1mayo todo

 

Cté Ejecutivo PCE(m-l)

Este próximo 1º de Mayo, Día Internacional de la Clase Obrera, se celebra en una de las peores condiciones que se recuerdan para nuestra clase. La terrible crisis que afronta la economía capitalista mundial, revestida en su forma imperialista, agravada por la rápida extensión de una pandemia que empuja al paroxismo sus propias contradicciones internas, está provocando una sacudida de la que estamos lejos de saber sus consecuencias finales.

La situación adquiere tintes si cabe más duros en nuestro país cuya estructura económica tiene por base los sectores más débiles: turismo, hostelería, servicios, etc. máxime en épocas de crisis económica, una estructura dominada a su vez por una minoría de oligarcas que controlan los sectores estratégicos de la economía, la mayoría si no todos los servicios públicos privatizados y las principales instituciones del Estado.Como estamos viendo en las respuestas de los poderes públicos frente al Covid 19, la actitud reaccionaria e irracional de la derecha agudizada con el surgimiento de Vox, la voz de los franquistas sin caretas, es el contrapunto de la actitud dubitativa, timorata y débil del gobierno de coalición PSOE-UP

Los meses próximos van a ser duros y hacerlos frente para que las consecuencias de la aguda crisis en la que nos encontramos no las pague el proletariado como ocurrió en las precedentes va a requerir en primer lugar la unidad popular contra la oligarquía que intentará volver a utilizar el Estado para sacar provecho de la situación, como siempre ha hecho en estas circunstancias.

Y lo primero a tener en cuenta es que no hay ninguna posibilidad de mejorar sustancialmente las condiciones de vida y trabajo de la mayoría sin romper previamente con las reglas de juego impuestas por la monarquía continuista, para poder aplicar medidas imprescindibles para avanzar: revertir la privatización de los servicios esenciales, control público de los sectores estratégicos hoy en manos de una minoría cuyos intereses son contrarios al desarrollo social, establecimiento de una política fiscal que grave debidamente la actividad de la gran empresa y en particular del capital especulativo, derogación de las mordazas sociales y políticas, refuerzo de los servicios esenciales, etc.

No cabe otra alternativa, y avanzar en este camino exige en primer lugar, como venimos insistiendo, que el proletariadose prepare para un combate que va a ser largo y, sobre todo, va a requerir articular políticamente sus reivindicaciones prioritarias reforzando sus organizaciones políticas, sindicales y de lucha. En el futuro que viene, cada clase va a expresar de forma cada vez más clara y diferenciada sus intereses, identificando el enemigo principal a contener, que no es otro, en el caso de las clases populares, que la oligarquía y su régimen.

 

El Pacto de Estado que pretendía Pedro Sánchez, convertido ahora en una Comisión Parlamentaria tras las presiones del PP, no es posible con aquellos que sistemáticamente han hecho de su interés el centro de la actividad política, con aquellos que sistemáticamente han descargado la crisis en las espaldas de los trabajadores, han recortado y privatizado los servicios públicos y los sectores estratégicos que garantizan unas condiciones mínimas de vida digna y han modelado una legislación laboral y social que en la práctica permite el despido libre y prácticamente anula los derechos democráticos. Semejante Pacto de Estado o acuerdo parlamentario, sin una ruptura con el modelo actual, únicamente puede tomar cuerpo contra la clase obrera.

En la crisis anterior, el paro llegó al 26.9% de la población activa, en 2013, la deuda pública pasó del 39,7% en 2008 hasta cerca del 100% del PIB a principios de este año y miles de pequeños propietarios y autónomos se vieron empujados a la ruina. Sin embargo, las grandes empresas y las entidades financieras sanearon rápidamente sus negocios, se deshicieron de miles de empleos y recibieron ayudas por valor superior a los 60.000 millones de euros solo en el sector financiero.

Para los próximos meses el FMI prevé que el paro en España repunte por encima del 20%, la deuda pública supere el 112% y el PIB caiga por debajo del 8% (el Banco de España acaba de anticipar que podría bajar aún más, hasta el 13%). En las mismas manos, con las mismas reglas de juego político, ya sabemos qué significará esto en términos sociales.

Necesitamos trabajar activamente por colocar a nuestra clase en cabeza de la lucha política; necesitamos con urgencia avanzar hacia la unidad popular contra el régimen monárquico del 78, y situar como primer objetivo la lucha por un modelo democrático y popular de Estado, por una economía que reconozca el papel y el peso de las clases populares.

El miedo y los titubeos, lo mismo que la arrogancia o el sectarismo que dificulten o alarguen esta tarea, son obstáculos que debemos superar con decisión. El PCE (marxista-leninista) llama a todas las fuerzas de progreso a trabajar por la unidad popular y compromete sus esfuerzos en esa tarea urgente.

Este Primero de Mayo, más que nunca, la consigna frente al imperialismo y sus servidores: UNIDAD, CLARIDAD Y FIRMEZA

¡CONTRA EL CAPITAL Y LA MONARQUÍA!

¡UNIDAD POPULAR POR LA REPUBLICA!

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO, VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

Comité Ejecutivo