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Queridos camaradas:

En nombre de Vía Democrática, quiero agradeceros vuestra invitación a este congreso, un congreso de inquebrantables tradiciones marxistas y obreras. Todo ello con plena esperanza de que la lucha social y política, en el Estado español, se abra pronto camino hacia un nuevo marco de lucha contra el actual y decadente régimen del 78.

Los acontecimientos actuales auguran un nuevo período que podría contribuir a vislumbrar nuevos horizontes para las aspiraciones históricas y la transformación revolucionaria de la sociedad; la lógica rupturista de un proyecto emancipador, el análisis de clases, la lucha de clases y la política de clase, deben ser el núcleo de todo intento de romper y superar las cadenas del neoliberalismo y el integrismo de mercado de este insostenible orden capitalista en crisis.

Vuestro congreso es otra oportunidad para reafirmar y mantener vivo nuestro compromiso con los proyectos emancipadores e igualitarios. [...]

Con las revueltas árabes, el mundo árabe en el sentido más amplio hervía de acontecimientos y convulsiones. Hemos podido averiguar cómo se fueron derribando mitos que envolvían regímenes corruptos y corrompidos, y hemos visto también cómo pueblos enteros actuaban al unísono y cómo se movían sin que nadie pudiera predecir cómo acabaría aquello.

En la actualidad estamos ante una nueva situación, paralizada por la incertidumbre pero firme en que no habrá marcha atrás. Estos procesos, pese a injerencias, conspiraciones, tergiversaciones y deformaciones, han permitido a nuestros pueblos tomar conciencia de su fuerza material y liberarse de los paradigmas del orden imperante. Un orden donde conviven el despotismo oriental y la dominación imperialista.

Somos conscientes de que los desafíos son enormes: conquistar nuestra soberanía, nuestra independencia y marcar nuestro camino emancipador son líneas rojas, infranqueables para el imperialismo. La coyuntura actual marca ciertos desfases en estos procesos en función de cada país/experiencia, donde los clásicos antagonismos sociales y políticos se solapan con las nuevas contradicciones y frustraciones ante los cuasi nulos resultados conseguidos por la protesta social.

A pesar de los elementos débiles que se han manifestado en estos procesos, las limitaciones subjetivas y puntos de flaqueza que los acompañan, los retrocesos y repliegues que se han podido dar, consideramos que la situación objetiva y el contexto general siguen siendo favorables para el desarrollo de estas luchas y de este combate histórico. Aplicar la guerra de posiciones, emprender nuevas tareas, lanzar iniciativas y captar los momentos con su significado histórico, van a permitir otro salto cualitativo para estos procesos.

Compañeras y compañeros, los proletarios no tienen nada que perder salvo sus cadenas.

¡Viva el internacionalismo! ¡Viva la fraternidad!