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Los días 6, 7 y 8 de diciembre se ha celebrado en Madrid el IX Congreso del PCE (m-l). Desde su convocatoria se han venido celebrando reuniones de las distintas organizaciones para debatir los documentos presentados por la dirección de nuestro Partido que, una vez aprobados, serán la guía para el trabajo de todas las células y comités.

Como se señala en el Informe General presentado por el Comité Ejecutivo saliente y aprobado tras el debate por los delegados, a lo largo de los cinco años transcurridos desde la celebración de nuestro anterior Congreso los cambios en todos los órdenes, tanto en el plano nacional como en el internacional, se han sucedido a gran velocidad y el imperialismo ha exacerbado las contradicciones sociales hasta el extremo: una ínfima minoría oligárquica impone su dominio en todos los ámbitos, mientras paga sus crisis la mayoría social y con particular dureza el proletariado, que afronta una degradación sin precedentes de su situación económica y social.

Hoy, como nunca, el capitalismo se descompone a ojos vista, hace frente a una nueva crisis económica, cuando aún no termina de salir plenamente de la anterior, y lo hace en unas condiciones peores para superarla. Enfrenta también una guerra comercial abierta entre las principales potencias imperialistas y en particular entre EEUU y China, en su disputa por la hegemonía. La confrontación comercial va acompañada de la radicalización de sectores de la pequeña y media burguesía hacia posiciones populistas y filofascistas y de la extensión de guerras, golpes de estado y el incremento de la represión contra los pueblos en amplias zonas del planeta.

La dureza de la crisis y la brutalidad de la política del imperialismo están provocando una creciente respuesta popular, en ocasiones titubeante aún y falta de objetivos claros dirigidos contra el sistema, pero que avanza y gana poco a poco en claridad, como estamos viendo las últimas semanas en varios países latinoamericanos.

Por su parte, las fuerzas de la reacción abrazan sin pudor posiciones abiertamente fascistas, mientras que las recetas de la vieja socialdemocracia devenida en socioliberal se muestran incapaces de amortiguar las contradicciones que empujan al imperialismo al desastre y amenazan a toda la humanidad, y se desvanecen los mitos del revisionismo sobre la posibilidad de un paso gradual del capitalismo al socialismo, sin procesos revolucionarios que transformen de raíz la estructura económica y política de los Estados imperialistas.

Una de las deformaciones más peligrosas que la ideología burguesa trae consigo es el desprecio de lo colectivo y el ensalzamiento del papel de cada individuo aislado de los demás, con la dispersión de las luchas como consecuencia. Pero lo cierto es que, por encima de divisiones, muchas veces artificiales, fruto de concepciones ajenas a nuestra clase, hoy más que nunca, es imprescindible que los trabajadores refuercen su unidad, su coordinación y su organización para hacer frente, juntos, a los retos del futuro. Va quedando claro para todos que, para lograr una mejora sustancial de la gravísima situación que enfrenta, el proletariado necesita con urgencia reconstruir y reforzar, también en lo político e ideológico, sus organizaciones para la lucha, tanto en el movimiento obrero, donde urge recuperar el sindicalismo de clase, como en el resto de ámbitos: barrios, centros de estudio, etc. Y, en esa tarea, los comunistas seremos los primeros en dar ejemplo.

Para dirigir y orientar las luchas, nuestra clase necesita una organización capaz de adaptar la táctica al momento político, máxime en tiempos de rápidos cambios como los actuales. Por eso, además de actualizar nuestra Línea Política, Programa y Estatutos, los delegados al Congreso han debatido las orientaciones principales que guiarán nuestro trabajo en lo que respecta al desarrollo de la unidad popular y de las luchas, la cuestión de la mujer y la juventud. Finalmente, y en relación dialéctica con todo esto, la militancia ha abordado los principales ejes organizativos necesarios para ello.

En definitiva, ha sido objeto central de los debates y acuerdos de nuestro Congreso todo lo relacionado con la consolidación organizativa del Partido, y con el refuerzo de nuestra táctica de unidad popular por la República Popular y Federativa. El PCE (m-l) compromete todos los esfuerzos de nuestras organizaciones y militantes en estas tareas.

Los debates han culminado con la elección de los nuevos órganos de dirección del Partido, a los que se han incorporado cuadros jóvenes procedentes de la lucha. En definitiva, podemos afirmar que este IX Congreso ha resultado un verdadero éxito para la afirmación del Partido y para dotarnos de las herramientas más adecuadas para nuestro trabajo político.

En momentos como los que vienen, la historia avanza a pasos rápidos. Se trata de ser audaces.

¡POR LA UNIDAD POPULAR!

¡POR LA REPÚBLICA POPULAR Y FEDERATIVA!

¡POR EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO!

¡VIVA EL MARXISMO LENINISMO!

¡VIVA EL PCE (M-L)!