Desarrollemos la resistencia contra su política al servicio de la oligarquía

En el sistema electoral del régimen presidencial de la V República, las elecciones legislativas, organizadas al rebufo de las presidenciales, están organizadas para dotar al presidente electo de una mayoría en la Asamblea. Este es el objetivo perseguido por los partidarios y adherentes de Macron y su movimiento y por los miembros del gobierno de Philippe, todo ello ampliamente difundido por los medios informativos.

Macron se ha colado en las instituciones antidemocráticas para disponer de todos los poderes del régimen presidencial y del apoyo en el Parlamento de un «movimiento» que se pretende «ni de derecha ni de izquierda», «por encima de los partidos», para aplicar la política de la oligarquía.

El resultado de esta primera vuelta de las elecciones impone los siguientes comentarios:

La abstención rebasa el 51%, y más del 80% en los barrios populares.

Estas cifras, que constituyen un récord en este tipo de elecciones, hay que ligarlas a los 16 millones de abstenciones y de votos en blanco de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y su significado político, teniendo en cuenta la orden expresa de votar a Macron «para frenar, poner una barrera, a Le Pen».

Esta vez, la campaña ampliamente desplegada para las legislativas se ha centrado sobre la cuestión de «dar a Macron una mayoría de diputados de su movimiento en la Asamblea». Los medios informativos han tomado y ampliado esta campaña, con las adhesiones de responsables de la derecha y del PS como fondo.

Al final, las listas Macron han obtenido 7,3 millones de votos, cifra que se debe cotejar con los 8.750.000 obtenidos por Macron en la primera vuelta de las presidenciales y los 20.750.000 de la segunda. Aunque la comparación de estas cifras no se puede hacer mecánicamente, debido a las diferencias entre los escrutinios, traduce pese a todo una tendencia: ni Macron ni su movimiento tienen la «legitimidad» que la forma del escrutinio de las instituciones del régimen presidencial les otorga.

La «magia» de las reglas electorales en las legislativas puede dar más de 400 diputados a la «mayoría presidencial» macronista. Macron, el «favorito de los banqueros y de los patrones en la cabeza del Estado», como los hemos calificado en la editorial de junio de La Forge, puede contar con una cámara a su medida, una «cámara azul-Macron».

El rechazo al PS, con su mezcla de tendencias, aumenta el infligido en las presidenciales. Ministros, diputados salientes, es la hecatombe, incluidos los «sediciosos». Igualmente fueron sancionados los candidatos de EELV, aliados del PS.

La derecha, dividida, estalló entre macronistas declarados-adheridos y los defensores de la personalidad de Los Republicanos, y retrocede en todas partes. Espera ser el segundo grupo en el parlamento, por delante del Frente Nacional.

El retroceso de los resultados del FN, en relación a lo que había obtenido en las presidenciales (7,7 millones de votos en la primera vuelta, 10,6 en la segunda), es notable: solo ha obtenido cerca de 3 millones de votos. Ese retroceso se explica en buena parte por la fuerte división entre las diferentes corrientes y cabecillas del partido de extrema derecha, divisiones que se desarrollan y manifiestan públicamente después de las presidenciales.

69 candidatos de Francia Insumisa (FI) se presentan a la segunda vuelta, 16 de ellos por el PCF. Los resultados de J.L. Mélenchon en votos, desde la primera vuelta de las presidenciales (más de 7 millones), no se mantienen en los obtenidos por FI en las legislativas (2,5 millones). Hay varias causas para esa pérdida de votos, entre ellas la división y confrontación entre las listas del FI y las de PCF.

El FI puede obtener diputados, entre ellos Mélenchon, pero muy por debajo de las ambiciones completamente irreales que habían previsto durante la campaña (ser la primera fuerza en el Parlamento…).  Tanto los candidatos del FI como los del PCF sólo pueden esperar ser elegidos a condición de que se presenten como candidatos unitarios, apoyados por las fuerzas de izquierda que se oponen a la política de Macron.

Teniendo en cuenta los resultados de esta primera vuelta, nuestra consigna para la segunda es  votar por los candidatos de la oposición de izquierda -FI o PCF-, para lograr que la Asamblea no esté totalmente a los pies del nuevo presidente.

La situación política que surgirá de esta larga secuencia electoral, las divisiones que ha provocado, subrayan la importancia de trabajar por la construcción de una resistencia lo más unitaria y amplia posible contra la política de este gobierno de la oligarquía, dirigida por uno de sus hombres. Esta resistencia debe construirse en las empresas, en los barrios, en la calle, en el apoyo a las luchas de los obreros y de los trabajadores, en las movilizaciones contra el Estado policíaco y su política de guerra.

París, 12 de junio de 2017

Partido Comunista de los Obreros de Francia (PCOF)