Levantemos la lucha con determinación y perseverancia

Los resultados electorales han demostrado que el AKP y Erdoğan son los ganadores de las elecciones del 1 de noviembre, convocatoria obligada -en condiciones extraordinarias- a raíz de su derrota el 7 de julio. Detrás de este "éxito" se encuentra el engaño de la población, a través de la inquietud y el miedo creado por la política de belicismo y el caos, en condiciones en las que todos los derechos democráticos han sido pisoteados y los partidos de la oposición ni siquiera han podido realizar mítines. El escenario al que nos enfrentamos es el resultado de la atmósfera política creada por un plan de guerra y caos, con el objetivo, por una parte, de hacer desaparecer las condiciones para la actividad política del HDP y las demás fuerzas obreras y democráticas; y, por el otro, para desviar votos nacionalistas del MHP al AKP, por medio de provocaciones de guerra.

El AKP y Erdoğan han engañado a la clase obrera y las masas trabajadoras a través de la propaganda sobre el «gobierno de un solo partido» necesario para evitar lo peor; no resolviendo problema económico, social o político alguno, sino a través de la profundización de los problemas y el estancamiento.

Por lo tanto, la primera conclusión que puede extraerse de las elecciones del 1 de noviembre es la gran necesidad de la clase obrera y el pueblo de avanzar hacia una lucha más fuerte y unida -renovando sus plataformas de lucha-, basada en los problemas crecientes y la agudización de los conflictos, para afrontar el próximo periodo.

La importancia de la lucha por los derechos políticos y las libertades se ha incrementado frente al régimen dictatorial de facto de Erdoğan. La intervención de los medios; el cierre de sitios web; la prohibición del derecho de huelga; la destitución de los alcaldes electos en el Kurdistán; la opresión sobre las fuerzas obreras y democráticas, las detenciones y los procesos judiciales, todos ellos se han convertido en rutina bajo el régimen dictatorial de facto.

El antidemocrático umbral electoral del 10% todavía sigue activo, a pesar de la promesa de su abolición. El país sigue regido por una constitución remendada por las medidas necesarias para asegurar el statu quo para el AKP. Todos estos ataques aumentan la necesidad de los trabajadores y del pueblo de unirse en su lucha por la democracia.

A pesar de las expectativas de «estabilidad» difundidas por el AKP y el capital, toda la información indica la tendencia a un empeoramiento de las condiciones socioeconómicas de los trabajadores. El aumento del desempleo, el incremento de la inflación, el aumento de las tasas de cambio, el hundimiento de la producción y la reducida tasa de crecimiento son signos claros de crisis económica. Está claro que el capital el capital hará todo lo posible por basar en estas señales sus ataques contra los obreros y trabajadores. Esto hace que sea absolutamente necesario el establecimiento de una línea mucho más amplia de lucha, incluyendo los sindicatos, el resto de organizaciones de trabajadores y las más amplias masas obreras no sindicadas.

La extensión de la política belicista para incluir bloqueos de las ciudades, el crecimiento de grupos dentro de la sociedad -especialmente los capitalistas y propietarios de pequeñas empresas- después de la destrucción causada por la guerra sobre la vida económica y social, llevó al regreso del AKP al poder con una mayoría absoluta. Las condiciones de guerra en las que se llevaron a cabo estas elecciones, con votos no emitidos debido a la opresión y la obstrucción, así como una tendencia a votar por el AKP, con la esperanza de que acabará con la guerra, llevaron a una caída en los votos recibidos por el HDP. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que la mayoría de la población se reúna todavía alrededor del HDP y el movimiento político kurdo, y que el anhelo democrático y pacífico de una solución que satisfaga las demandas nacionales de igualdad completa continúe vigente.

La continuación de las operaciones -a pesar de la decisión del KCK de mantenerse "inactivo"- demuestra la insistencia del AKP y Erdogan en la guerra; una insistencia que se combina con la ofensiva contra Rojava, el Kurdistán sirio. A esto se suman la apertura de bases aéreas -Incirlik principalmente- para el uso del imperialismo estadounidense y la conversión del ISIS -que durante mucho tiempo ha sido apoyado en Siria- en un problema interno.

En conclusión, el AKP y Erdoğan han llegado al poder mediante la profundización de todos los problemas económicos, sociales y políticos. Esto hace que sea imperativo para los trabajadores y fuerzas públicas -todas las fuerzas obreras, por la paz y democráticas del país- la renovación de sus plataformas de lucha, para crear un frente democrático más fuerte y aumentar la lucha. El camino para cambiar el escenario surgido de las elecciones del 1 de noviembre y lograr el fin del régimen dictatorial, creando un país democrático basado en la igualdad, donde el pueblo pueda vivir humanamente, es elevar la lucha con deterninación y perseverancia.

Selma Gürkan

Presidente