor de Instituto imparte en algunas Comunidades Autónomas hasta 20 horas de clase, solo de docencia directa con alumnos, a las que hay que sumar muchas más horas dedicadas a guardias, claustros, reuniones de tutores, etc. Además, cuando el profesor llega a su casa, dedica bastante tiempo a preparar clases y corregir ejercicios.

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J,P. Galindo

El capitalismo es un fuerza capaz de recuperarse de los golpes más formidables y de resucitar cuando parece totalmente muerto. Unas veces renace de forma “espontánea” gracias a eventos catastróficos que le permiten reiniciar sus mecanismos de explotación y acumulación, como las dos guerras mundiales, y otras veces solo consigue reactivarse gracias a inmensos esfuerzos por parte de sus servidores políticos, mediante medidas de “reajuste”, recortes y demás maniobras económicas destinadas a proteger el desigual reparto de plusvalía entre burgueses y proletarios.

La pandemia mundial de COVID19, preludio y detonante de una crisis económica ya anunciada y esperada a mediados del año pasado, ha vuelto a llevar al capitalismo a uno de sus periódicos momentos de aparente debilidad, lo que obliga a que en los próximos meses, e incluso años, veamos los desesperados intentos por reanimar un modo de producción siempre tocado pero nunca hundido.

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Carlos Hermida

Desde que el gobierno decretó el estado de alerta, los medos de comunicación no han parado de insistir en la necesidad de sacar lecciones de este desastre: “ser mejores personas”, “reflexionar sobre el sentido de nuestras vidas”, “la importancia de nuestros mayores”, “de esto saldremos todos juntos”, y un sinfín de lugares comunes, amenizado todo ello con  los acordes de “Resistiré”.

Claro que es imprescindible sacar conclusiones de la situación que hemos vivido, y seguimos viviendo, pero desde otro punto de vista, muy alejado de esa moralina pequeño-burguesa que difunden a todas horas las principales televisiones, los diarios de mayor tirada y las radios más escuchadas.

Vamos a exponer algunas lecciones que no aparecen en el catecismo de la “nueva normalidad”.

 

No tenemos la mejor sanidad del mundo.

Todos hemos escuchado en innumerables ocasiones lo contrario. Es innegable que nuestras Facultades de Medicina son muy buenas, tenemos hospitales magníficos y un personal sanitario excelente, pero lo cierto es que en nuestro país se han aplicado desde hace muchos años unas políticas económicas neoliberales que han debilitado seriamente los servicios públicos.  Los recortes presupuestarios y las privatizaciones han mermado notablemente la sanidad pública,  que se ha visto desbordada por la pandemia. El sistema ha colapsado, por más que se diga lo contrario, a pesar del inmenso sacrifico del personal sanitario.

Efrén H.

Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada, fundó la Guardia Civil en marzo de 1844. Desde sus inicios, el nuevo cuerpo policial tuvo un carácter militar y su espíritu quedó plasmado en la “Cartilla del Guardia Civil”, aprobada en diciembre de 1845. En ella se contempla que los miembros del Cuerpo deben distinguirse por su espíritu de servicio y su comportamiento intachable en todos los órdenes. Algunos ejemplos:

El 3 de enero de 1874 fuerzas del Ejército y de la Guardia Civil, mandadas por el general Pavía, irrumpieron en el Congreso de los Diputados y acabaron con el régimen republicano. De esta forma,mediante un golpe de estado, se puso fin a la primera República española, legal y legítimamente constituida el 11 de febrero de 1873.

Ante la situación generada a causa del COVID-19 en España, hemos visto cómo se han ido tomando medidas en todos los ámbitos de nuestra vida diaria. La universidad no ha sido ninguna excepción de esto y, en las últimas semanas, tras el traslado de recomendaciones por parte del consejo escolar a las universidades, quedó en manos de estas últimas la toma de medidas con el fin de paliar los efectos de esta pandemia.

Por desgracia, las medidas que se han tomado en estas últimas semanas han sido insuficientes, al no tener en cuenta la situación de grandes sectores del alumnado. A raíz de esto, muchos alumnos universitarios de gran variedad de facultades y universidades han empezado a organizar distintas plataformas desde las cuales mostrar su descontento con las medidas tomadas por muchas universidades.

En el fondo de estas demandas encontramos siempre, o casi siempre, cuestiones comunes arraigadas en la reivindicación de que los estudiantes en general (y los que menos tienen en particular) en ningún caso serán quienes paguen por las carencias de estas medidas.

Frente Revolucionario, Antifascista y Patriota

Por Raúl Marco

Hace algún tiempo, pocos años, un periodista, para atacar al entonces emergente Pablo Iglesias, afirmó que su padre había pertenecido al FRAP. Tuve que responder a ese periodista puntualizando brevemente qué era el FRAP.

Ahora, años después, se repite la historia. Ayer, 27 de mayo, en el Parlamento, VOX y sus aliados del PP continuaron con sus ataques al gobierno de coalición. Lo mismo de todos los días, y todos los días muestra más las orejas de lobeznos fascistas esa gente. Una de ellas, la aristócrata Cayetana Álvarez de Toledo, que en sus intervenciones destaca por su deformación de los hechos, tocada de los nervios ante la intervención de Iglesias, que se dirigió a ella remarcando varias veces la palabra marquesa, pretendió insultar u ofender a su oponente escupiendo biliosamente: «Usted es hijo de un terrorista».

PCE (m-l)

Hay momentos en la vida en que es muy difícil mantener la calma, la serenidad, especialmente cuando se reciben ofensas incalificables, cuando se miente, cuando todo se tergiversa para conseguir fines inconfesables. Hay momentos en la historia de un país que serán recordados como monumentos a la infamia. Hoy es uno de ellos. Y ha tenido lugar en el Congreso de los Diputados, donde un mínimo de decoro obliga a guardar ciertas formas de cortesía. Cayetana Álvarez de Toledo, diputada del Partido Popular, se ha dirigido a Pablo Iglesias llamándole hijo de un terrorista, por las vinculaciones de su padre con el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP).

Nosotros no vamos a ponernos a su altura, ni vamos a recordarle sus orígenes familiares, pero sí le vamos a dar algunas nociones de Historia de España, el noble país que usted mancilla con su presencia y sus declaraciones.

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