Comunicados

 

Partido Comunista de España (m-l)

Las elecciones de ayer en Andalucía, han sido una penosa radiografía de la situación política en España; un nuevo jalón en el camino hacia el desastre de la izquierda en este país. El PP logra la mayoría absoluta, más que duplicando sus escaños en el Parlamento de esa Comunidad Autónoma (de 26 a 58); el PSOE obtiene el peor resultado de su historia (de 33 a 30 escaños), profundizando el hundimiento de este partido que en las pasadas elecciones ya había perdido la mayoría). La derecha del PP afianza, pues, su dominio político; con una participación (58%) similar a la de las elecciones anteriores.

Por encima de las cifras y porcentajes concretos, debemos resaltar que se confirma la tendencia a la derechización del régimen político y la profunda decepción de las mayoría trabajadora con la izquierda del régimen, y, en particular con un proyecto, el de UP, que levantó en su día muchas expectativas y ha probado ser incapaz de cambiar nada importante desde el gobierno de coalición.

Podemos buscar las excusas que se quieran, pero nada va a cambiar la evidencia que se impone: Frente a la situación cada vez más angustiosa de millones de personas, la izquierda reformista únicamente da árnica... y debates sobre cuestiones alejadas de las necesidades de la gente. Nada que no hayan dado antes los gobiernos del PSOE y PP que les precedieron.

 

 

Comité de Madrid del Partido Comunista de España (marxista-leninista)

Es el momento de pasar de la indignación a la organización para dejar de ser vasallos de un Régimen que nos quiere callados, ciegos y mudos ante los abusos y privilegios de la oligarquía.

Como si de un patético “Míster Marshall” se tratara, la visita de Juan Carlos el Fugado ha obligado a Gobierno y oposición a pronunciarse ante la gira relámpago que el “emérito” se ha montado para este fin de semana. No se trata de si ha dado o piensa dar “explicaciones” por sus trapicheos, negocios e infidelidades (políticas y personales), como pretende la moderada izquierda institucional; mucho menos de que “su majestad” no tenga ninguna cuenta pendiente con la justicia, como dicen los “patriotas” de la derecha, pues todos sabemos que son precisamente su justicia y su constitución las que blindan sus andanzas e impiden investigarle. El problema está al fondo de la cuestión, en la impunidad que de hecho disfruta el jefe del Estado en España, y que lo asemeja a sus queridos amigos de las teocracias absolutas de Oriente Medio.

 

La clase trabajadora celebra su día, el Primero de Mayo, en un momento político de gran confusión, afrontando las consecuencias de una terrible crisis económica a la que se une una guerra interimperialista.

El capital enfrenta una pelea por el control de los mercados sin dudar en dar el paso hacia una guerra abierta en Europa en la que se ha involucrado a los pueblos en la defensa de los intereses de los grandes monopolios y de una oligarquía financiera que se enriquece a la misma velocidad que empeora la precaria situación de la mayoría trabajadora.

En nombre de la paz y la seguridad se bombardea al pueblo de Ucrania; en nombre de los mismos principios, el régimen ucraniano pone en acción a fuerzas nazis que asesinan a su propio pueblo amparados en un irracional nacionalismo reaccionario.

En nuestro país, el gobierno de coalición que se presenta a sí mismo como el “más progresista de la historia” nos ha implicado en esta guerra, alineándose desde el principio con los sectores más agresivos y militaristas de la OTAN.

Las promesas del gobierno se han frustrado en cuestión de meses. La Reforma Laboral consensuada con la patronal ha dejado en pie el 95% de la impuesta por Rajoy en 2012, como reconoce la propia CEOE, sin derogarla por completo como se comprometieron.

El conflicto en el sector de transporte ha estado rodeado de tanto ruido que es difícil discernir qué hay de verdad y cómo posicionarse.

Desde que comenzaron los paros el pasado 14 de marzo, hemos visto cómo la extrema derecha ha intentado capitalizar la protesta y la izquierda institucional ha acusado a los manifestantes de ser títeres en manos de golpistas de ultraderecha.

Para saber qué hay de verdad en estas afirmaciones, debemos partir de la situación del sector y de sus reivindicaciones. El transporte viene desde hace décadas viviendo un proceso de “uberización”, por el cual las empresas se deshacen de trabajadores asalariados, obligándoles a vender su fuerza de trabajo como “trabajadores autónomos” y así ahorrar costes laborales. Se produce, entonces, una atomización empresarial ficticia: la inmensa mayoría de las empresas del sector son simples trabajadores con un camión que realizan su oficio cuando y como las grandes empresas matrices deciden. La situación, mala de por sí, estalla cuando los precios del combustible escalan y hacen que muchos autónomos se vean obligados a ofrecer sus servicios a un precio inferior al coste de los mismos.

De aquí se derivan las dos principales reivindicaciones: regulación del precio de los combustibles y que no se les pague el servicio por debajo del coste de este.

La escalada de precios y la escasez de productos básicos son consecuencias directas del enfrentamiento económico y militar entre la OTAN y Rusia, que la clase obrera paga en sus propias carnes.

El pasado 28 de febrero, Josep Borrell, actuando como máximo responsable diplomático de la Unión Europea anunció que la UE está en guerra. De momento se trata de una guerra económica (aunque nuestra aportación militar no ha dejado de crecer desde el inicio de la invasión rusa), pero las principales víctimas, como en toda guerra, son las clases populares.

Los trabajadores llevamos soportando, crisis tras crisis, quince años consecutivos de pérdida de capacidad económica: bajada de sueldos, subida de precios, paro, degradación de condiciones de trabajo… Prácticamente todos los males imaginables han desfilado ya por nuestra economía. Y todos ellos han venido acompañados de la correspondiente retahíla de excusas y justificaciones de los gobiernos de turno: crisis mundial, recesión europea, reestructuración del mercado nacional, etc. La pandemia de 2020 y ahora la guerra en Ucrania no son más que los últimos disfraces para tratar de esconder una realidad: el capitalismo agoniza en una crisis general de la que no puede salir.

Los trabajadores no pagaremos la guerra imperialista

La guerra en Ucrania está sirviendo como excusa para implantar un recorte de derechos fundamentales y un discurso belicista que no tiene otra intención que la de facilitar la sumisión popular al retroceso democrático que estamos sufriendo en toda Europa.

El artículo 55 de la “sagrada” Constitución Española de 1978 recoge el único procedimiento legal para recortar los derechos y libertades fundamentales que el propio texto reconoce, señalando claramente que cualquier actuación en ese sentido debe estar precedida de los estados de excepción o sitio en los casos más graves, y de una actuación judicial en cualquier otro caso.

Sin embargo, desde que se produjo la invasión rusa sobre Ucrania hemos asistido a la desaparición acelerada de algunos de esos derechos especialmente protegidos, sin guardar las mínimas apariencias democráticas de cara a la galería y sin encontrar apenas críticas desde los partidos institucionales. La guerra en el este de Europa sirve de excusa para imponer una visión unilateral, la de la alianza económico-militar encabezada por los Estados Unidos de América, y silenciar cualquier voz discordante, empezando por los medios de comunicación vinculados al gobierno ruso, pero apuntando ya hacia la posible censura de cualquier crítica a la escalada bélica occidental.

Los trabajadores no pagaremos la guerra imperialista

El Gobierno de España lleva décadas asumiendo posiciones políticas frontalmente contrarias a los intereses estratégicos de nuestro pueblo, siguiendo la línea marcada por el imperialismo estadounidense para establecer un orden internacional favorable a su mantenimiento y expansión como potencia mundial.

Una de las contradicciones más llamativas del Régimen del 78 es su combinación de un discurso nacionalista hacia el interior, que le lleva a chocar con las nacionalidades históricas y a intentar crear cierta “paz social” en base al discurso nacional, y la completa sumisión en el exterior, especialmente hacia los Estados Unidos de América, que le obliga a seguir decisiones que perjudican gravemente la posición económica y política de nuestro país. El caso de la guerra en Ucrania no es una excepción.

Secretariado del Comité Central del PCE (m-l)

[English]

Primero. Expresamos nuestra más fraternal solidaridad con los trabajadores y el pueblo de Ucrania, víctimas inocentes de la guerra y de las disputas interimperialistas.

Segundo. Condenamos la agresión que, bajo el cínico eufemismo de “operación militar especial” y en la jornada de hoy, la Rusia de Putin ha llevado a cabo en Ucrania, en manos del ultrarreaccionario régimen de V. Zelenski. Esa Rusia no es la de los trabajadores y el pueblo rusos, sino de la oligarquía mafiosa de la que Putin es su más avezado representante, y responsable de esa acción criminal que ya ha causado decenas de muertos civiles y azuza el nacionalismo reaccionario de uno y otro bando.

Tercero. Asimismo condenamos la beligerancia del imperialismo yanqui que, en su estrategia imperialista, con el beneplácito y asunción del europeo, lleva años cercando a Rusia. Llevar la OTAN a Ucrania forma parte de esa estrategia.

Cuarto. En Ucrania no se dirime el interés de los pueblos, sino el de las potencias imperialistas en liza. Por un lado EEUU y la Unión Europea, con su instrumento de guerra, la OTAN; del otro, Rusia (e, indirectamente, China).

Comité Territorial del PCE (m-l) en Castilla y León

16 de febrero de 2022

Aunque lejos de la mayoría de la cámara, ganó las elecciones el PP, con el 31,4 % de los votos y 31 escaños. Mas, a nadie se le escapa que quién triunfó fue, lamentablemente, Vox, que pasa del 5.5 % al 17,6 %, y de 1 a 13 escaños. No obstante, también triunfaron la abstención (36,6 %), que expresa el desencanto y hartazgo de determinados sectores populares, sobre todo de aquellos que viven en los barrios más deprimidos de las ciudades, por las políticas de los partidos burgueses, y la candidatura Soria ¡Ya!, con más de un 42 % del voto en la provincia y más del 50 % en la capital, también reflejo del mismo hartazgo, del abandono por parte de esos partidos y las instituciones y de la necesidad de dar solución a problemas estructurales enquistados durante décadas (falta de industria, servicios públicos, transporte, infraestructuras,…), proyecto al que los sorianos (equivocados o no) ven como ilusionante. En este sentido, A. Ceña (procurador electo de esa formación) declaraba: "Es para reflexionar porque el 42,05 % del electorado ha confiado en nosotros y creo que es un aviso para navegantes por el tipo de política que estaban haciendo los partidos mayoritarios".

Comunicado del Secretariado del CC del PCE (m-l)

En diciembre de 2019 PSOE Y UP firmaban un acuerdo de coalición que incluía en su decimotercer punto un compromiso: “Derogar la reforma laboral y Recuperar los derechos laborales arrebatados por la reforma laboral de 2012”. Dos años después, Dios mediante*(1),el pasado 23 de diciembre, Gobierno, patronal y sindicatos firmaban el texto de la nueva reforma laboral que la Ministra de Trabajo con la falta de humildad que le caracteriza definía en estos épicos términos: “Es un acuerdo histórico. Es la primera vez en 40 años que una reforma estructural de este calado se produce con el consenso de todas las partes... Vamos hacia un modelo europeo y a partir de ahora nuestros contratos van a ser estables. Es un cambio de paradigma fundamental".

Yolanda Díaz, campeona del oportunismo, se felicitaba al presentarlo porque el acuerdo es fruto del consenso con la patronal para cumplir con las exigencias de la Unión Europea antes de dar curso a los fondos prometidos.

La Reforma Laboral no es un convenio, ni siquiera un convenio plurisectorial de ámbito estatal; establece la normativa legal que va a condicionar y en muchos casos determinar la negociación de los convenios y las relaciones laborales tanto individuales como colectivas entre trabajadores y patronos. Por ese motivo, la intervención del gobierno como representante temporal del estado no puede ser, no es de hecho, neutra; no puede basarse en el consenso entre intereses contrapuestos, ni en el cumplimiento de unas condiciones nacidas de un acuerdo entre los capitalistas europeos.

Camaradas del Partido Comunista de Albania:

El Partido Comunista de España (marxista-leninista), sus órganos directivos y toda su militancia os envían un caluroso saludo, fraternal y solidario, en el convencimiento de que vuestro XVI Congreso será un completo éxito que os permitirá el reforzamiento organizativo, político e ideológico para afrontar las duras luchas que se avecinan.

Vivimos en un momento histórico difícil y complejo. El capitalismo está sumido en una crisis económica, agudizada por la pandemia, que intenta superar incrementando la tasa de ganancia a costa de intensificar brutalmente la explotación sobre los trabajadores, destruyendo derechos sociales e imponiendo a las masas populares medidas económicas que deterioran gravemente su nivel de vida.

Las contradicciones interimperialistas se agudizan y la posibilidad de una guerra entre las grandes potencias capitalistas es una posibilidad real. Con la actual tecnología militar, una guerra a escala global amenazaría la existencia de nuestro planeta.

Que la Constitución Española de 1978 es un cadáver político es un hecho conocido y reconocido por todos. Desde la trabajadora más humilde y explotada, hasta el capitalista más rico y acomodado, no queda nadie que pueda decir sinceramente que la Constitución garantice la igualdad, la justicia y el bienestar de todos los españoles.

Unos lo comprobamos diariamente a través de la infinidad de incumplimientos de los derechos y libertades que, teóricamente, nos protegen y garantizan una vida digna; los otros lo comprueban a través de la impunidad de sus corruptelas, desfalcos y abusos de poder que garantizan, estos sí, la desigualdad y la injusticia del Régimen del 78. El caso es que todos somos conscientes de la falsedad del contenido social de un texto constitucional que nunca tuvo intención de aplicarse.

La historia nos enseña que esta mentira que vivimos hoy no es nueva; también en el siglo XIX y en el XX las dos patas de la burguesía (la progresista y la conservadora), dejaron a un lado sus diferencias para instaurar un sistema presuntamente constitucional y representativo en España, bajo el broche de oro de la monarquía borbónica.

Comité de Madrid del PCE(m-l)

En las últimas semanas y aprovechando el reinicio del curso político, han aparecido diversas convocatorias llamando a actuar contra la desmesurada subida del precio de la electricidad. Todas ellas comparten una característica: son fruto de la visión unilateral, oportunista, de grupos autodenominados revolucionarios que se consideran mesías a los que las masas deben seguir naturalmente, por su propio bien. 

Frente a esa concepción oportunista del papel de las organizaciones revolucionarias, el marxismo-leninismo defiende la unidad popular como base de actuación para responder a los ataques del capitalismo, a sus saqueos permanentes en todos los ámbitos de la vida, y también a las desviaciones reformistas, revisionistas y populistas que prometen soluciones milagrosas a cambio de confiar ciegamente en tal organización o tal personaje político. La amarga experiencia del populismo izquierdista, cuyos últimos coletazos estamos observando estos días, no puede dar paso a una reedición “roja” del mismo fenómeno.

Comunicado del Secretariado del PCE (m-l)

“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”. Antonio Gramsci

Lo que empezó siendo un intento de la dirección del PSOE de remodelar sus alianzas acercando a Ciudadanos a su campo ha permitido al PP hacer lo propio en el campo de la derecha, que gira claramente hacia posiciones filofascistas. La soberbia altanera de niña pija de Ayuso ha terminado, a falta de ningún otro atributo político, por ser decisiva para aglutinar el voto de una mayoría hastiada del buenismo retórico de la izquierda reformista, empantanada en un quiero y no puedo constante que es percibido por los votantes de las clases populares alejados de la política como lo que es: impotencia. A falta de alternativas que realmente puedan mejorar su situación, la actitud altanera de Ayuso y su equipo, su apuesta por la identidad casposa de “lo madrileño”, su seguridad en la pelea contra sus rivales políticos son percibidas como fuente de seguridad frente al descalabro general.

La situación recuerda a la del tamayazo de 2003, cuando la traición de dos diputados socioliberales abrió las puertas del gobierno de la Comunidad a Esperanza Aguirre, otro personaje cuya única cualidad política era el desparpajo, con el que lideró durante años el proceso de demolición del sector público y su venta a precio de saldo al capital privado.

Comité Regional de Madrid del PCE (m-l)

La crisis política e institucional en la que está sumido nuestro país ha facilitado que, debido a luchas entre distintas facciones de la burguesía, se hayan desatado distintos movimientos en varias comunidades autónomas. En Madrid nos encontramos con un adelanto electoral, con cita para el 4 de mayo, en pleno nuevo auge de la pandemia.

Esta maniobra por parte del Partido Popular nada tiene que ver con buscar lo mejor para el pueblo madrileño; responde únicamente a intereses de la clase dominante, en la cual se aprecia la tendencia a recurrir a opciones parlamentarias cada vez más cercanas al fascismo, del cual nunca nos hemos deshecho en España. Esto, en nuestra comunidad, se refleja en cómo el PP pretende darle la patada a su hasta ahora socio de gobierno, el neoliberal Ciudadanos, para buscar apoyos en una opción directamente ultraderechista como lo es VOX.

Comunicado sobre las elecciones catalanas

De nuevo se han celebrado elecciones en Cataluña, sin que se produjeran grandes sorpresas. Todo lo contrario, se han cumplido, en general, las predicciones anunciadas por las encuestas, pero sobre todo se han verificado las tendencias que desde hace tiempo dominan la política española.

Uno de los hechos más comentados ha sido la irrupción del fascista Vox en el Parlament catalán y su sorpasso respecto al PP, su organización matriz, que han merecido algunos alarmados golpes de pecho en los mismos medios oligárquicos que han estado dando resonancia a sus criminales ideas desde al menos 2018. Ninguna sorpresa, en realidad, en un marco de creciente envalentonamiento del fascismo, en la calle y en las instituciones, amparándose en la permisividad o directa complicidad de administraciones, jueces y prensa. El ascenso de Vox en Cataluña cobra todo su sentido en un contexto marcado -ciñéndonos a lo más inmediato- por el encadenamiento de sucesivas tropelías que, sin excepción, han compartido la misma orientación de ataque contra la izquierda y contra nuestra clase: la impune exaltación del fascismo en el Ejército y Policía; la detención del cantante Pablo Hassél; las cargas en Valencia contra los que se manifestaban contra ella; las declaraciones anticomunistas del presidente del TSJ de Castilla y León; los disparos y las balas de goma contra manifestantes; las bravuconadas nazis vomitadas por una chusma durante su homenaje a la División Azul –la misma que colaboró con las tropas hitlerianas en sus crímenes contra los ciudadanos de la URSS-, etc., etc. En definitiva, quienes realmente detentan el poder del Estado han resuelto que ya no necesitan mantener una ficción democrática que les estorba para aplicar su programa antipopular. En medio de la creciente competencia y rivalidad interimperialista, la oligarquía está decidida a fortalecer sus posiciones, a costa del proletariado, sin detenerse en formalidades. Por eso, Ciudadanos y el PP ya han sido amortizados, de momento en Cataluña, como instrumento para azuzar la violencia en todos sus grados contra las clases populares.

El 4 de diciembre de 2020 ha fallecido el periodista y escritor Alfredo Grimaldos Feito. Nacido en Madrid en 1956, se licenció en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y trabajó en diversos medios de comunicación: Liberación, La Tarde y El Mundo, entre otros.

Grimaldos fue, por encima de todo, un periodista honesto, comprometido con los ideales de la izquierda, dedicado al periodismo de investigación con la finalidad de desvelar y poner al descubierto lo que tantos otros intentaron tapar y ocultar. Cuando tantos compañeros de profesión se dedicaban a ensalzar la figura de Juan Carlos I y calificaban los años de la Transición como un modelo de consenso y democracia, Grimaldos puso al descubierto todas las mentiras y miserias de aquellos años en un magnífico libro titulado La sombra de Franco en la Transición (editorial Oberón, 2004). Ni democrática, ni pacífica, ni modélica. La Transición fue una operación política diseñada por las clases dominantes del franquismo para salir de la dictadura fascista manteniendo intacto su poder económico y político.

El Partido Comunista de España (marxista-leninista) tuvo conocimiento en el mes de octubre de que la concesión de la sepultura de Julio Álvarez del Vayo en el cementerio de Saint-Georges de Ginebra caducaba en el plazo de dos meses. En caso de no sufragarse la renovación de la concesión, como ya ocurrió hace cinco años cuando la Asociación Amicale des Anciens Guerrilleros Espagnols en France-Forces Françaises de L´Interieur abonó la cantidad requerida, los restos del insigne político, socialista, republicano y antifascista terminarán en el osario común.

Hacemos un llamamiento urgente a todas las organizaciones progresistas de nuestro país -asociaciones memorialistas, partidos políticos, entidades culturales, etc.-,  así como a los intelectuales y en general a los españoles demócratas, para movilizarnos y, en un primer momento,  llevar a cabo las actuaciones necesarias para la renovación de la concesión de su sepultura. Superado este trámite, es necesario exigir a las autoridades gubernamentales que lleven a cabo todos los trámites necesarios para la repatriación de los restos de Álvarez del Vayo, una de las personalidades políticas más importantes en la historia de España del siglo XX. Desgraciadamente, como ocurre con tantos hombres y mujeres de nuestra patria, su vida y su obra son ocultadas sistemáticamente a una gran mayoría de nuestros compatriotas.

Julio Álverez del Vayo  (1891-1975) estudió Derecho en Madrid y Valladolid, prosiguiendo sus estudios en el Reino Unido. Afiliado al PSOE, ejerció el periodismo durante muchos años, pero con la proclamación de la II República en España en 1931 inició una activa y relevante vida política. Fue embajador en México y resultó elegido diputado en 1933 y 1936.

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Queridos camaradas:

En nombre de todo el PCE (m-l), os agradecemos profundamente las entrañables muestras de solidaridad, reconocimiento y cariño que nos habéis hecho llegar en las últimas horas por la pérdida de Raúl. Con ellas, miles de trabajadores de todo el mundo han recordado, incluso conocido por vez primera, el valioso legado de ideas, reflexiones y experiencias que nuestro camarada nos ha dejado a todos los revolucionarios de los cinco continentes. En España, en particular, vuestro recuerdo adquiere un valor político particular: no solo para el PCE (m-l), por lo que significa para nuestro redoblado compromiso con los partidos hermanos de la CIPOML, sino para todo el proletariado y los pueblos de nuestro país, que hoy deben hacer frente a la agresividad renovada de los herederos de la dictadura contra la que Raúl y Elena, a la cabeza de sus camaradas de entonces, lucharon con toda determinación, haciendo frente a una represión sangrienta.

Al igual que en 1992, cuando la traición de un puñado de renegados había liquidado temporalmente nuestro partido, hemos sentido en estos días todo el calor y el apoyo de nuestros camaradas, nuestros hermanos de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxistas-Leninistas. Raúl, que como bien sabéis siempre mantuvo en pie, contra viento y marea, las banderas del internacionalismo proletario, nos lo recordaba en cada ocasión. Hoy, por desgracia, no contamos con su inmensa energía y sacrificado esfuerzo militante; pero podéis estar seguros de que el PCE (m-l) seguirá manteniendo, con todos los medios que tenga, el resuelto compromiso que, gracias a Raúl, nos ha unido siempre, indisolublemente, a la CIPOML.

En la madrugada del 16 de octubre ha fallecido el histórico dirigente comunista Raúl Marco, tras una dura enfermedad a la que se enfrentó en todo momento con su tradicional fortaleza de ánimo y valentía, trabajando hasta el final en los asuntos del Partido.

Raúl Marco nació en abril de 1936 y fue militante comunista desde su juventud. En 1964, junto con Elena Ódena, rompió con el revisionismo carrillista y fundó el Partido Comunista de España (marxista-leninista) al que dedicó toda su vida hasta este aciago día en que nos ha dejado. Participó activamente en la fundación del FRAP, organización de la que fue vicepresidente, y tuvo un papel decisivo en la constitución de la Conferencia Internacional de Organizaciones y Partidos Marxistas-Leninstas. El camarada Raúl nos lega una importante obra escrita en innumerables, artículos, informes y publicaciones diversas, pero, por encima de todo, nos ha dejado su lucha, su abnegación y esfuerzo, su firmeza y coherencia política e ideológica. Frente a tantas claudicaciones y traiciones, él mantuvo siempre altas las banderas de la República, el socialismo y el internacionalismo proletario. Raúl fue siempre el camarada, el compañero y el amigo que tenía palabras de aliento y estímulo para los militantes en los momentos difíciles de dudas y desánimo. Su casa fue siempre un hogar abierto a los amigos, donde te sentías como en tu propia casa.

Hombre modesto, costó mucho convencerle para que escribiera un libro en el que dejara plasmadas sus vivencias a lo largo de tantos años de lucha. Finalmente decidió hacerlo. Rafagas y Retazos de la Historia del PCE(m-l) y el FRAP es una obra de referencia obligada para todos los que estén interesados en conocer en profundidad la historia del comunismo español y constituye una herramienta indispensable para entender la historia de nuestro partido  y su importante papel en la Historia de España desde 1964.

Durante todo el período de confinamiento, la política del Gobierno de la Comunidad de Madrid (CAM) se ha caracterizado por su carácter errático, la improvisación y la propaganda, con el objetivo puesto fundamentalmente en erosionar la ya escasa credibilidad del Gobierno central, con el apoyo del potente conglomerado de medios de comunicación reaccionarios. El equipo de la presidenta Isabel Díaz Ayuso se ha identificado abiertamente con los intereses de la patronal regional, que en pleno confinamiento presionó a favor de una desescalada rápida que reactivara el sector servicios (en torno al 92% del empleo y el 86% del PIB de la CAM). Asimismo, durante todo este tiempo ha proseguido la política de privatización y desmantelamiento de los servicios públicos de sanidad y educación, con la que Madrid lleva años siendo laboratorio de la política neoliberal del PP y, ahora, Ciudadanos. Incluso han dado pasos para reiniciar un nuevo ciclo de especulación inmobiliaria con el proyecto de nueva Ley del Suelo: una política que, como bien sabe la clase obrera madrileña, ha estado directamente vinculada a gigantescas tramas de corrupción desde su implantación por Aznar.

Durante los meses de desescalada, lejos de reconocer con mejoras materiales el papel de los trabajadores sanitarios (en primera línea frente a la pandemia, como los empleados/as de la limpieza, supermercados y transportes, entre otros), el gobierno de Díaz Ayuso ha seguido debilitando el sistema de salud regional, hasta el punto de provocar el colapso e incluso el cierre de diversos centros de atención primaria en las localidades y barrios obreros durante el verano.

En un breve comunicado, fechado el 3 de agosto del presente año, el denominado Rey Emérito transmite a su hijo Felipe VI la decisión de trasladarse fuera de España. Como ya hiciera su abuelo Alfonso XIII el 14 de abril, es un texto plagado de falsedades, invocando el amor a España y “el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles”. La realidad es que este siniestro personaje se va del país a causa de los escándalos de corrupción desvelados por la justicia suiza, en una torticera maniobra para salvar la monarquía, como ya ocurrió hace seis años cuando no tuvo más remedio que abdicar para salvar el trono de su vástago.

Juan Carlos fue designado rey por Franco, un militar fascista que se sublevó en julio de 1936 contra el régimen republicano legalmente constituido e impuso un régimen de terror en España durante treinta y seis años. Durante la larga dictadura fascista, cientos de miles de hombres y mujeres fueron fusilados, torturados, encarcelados o tuvieron que marchar al exilio. Y ese mismo criminal decidió nombrar a su sucesor en 1969. Entonces, en una ceremonia solemne, el entonces príncipe Juan Carlos juró fidelidad a Franco y a las Leyes Fundamentales del Movimiento. Tras la muerte del dictador, este individuo se convirtió en rey, con el beneplácito de una izquierda oficial que traicionó las aspiraciones y la lucha del pueblo español contra el franquismo.

Durante decenios Juan Carlos I fue protagonista de todo tipo de corruptelas económicas, estuvo implicado en el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981 y mantuvo relaciones “sentimentales” con numerosas amantes a cargo del presupuesto del Estado. Todo ello fue silenciado por unos medios de comunicación corrompidos y puestos al servicio del gran capital.