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IX Congreso del PCE (m-l)

Cada vez con mayor visibilidad, es perceptible, a escala global, el avance de las posiciones fascistas, tanto como el fracaso de las recetas socialdemócratas, reformistas y populistas, que niegan la necesidad de la revolución y el papel histórico del proletariado. Este proceso tiene también, desde luego, su expresión en nuestro país: la celebración de elecciones generales el pasado 10 de noviembre, por cuarta vez en cuatro años, es reflejo de ello. Y, una vez celebradas, va quedando claro que, como hemos señalado públicamente, lejos de resolverse los problemas del régimen, estos se han agudizado, polarizando y dispersando más aún el campo de la burguesía.

En un contexto de crisis del régimen y también económica y social, se ha producido un avance de las posiciones fascistas a todos los niveles, incluyendo las instituciones del Estado monárquico. Ante esta situación, nuestro Congreso ha abordado con especial preocupación la necesidad de cerrar el campo popular a un fascismo que ya está dirigiéndose a estos sectores. Con este objetivo, nuestros delegados han discutido en profundidad sobre el trabajo que llevará a cabo nuestro Partido entre las masas obreras y populares, particularmente mujeres y juventud, así como los principios políticos y organizativos que deben guiar esa tarea.

PSOE y Unidas Podemos han alcanzado un principio de acuerdo para un gobierno de coalición. Esta es en sí una buena noticia, porque da tiempo a avanzar en la unidad por la República Popular y Federativa. Con todo, si tal gobierno acaba constituyéndose, no va a poder cumplir con los principales compromisos que tiene por delante si, como se han propuesto los firmantes, pretenden desarrollar estas medidas dentro del estrecho marco de la constitución monárquica.

Las enseñanzas de estos meses han dejado en evidencia la inconsistencia de la política burguesa, también de la reformista, y la podredumbre general del régimen monárquico, lo que contribuye a que sean muchos quienes busquen alternativas de ruptura con él, conscientes de que no será posible avanzar en la solución de la cuestión nacional, de los gravísimos problemas laborales y sociales que enfrentan las clases trabajadoras, ni de ninguna de las contradicciones que se acumulan, sin llevar a cabo una profunda transformación que rompa con los límites establecidos en una transición que dejó prácticamente incólumes las principales instituciones del franquismo.

En la lucha contra el fascismo y por la superación del régimen monárquico, es necesario que los comunistas seamos flexibles a la hora de trenzar alianzas con otros sectores hacia la configuración de alternativas populares y unitarias con objetivos transformadores, pero también debemos ser firmes para evitar que las corrientes burguesas reformistas, que en la actualidad dominan la representación política en el campo popular, impongan sus prioridades sobre las urgentes necesidades reales de la mayoría trabajadora. Y, ante todo, urge que la izquierda en general, y los comunistas en particular, trabajemos con ahínco entre las masas para frenar el avance del fascismo y para ejercer el papel que nos corresponde como altavoz de las demandas de nuestra clase y en la orientación de sus luchas. El PCE (m-l) se compromete a poner toda su energía en esta tarea vital.

¡POR LA UNIDAD POPULAR!

¡POR LA REPÚBLICA POPULAR Y FEDERATIVA!

¡POR EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO!

¡VIVA EL MARXISMO LENINISMO!

¡VIVA EL PCE (M-L)!