Comunicados

12 DE XULLO ELECCIÓNS 01

 

Comité de Galiza do PCE (M-L)

A convocatoria do 12 de Xullo ás eleccións á Xunta de Galicia, danse nun contexto de crise sanitaria provocada polo Covid-19 e cuxas consecuencias profundizan aínda máis na recesión do capitalismo financeiro comezado en 2008. O desemprego, a emigración forzosa, a desesperación ou a dependencia económica seguen formando parte das receitas tanto do goberno galego como do goberno estatal.

As privatizacións no sector público e a perda de forzas produtivas buscan ampliar os beneficios da oligarquía, amparada a mesma por toda a estrutura do poder que emana dunha Transición pactada e profundamente rexeitada, cunha monarquía corrupta e parasitaria á cabeza a cal non é capaz nin tan sequera de pronunciarse nestes tempos tan complicados para a maioría social.

Nesta lóxica perversa, o avance do fascismo é cada vez máis evidente. A convivencia das opcións autodefinidas como "democráticas" e "moderadas" coas posicións máis reaccionarias non son alleas aos mitines e declaracións nesta campaña electoral. Feijóo nunhas declaracións recentes recoñecía "que sen os votantes de Vox o PPdG non volvería gobernar" e Beatriz Pino, candidata de Ciudadanos na Galiza, tenderíalle a man ao PPdG no Parlamento "se lle fixera falta para sumar votos e revogar o Goberno".

Desde que la extrema derecha llevó a cabo sus primeras movilizaciones en la calle, ha ido creciendo la preocupación y la indignación entre nuestra clase y otros amplios sectores, ante sus mensajes amenazantes, las mentiras y la impunidad de sus agresiones. Sin embargo, las acciones de respuesta inmediata aún han sido localizadas y desde luego sectoriales, fundamentalmente en apoyo de la sanidad pública y sus trabajadores: la manipulación de los medios de comunicación del régimen, así como los temores lógicos al contagio en una gran parte de la población (precisamente la menos inclinada a escuchar los mensajes irracionales del fascismo), han dificultado hasta ahora una respuesta coordinada y masiva, si bien ha sido positiva a nivel local y en las manifestaciones del pasado 20 de junio.

Mientras tanto, el fascismo y sus socios neofranquistas del PP presionan, mienten y manipulan sin cesar para hacerse con el Gobierno a cualquier precio, mientras hacen todo lo posible para frenar y revertir cualquier medida a favor de los trabajadores. A ello se aplica también la patronal: al tiempo que rechaza el mínimo atisbo de reforma fiscal y cualquier tipo de ayuda social, denuncia histriónicamente la vigilancia sobre las durísimas condiciones laborales impuestas a los trabajadores, especialmente en el campo, y utiliza los ERTE de forma fraudulenta; pero no tiene empacho alguno en exigir más ayudas públicas y aún menos limitaciones y regulaciones para engordar su cuenta de beneficios.

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Cté de Madrid del PCE (m-l)

La pandemia del COVID-19 ha puesto a la vista la situación real en la que se encuentra el sistema sanitario en España y en Madrid en particular.

 

Tras décadas de privatizaciones y recortes que no podían dejar de tener consecuencias, los datos son abrumadores: han muerto 5.876 usuarios de residencias de mayores y se calcula que casi 12.000 profesionales sanitarios (sin contar al personal externalizado o no reconocido como limpieza, celadores, cocinas…) se han visto contagiados en centros hospitalarios regionales.

La situación concreta en Madrid ha sido dantesca: hospitales colapsados y sanitarios sin protección sometidos a jornadas interminables y a un estrés insufrible, residencias con órdenes de no trasladar a los mayores a hospitales, vacaciones forzosasy UCIs infrautilizadas en centros privados… IFEMA se pretende presentar como el ejemplo de la buena gestión del PP madrileño cuando la realidad es que el macro hospital se levantó con unos costes y contratos muy por encima de los de uno público, y que muchos de sus pacientes podían haber sido tratados en sus centros de salud más cercanos, que deberían haber sido reforzados en medios y personal, en lugar de ser cerrados para derivar a sus profesionales a IFEMA.

concentracion servicios

 

Comité de Galiza do PCE (M-L)

Durante estes meses de Covid 19, os impactos que produciu o coronavirus, tanto como as consecuencias económicas que emerxen da pandemia, poñen en evidencia as políticas de quen nos levou á crise do 2007, a cal aínda a día de hoxe continúa.
No concreto, na Galiza, son 12.000 persoas aproximadamente as contaxiadas a principios do mes de Xuño e 616 falecidos, dos cales dramaticamente son 270 nas residencias polo de momento. Aínda sendo certo que no noso país o contaxio ten unha repercusión menor que a doutros pobos do Estado Español, atopámonos ante un drama sanitario, humanitario e económico sen precedentes.

Neste panorama é evidente que o duro confinamento, o cal é posible grazas a todas as persoas invisibilizadas (a maioría das veces illadas) corroborouse como insuficiente e que os recortes e privatizacións aplicadas tanto a nivel autonómico como a nivel estatal, orquestradas polo bipartidismo, a monarquía e as súas acólitos, deixaron á sanidade pública nunha situación de brutal deterioración.

Cada perda por suposto produce angustia e desconsuelo, pero moito máis cando se trata dos nosos maiores, a maioría deles descoidados e incomunicados coas súas familias. As políticas aplicadas polo PPdG converteron a saúde nun negocio, como ben recoñecía a exconselleira de Sanidade da Xunta, a dirixente do PPdeG Rocío Mosquera, nunhas declaracións emitidas nunha entrevista para El Correo Gallego no mes de Outubro do ano 2019.

alcoa

 

Comité de Galiza do PCE (M-L)

O Comité de Galiza do PCE (M-L) manifesta a súa solidariedade con tódolos/as traballadores/as que están a perder os seus empregos ou lamentablente vánnos perder nos vindeiros días, semáns e meses a causa da destrución da actividade industrial e a caída da actividade económica productiva en xeral, mentras crece a especulación financieira alentada polos “mercados”.

Nestes días en Galiza adquire especial relevancia o despido de máis de 500 traballadores do centro de traballo que tén en San Cibrao (costa de Lugo) a multinacional norteamericana do aluminio ALCOA. Estes despidos -aos que hai que sumar a perda do emprego subcontratado e indirecto- auguran un proceso de peche total desa planta, tal e como ven denunciando dende fai anos o Comité de Empresa, en loita común co plantel das plantas que a empresa tiña en A Coruña e Avilés, tamén amenazadas con despidos e peche e vendidas o ano pasado a un grupo de capital risco con sede en Suiza, e revendidas recentemente a otro grupo que parece ser ten a sede legal en Ucraína...

Lembremos que esas fábricas foran propiedade de INESPAL, empresa do sector público, e vendidas a ALCOA, a pesares de pertenecer a unha actividade industrial que o propio estado calificara de estratéxica para a economía. A planta de San Cibrao foi vendida por menos de 400 millóns de euros, e dende 1998 ata hoxe xenerou miles de millóns de euros en beneficios, ademáis de percibir tamén grandes cantidades de diñeiro en subvencións e pagar un prezo máis baixo que o de mercado polo kW.

Secretariado del Comité Central del PCE (m-l)

¿Qué calma cabe esperar de millones de ciudadanos de segunda, sometidos a la más cruel e inmisericorde explotación por parte del capital más voraz, sujetos a la mano de hierro de un Estado que habla y habla de democracia y derechos humanos pero no duda en recurrir a la violencia más brutal?

Estados Unidos estalla. Y no es solo por el asesinato de George Floyd a manos de un policía, uno más de una larga lista de crímenes, la mayoría impunes, contra ciudadanos negros a manos de elementos fascistas y racistas de la policía de ese país. Este crimen ha sido el detonante del estallido de las contradicciones acumuladas, a lo largo de muchos años, en la hasta ahora primera potencia imperialista.

La desigualdad social y la extrema explotación de los trabajadores crecen sin parar en ese país. Solo entre febrero y abril de este año, el porcentaje de parados sobre la población activa ha pasado del 3,5% al 14,7%

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Comunicado del PCE (m-l)

En un contexto de crisis sanitaria mundial, Cuba, que ha mostrado, como ningún país, su elevada catadura moral enviando misiones sanitarias a distintos países, recibe un golpe.

En la madruga de ayer, 30 de abril, se cometía un atentado terrorista contra la embajada de Cuba en EEUU. Un individuo disparó, al menos 30 veces, con arma de fuego sobre el edificio de la sede diplomática.

Si bien ninguna persona de la Embajada resultó herida, de lo cual nos alegramos, sí ha habido daños materiales por el impacto de las balas.

EEUU, como cualquier otro estado, está obligado a velar por la seguridad de las misiones diplomáticas en su país. Sin embargo, su propaganda continua, durante décadas, creciente con su actual gobierno y Presidente, contra una isla que erguida mantiene en alto las banderas de la dignidad, la independencia y la soberanía, crea el caldo de cultivo para este tipo de agresiones.

El PCE (m-l) condena enérgicamente este atentado, uno más, contra la soberanía cubana. Queremos mostrar nuestro apoyo solidario y fraternal al pueblo cubano y sus instituciones. Enviamos un fraternal abrazo a los compañeros de la embajada de Cuba en España.

1mayo todo

 

Cté Ejecutivo PCE(m-l)

Este próximo 1º de Mayo, Día Internacional de la Clase Obrera, se celebra en una de las peores condiciones que se recuerdan para nuestra clase. La terrible crisis que afronta la economía capitalista mundial, revestida en su forma imperialista, agravada por la rápida extensión de una pandemia que empuja al paroxismo sus propias contradicciones internas, está provocando una sacudida de la que estamos lejos de saber sus consecuencias finales.

La situación adquiere tintes si cabe más duros en nuestro país cuya estructura económica tiene por base los sectores más débiles: turismo, hostelería, servicios, etc. máxime en épocas de crisis económica, una estructura dominada a su vez por una minoría de oligarcas que controlan los sectores estratégicos de la economía, la mayoría si no todos los servicios públicos privatizados y las principales instituciones del Estado.Como estamos viendo en las respuestas de los poderes públicos frente al Covid 19, la actitud reaccionaria e irracional de la derecha agudizada con el surgimiento de Vox, la voz de los franquistas sin caretas, es el contrapunto de la actitud dubitativa, timorata y débil del gobierno de coalición PSOE-UP

En estos momentos, el Ministerio de Educación y las Comunidades Autónomas están inmersos en un debate sobre cómo encauzar el actual curso académico. El pasado 7 de abril tenía lugar una reunión del Consejo Escolar del Estado, órgano consultivo, no ejecutivo, para debatir sobre la cuestión. Su propuesta fue avanzar en el temario y evaluar esos contenidos. La CEAPA, agrupación de las asociaciones de madres y padres de alumnos que forma parte de dicho Consejo, se manifestó en contra de este acuerdo y traslado la propuesta, que no fue aceptada, de que no se avance en el temario y que el trabajo telemático no sea evaluable.

El PCE (m-l) considera:

Primero, que estamos viviendo una situación excepcional que, por tanto, requiere medidas excepcionales, también en el ámbito educativo.

Segundo, que dicha situación obliga a mirar no solamente la cuestión académica sino también la propia situación vital y de bienestar de los alumnos y sus familias. Ambas cuestiones están entrelazadas y a ambas los gobiernos central y autonómicos deben dar una solución.

Son las familias trabajadoras, con padres con salarios de hambre, en ERTEs, despedidos, desempleados de corta y larga duración, que han tenido que cerrar sus pequeños negocios, con todas las consecuencias familiares y sociales derivadas de ello; son estas familias, decimos, las que realmente están siendo golpeadas por la crisis sanitaria y económica.

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Comunicado del PCE (m-l)

Las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, amenazando con una intervención militar contra el gobierno venezolano, al que acusa de ser un régimen implicado directamente en el narcotráfico, supone un paso más en la escalada de agresiones que la administración norteamericana lleva a contra el gobierno de Nicolás Maduro. Aprovechando la crisis sanitaria por la que atraviesa el país latinoamericano, y el mundo entero, Trump ha movilizado fuerzas navales en el Caribe para intimidar al gobierno y al pueblo venezolano y, al parecer, ha desplegado tropas en la frontera de Colombia.

Desde el inicio de la “revolución bolivariana”, encabezada por Hugo Chávez, Estados Unidos puso en marcha un plan para desestabilizar el régimen que libremente se dio el pueblo de Venezuela. Todos los mecanismos que el imperialismo estadounidense ya utilizó en otras ocasiones, como   hizo con el gobierno de Salvador Allende en Chile, se activaron inmediatamente: guerra económica para provocar desabastecimiento, apoyo a los sectores más reaccionarios de la oposición, incitación al golpe militar, campañas de desprestigio en los medios de comunicación internacionales, etc.

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La situación sobrevenida con el coronavirus ha puesto en evidencia de forma abierta, descarnada, todas las fallas del sistema capitalista y, en particular, del Régimen monárquico de la oligarquía.

La pandemia del COVID-19 ha acelerado y profundizado una crisis económica ya anunciada. Estamos asistiendo a una debacle para el conjunto de las clases populares pero especialmente para la clase obrera.

Son ya un millón y medio los trabajadores afectados por ERTEs, los empresarios están aprovechando para despedirles, las empleadas del hogar están obligadas a trabajar, aun poniendo en peligro su salud, si quieren llevar dinero a casa, trabajadores de empresas esenciales, que no han cerrado, no tienen las medidas adecuadas de seguridad, miles de pequeños negocios tienen que cerrar, total o parcialmente, sin saber si van a levantar cabeza, hay muchos colectivos vulnerables desprotegidos, muchos de nuestros mayores están desatendidos, etc.

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Comunicado del Cté de Madrid PCE (m-l

La Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha decidido convocar oposiciones al Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria para el día 20 de junio. Esta decisión es un absoluto despropósito desde cualquier punto de vista.

En primer lugar, es absurdo pensar que para esa fecha se habrá erradicado completamente la epidemia de coronavirus. En China, la ciudad de Wuhan ha estado sometida a un férreo aislamiento desde mediados de enero y, una vez que ya no se presentan nuevos contagios,  el gobierno chino está pensando en dar por finalizado el confinamiento a comienzos de abril; es decir, casi tres meses después. Si extrapolamos este parámetro, en Madrid tendríamos medidas excepcionales hasta mediados de junio. Concentrar inmediatamente a miles de opositores en las aulas de los Institutos, podría provocar una segunda oleada de infección de incalculables consecuencias.

Comunicado del PCE (m-l)

Hoy ha entrado en vigor el “plan de choque” económico frente a la epidemia de COVID-19, aprobado ayer por el Ejecutivo PSOE-UP. Las medidas se dirigen, según el Gobierno, a evitar la destrucción estructural de empleo y tejido productivo, impedir el desplome de la economía y hacer frente al aumento de las desigualdades que producirá esta nueva crisis. El gabinete pretende presentar así un perfil socialdemócrata, pese a que son bien conocidas las tensiones que ha desencadenado el nuevo paquete, en particular entre el sector más neoliberal del Gobierno, con Nadia Calviño a la cabeza. No en vano, Pedro Sánchez se ha comprometido a reforzar la sanidad cuando acabe la crisis, llevando a cabo “los cambios y ajustes que se revelen necesarios”, aunque sin concretar en qué dirección lo hará.

Comité Ejecutivo del PCE (m-l)

En la noche de hoy, miércoles, mientras Felipe VI emitía su discurso, vacío, innecesario y tardío desde todos los medios de comunicación, el pueblo lanzaba su mensaje claro, contundente y digno desde los balcones de toda España: La monarquía no tiene lugar en un Estado democrático, dejando oír la sonora cacerolada convocada para expresar el hartazgo de la clase trabajadora ante el saqueo y la corrupción continuados que la familia Borbón lleva 300 años ejerciendo sobre nuestro pueblo.

Los medios de comunicación del régimen no han tardado en mostrar su preocupación y su miedo, prácticamente en tiempo real, ante la magnitud del gesto de rechazo mostrado a la monarquía, piedra angular del Régimen del 78, que llega en pleno proceso de “descubrimiento” de los negocios del Borbón padre y el Borbón hijo, y se apresuran a tratar de poner distancias entre los negocios de Felipe y los de Juan Carlos. Para ello no han dudado en desviar el verdadero motivo de la cacerolada popular, tratando de presentarla como una simple reivindicación para que el “rey emérito” done a la sanidad pública el montante de su dinero negro.

La epidemia del Covid-19 está haciendo saltar las costuras de nuestro sistema. Más de diez años después de la crisis financiera, que supuso el desmantelamiento de buena parte del “estado del bienestar”, vemos ahora claramente las consecuencias que las políticas de la mal llamada austeridad han supuesto para los derechos más básicos de la clase trabajadora: una sanidad pública con insuficientes recursos personales y materiales. El caso de Ávila es paradigmático hasta el punto de tener que enviarse con urgencia mascarillas a los hospitales ante la ausencia, ayer, de las mismas, además de otros materiales como guantes, batas y, en general, EPIs, a pesar de que la epidemia apenas ha rozado la provincia.

La llegada del virus COVID19 a Europa hace apenas unas semanas y su rápida extensión hasta alcanzar datos realmente preocupantes en Italia y España ha venido a corroborar, una vez más, que el capitalismo es un gigante con pies de barro.

Han bastado unas pocas décadas de estabilidad sanitaria en Europa occidental (creada gracias al modelo sanitario público instaurado tras la II Guerra Mundial ante el temor que el modelo soviético producía en la burguesía europea) para que el capitalismo haya fijado sus codiciosos ojos en la estructura sanitaria, aspirando (y en muchos casos consiguiendo en parte) convertir un servicio básico para la población en una fuente de ganancias a costa de los ya menguados salarios de la clase obrera. En este sentido, no podemos dejar de señalar a los gobiernos del capital (PSOE y PP), que, en España, llevan décadas destruyendo el conjunto de conquistas sociales que la clase obrera fue ganando durante siglos de sangre y sudor para garantizarse unas condiciones dignas de vida y de trabajo.

Tras semanas de discretas negociaciones, y en medio del griterío de la derecha franquista y las advertencias apocalípticas de los medios de comunicación afines, finalmente Pedro Sánchez ha culminado el proceso que lo convierte en el primer presidente de un gobierno de coalición bajo el régimen del 78.

Es de destacar, sin duda, la intensa campaña mediática emprendida por PP, Vox y C’s, de resabios claramente ultras –fascistas– por su carácter agresivo, catastrofista y grotescamente embustero, y que ha contado con el respaldo de patronal, Iglesia y sectores relacionados con el Ejército. No solo se ha exagerado hasta la caricatura las intenciones de los partidos firmantes del pacto, sino que se ha llegado a mentir descaradamente incluso sobre las carteras atribuidas a «los comunistas» y su verdadera significación.

Se acaban de celebrar las cuartas Elecciones Generales en cuatro años. El verdadero objetivo del bloque dominante en estas elecciones era el de reforzar el bipartidismo que hasta ahora se ha turnado en el control de las instituciones del régimen. A la vista del resultado, hay que poner en duda que lo haya conseguido.

La mayoría de los analistas coinciden en señalar que no cabe esperar un Gobierno estable. Nada ha quedado resuelto; sea cual sea el nuevo gobierno, se constituya con un acuerdo entre socioliberales (PSOE) y reformistas (Unidas Podemos y otros) o mediante pacto entre PSOE y PP como parece desear Sánchez, probablemente no llegue a terminar la legislatura. Como señalaba el diario El País, «Sánchez gana pero la formación de Gobierno se complica aún más».

Qué les queda a las clases populares, más allá de la reivindicación activa, sino contemplar con rabia la sinvergonzonería con la que se hacen pasar desde hace casi 40 años en nuestra región los Premios Príncipe de Asturias, renombrados Princesa en 2014 en un afán de perpetuar con naturalidad la monarquía hereditaria.

Cualquiera diría que a la familia real le vino al pelo que en la Constitución de 1978 se reestableciera a Asturias como un Principado. Qué gloriosa oportunidad para “consolidar los vínculos existentes entre el Principado y el Príncipe”, como expresaba el periodista Graciano García, principal impulsor en los 80 de la Fundación Príncipe.

Cuán grande es la hipocresía de una monarquía continuista y heredera del franquismo, que transformó el Siglo de Plata de la cultura española en el denominado “páramo cultural”, al pretender entregar galardones a la concordia o a la comunicación y humanidades.

La sentencia del Tribunal Supremo, que condena a largas penas de prisión a los líderes independentistas catalanes, refleja el carácter represivo del régimen monárquico. Por más que el presidente del gobierno en funciones se empeñe en difundir la idea de que España es un ejemplo de Estado de derecho en el que impera la igualdad ante la ley y la independencia del sistema judicial, lo cierto es que la decisión del Tribunal Supremo es claramente política. Las argumentaciones jurídicas solo intentan enmascarar un hecho evidente: lo que se condena, lo que se reprime, es el ejercicio de un derecho democrático, el de autodeterminación, recogido en numerosos documentos de las Naciones Unidas.

Esta sentencia, que tendrá consecuencias políticas de largo alcance al abrir una profunda fractura con Cataluña, supone un salto cualitativo en la progresiva degradación y limitación de los derechos civiles y las libertades democráticas en nuestro país. España no es una democracia. Existe un artificio parlamentario, una fachada aparentemente democrática tras la que se esconde un poder oligárquico que gobierna al margen y en contra de los intereses populares.  La monarquía, heredera del franquismo, no es más que la clave de bóveda de un sistema corrupto que se gestó en los años de la mal llamada Transición democrática.

 

El régimen vuelve a mostrar que es incompatible con las aspiraciones de las clases populares

De nuevo, elecciones. Tras casi cinco meses de espectáculo, brindis al sol, exabruptos y juegos de trileros, se les dice a los pueblos de España que reconsideren su voto y vuelvan a creer en el sistema si quieren resolver unos problemas a cuyas soluciones, por cierto, se les dedica mucho menos espacio que a las ocurrencias de los «líderes políticos» en las redes sociales.

En marzo, nuestro Comité Central, además de comprometerse pidiendo el voto contra la derecha, en lugar de la abstención, para parar al fascismo, advertía que las elecciones no iban a rectificar la tendencia de agresiones a los trabajadores, ya que no era de esperar que el PSOE las revirtiera y, en especial, porque la izquierda se presentaba a ellas «dividida y sin una alternativa global al régimen». A lo sumo, se trataba de ganar tiempo, a condición de que el pueblo trabajador lo aprovechara para organizarse en la defensa de sus intereses. Ni el voto, decíamos, es lo determinante en esta pelea, ni el parlamentarismo burgués es el espacio que lleve a la victoria de nuestra clase.

Ha fallecido hace unos días el camarada Tufail Abbas, presidente del Pakistan Mazdur Mahaz (Frente de los Obreros de Pakistán) y legendario dirigente comunista de Pakistán. Nació en 1928 y, hasta su muerte este año, fue un comunista de pro: luchó sin descanso por organizar a los trabajadores en las filas del marxismo-leninismo, por la revolución proletaria y la independencia de su país. Fue uno de los primeros miembros del Partido Comunista de Pakistán y adquirió renombre en su país por liderar la huelga de trabajadores aéreos de 1954.

Al Partido hermano, a su pueblo y a los trabajadores de Pakistán, hacemos llegar nuestro más sentido pésame y solidaridad con su lucha, que el camarada Abbas pedía continuar hasta la victoria.

Honor al camarada Abbas.

¡Viva el marxismo Leninismo! ¡Viva el internacionalismo proletario!!

Partido Comunista de España (marxista-leninista)