Madrid | 9 y 10 de enero de 2016

En su última reunión plenaria, el Comité Central del PCE (m-l) ha constatado cómo el imperialismo se prepara para la guerra, al tiempo que crecen el militarismo y las posturas xenófobas y fascistas, en un contexto de cambios acelerados.

Mientras tanto, observamos el fracaso manifiesto de las corrientes populistas que han pretendido constituirse en “terceras vías” entre socialismo y capitalismo. Así está sucediendo en América Latina, mientras que en Europa enseñan rápidamente sus cartas. El problema ante el que se encuentra el proletariado es la falta de una alternativa que oriente y organice a nuestra clase, dada la debilidad de los comunistas y la dispersión dominante.

Precisamente en la vía de construir esa alternativa para el proletariado y las clases populares, saludamos el importante crecimiento experimentado por la CIPOML, que ya ha conseguido agrupar a veintitrés partidos y organizaciones que compartimos los principios del marxismo-leninismo y que, en algunos casos, lideran importantes luchas en sus países respectivos. Nuestro Partido va a seguir comprometido, desde luego, desde sus profundas convicciones internacionalistas, en el desarrollo político y organizativo de la Conferencia y en la elaboración y aplicación de sus propuestas políticas. En este sentido, vamos a poner todos nuestros esfuerzos para garantizar la conmemoración exitosa del próximo centenario de la Revolución de Octubre.

En lo que se refiere a España, la izquierda en general aparece partida y en una situación de incertidumbre, como consecuencia del embate del “ciudadanismo” y de sus propias concesiones y contradicciones; de ahí que en los dos últimos años haya cundido la desorientación en nuestra clase. Sin embargo, cada vez más sectores perciben ya las limitaciones del “ciudadanismo”, especialmente entre los jóvenes, lo cual pone sobre la mesa la necesidad de reagrupar a todos estos sectores, a todos los elementos y fuerzas partidarios de la ruptura con el régimen monárquico y de la República con el objetivo de crear una alternativa política que rompa con el actual marco político.

La reciente claudicación de la CUP, entregando la Presidencia de la Generalitat catalana a CiU, dos de sus diputados a JxSí e hipotecándose como fuerza de oposición independiente, abre una fase de previsible inestabilidad, en la que está por ver hasta dónde está dispuesta a llegar la burguesía catalana en su envite, a medida que se tense su relación con la oligarquía española.

Las circunstancias políticas y sociales exigen con redoblada urgencia, desde luego, trabajar por la incorporación de los trabajadores en general, y de la juventud trabajadora en particular, a la lucha: de hecho, hay ya numerosos grupos juveniles que se organizan y politizan, vinculándose al marxismo. Nuestro Partido va a seguir dando a este problema la máxima importancia y ha acordado  promover distintas iniciativas al respecto  para movilizar a una juventud trabajadora que se halla, precisamente, entre los sectores laborales más dispersos y precarizados y que sufren por ello con más dureza las consecuencias de la crisis capitalista.

Es imprescindible seguir dando la batalla, en el seno de los sectores populares, en defensa de la organización permanente, de la vida democrática y partidaria y del debate colectivo y ordenado , contra el individualismo y el dominio de lo “virtual” promovidos por el “ciudadanismo”: una tendencia que ha afectado sobre todo al movimiento popular, aunque muy poco al movimiento obrero y sindical, lo que precisamente pone de relieve el carácter de clase, pequeñoburgués, de estas corrientes oportunistas. En este sentido, es previsible que la aplicación de los presupuestos en las instituciones, incluidas las «del cambio», saque a relucir las dificultades para hacer efectivas las promesas electorales en el marco jurídico-político impuesto por el régimen del 78, lo que atizará los conflictos laborales y sociales.

Somos conscientes de que uno de los problemas principales que enfrentamos en la actual situación política, económica y social es la falta de organización, en general, de las clases y sectores populares; la debilidad de los rudimentos organizativos populares más básicos, especialmente de aquellos que tienen un carácter permanente y global. Los sectores populares y las fuerzas de izquierda no hemos sido capaces de dirigir en un sentido global de ruptura con el régimen la enorme cantidad de movilizaciones sectoriales y luchas fragmentadas que se han dado todos estos últimos años; tampoco hemos sabido reforzar las organizaciones populares y de clase. La oligarquía y sus agentes políticos, llámense como se llamen, están interesados en que esto permanezca así. Es por ello que uno de nuestros objetivos es promover las formas primarias de organización de los sectores populares con la perspectiva de la movilización y la toma de conciencia, de la unidad y avance de las luchas con el fin de cambiar la correlación de fuerzas.

Toda esta situación exige, por tanto, que los comunistas actuemos con inteligencia, flexibilidad y audacia, fortaleciéndonos, para lo que debemos tener listos los instrumentos necesarios en términos de organización y propaganda. Se trata, en definitiva, de combatir la dispersión fomentada por la burguesía. Con este objetivo, hemos promovido la formación de la Plataforma Comunista, que esperamos sea una valiosa herramienta para el reagrupamiento de los comunistas, organizados o no, y para el debate franco y riguroso en torno a los principios revolucionarios del marxismo-leninismo.

Por todo ello, el Comté Central ha remarcado el compromiso del Partido y de todos sus militantes con la unidad popular por la ruptura y la República, sin las que no será posible hacer avanzar al proletariado frente a las corrientes de la burguesía; y, en particular, con los esfuerzos por mejorar la coordinación y el debate entre los comunistas, que deben ser quienes dirijan esa lucha para garantizar su victoria.

Los acuerdos adoptados por el Pleno apuntan al refuerzo de las tareas dirigidas a cumplir estos objetivos y a reforzar las filas del comunismo, particularmente con los sectores jóvenes que se inician en la lucha política contra el capital.