Centenario de Octubre

Por Santiago Baranga

A mediados de octubre de 1917, un artículo de Rabotchi Put en el que se revisaba los “méritos” de los ministros socialistas “moderados” sentenciaba sobre Kerenski: «Mejor es no hablar de él; la lista de sus servicios [a la burguesía] es demasiado larga». En Helsingfors, los delegados de la Flota del Báltico exigían en una resolución «que se expulse inmediatamente del gobierno al “socialista” Kerenski, aventurero político, que, con sus vergonzosos chantajes en beneficio de la burguesía, desacredita y hunde la gran revolución y, con ella, a las masas revolucionarias».

Alexandr Kerenski, efectivamente, ha pasado a la historia como vendido y traidor al socialismo. En contraste, muchos rusos exiliados lo culparon de haber dado vía libre al triunfo del bolchevismo junto al kadete Miliukov; pero Carr lo distinguía de éste por su «aparición ostensible e ignominiosa en la escena histórica». En 1912 fue elegido para la cuarta Duma como diputado laborista, y lideraba el grupo trudovique en febrero de 1917, aunque acabaría adhiriéndose a los socialrevolucionarios. De acuerdo con J. Reed, los socialistas populares o trudoviques eran un partido de «intelectuales prudentes, jefes de las sociedades cooperativas y campesinos conservadores», defensores de los intereses de la pequeña burguesía nacionalista.

Tras la revolución de febrero, Kerenski fue nombrado ministro de Justicia. Por aquel entonces, los socialrevolucionarios y los mencheviques dominaban no sólo los soviets de Moscú y Petrogrado, sino también los del ejército y del resto del país, influencia que no dudaron en poner al servicio del gobierno liberal formado por el KDT. El poder del Estado pasó así a una nueva clase, la burguesía y los terratenientes convertidos a las ideas burguesas; de esta manera –concluiría Lenin poco después–, la revolución democrático-burguesa se hallaba completada, abriendo el camino a la revolución proletaria.

Acto conmemorativo del Centenario de la Revolución Rusa

Este año se cumple el Centenario de la Revolución Rusa, un hecho de trascendencia histórica y mundial. Con motivo de tal efemérides, el PCE (m-l), con la colaboración de la Federación Republicanos, ha organizado el acto titulado “Vigencia de la Revolución de Octubre”.

El acto consistirá en una charla-coloquio que tendrá lugar el próximo viernes, 5 de mayo, en el salón de actos del Centro Social San José, sito en c/ Tomasa de la Iglesia, 1, a las 19:00 h., y correrá a cargo del profesor Carlos Hermida, que realizará un repaso histórico de esa revolución al tiempo que planteará la vigencia, en el siglo XXI, de los principios que la animaron.

Por Santiago Baranga

Si los años previos a 1917 habían visto crecer a Lenin como organizador del Partido y encabezando el combate ideológico contra las diversas corrientes oportunistas, el período que siguió al estallido de febrero nos muestra a un genial dirigente de masas, que nunca vio decaer su fe incondicional en la capacidad combativa y creadora del proletariado. Esa confianza, junto a una visión precisa del estado de ánimo de la clase obrera y de la situación del resto de las clases, aun en los períodos en que el forzoso exilio o la persecución lo mantenían alejado del contacto con ellas, fue lo que, durante buena parte del año diecisiete, enfrentó a Lenin con buena parte –la mayoría, a menudo– del Comité Central bolchevique.


Al estallar la revolución de febrero, se hallaba en Petrogrado el Buró del Comité Central de los bolcheviques (Molotov, Zalutski y Chliapnikov), formado para hacer frente a la dispersión en el interior en sustitución del Comité elegido en 1912. Con el triunfo de la revolución y el fin de la clandestinidad, salieron también a la luz las contradicciones entre los dirigentes del Partido. Así, Kamenev y moscovitas como Rykov y Noguin defendían una política de “presión” al Gobierno provisional, mientras otros (Molotov, Stalin) desconfiaban de éste.

Por Raúl Marco | Unidad y Lucha

«Los líderes vienen y van, pero el pueblo permanece. Sólo el pueblo es inmortal, todo lo demás es efímero» (Stalin).

«Es la historia de tres revoluciones: la revolución democrático-burguesa de 1905, la revolución democrático burguesa de 1917 y la revolución socialista de 1917.

La historia del P.C.(b) de la URSS es la historia del derrocamiento del zarismo, del derrocamiento del Poder de los terratenientes y capitalistas, la historia del aplastamiento de la intervención armada extranjera durante la guerra civil, la historia de la edificación del Estado Soviético y de la sociedad socialista de la URSS.» [1]

Quizá no se haya dado en el mundo una lucha tan heroica, tan continuada, tan emocionante, como la revolución rusa, de sus pueblos y nacionalidades.

A estas revoluciones, hay que añadir la lucha y participación decisiva de la URSS en la II Guerra Mundial. Lucha épica, sin parangón, y en la que la Alemania hitleriana fue derrotada decisivamente por el ejército soviético.

Por Santiago Baranga

«Sería un error político plantear desde ahora la cuestión de un cambio del Gobierno provisional:.. La cuestión de tomar el poder sólo se planteará a la democracia rusa cuando el Gobierno de los liberales muestre su agotamiento.» Así planteaba la situación Kámenev el 14 de marzo, al hacerse cargo del diario bolchevique Pravda. En cuanto al problema de la guerra, afirmaba: «Cuando un ejército se mantiene frente a otro, la política más insensata consistiría en proponer a uno de ellos deponer las armas y volver a sus hogares. Eso no sería una política de paz, sino una política de esclavitud que el pueblo ruso rechazaría con indignación. No, permanecerá firme en su puesto, respondiendo a la bala con la bala, al obús con el obús. […] Nuestra consigna es: presión sobre el Gobierno provisional para obligarlo a que intente públicamente, ante la democracia del mundo entero, convencer a los países beligerantes de la necesidad de empezar inmediatamente las conversaciones sobre los medios de cesar la guerra.»

Organizado por el PCE (m-l) con la colaboración de la Federación Republicanos, el acto tendrá lugar el próximo jueves, 16 de marzo, en el Salón de Actos del Centro Cultural “San José”, sito en c/Tomasa de la Iglesia, 1, a las 19:00 h.

Hemos querido conmemorar a un tiempo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y el Centenario de la Revolución de Octubre de 1917. Pero también nos ha movido a ello el peligro del tratamiento y concepción burgués del tema de la mujer, que cobra cada vez más fuerza y que no busca otra cosa que desgajar a la mujer trabajadora, a la mujer de la clase obrera, de su propia clase y de su lucha. 

El acto constará de una charla a cargo de Sofía Ruiz, militante del PCE (m-l), para posteriormente abrir un coloquio que permita enriquecer el acto entre todos.

febrero1905

 

Por Santiago Baranga

Enero de 1917: el estruendo de la guerra retumba por toda Europa. En el tercer invierno de la guerra, la exaltación chovinista y la euforia han quedado sepultadas en el fango de las trincheras. Las derrotas amenazan con llevarse por delante a las autocracias del continente.


Marx había establecido de forma contundente que la violencia es la partera de la historia, y la Primera Guerra Mundial vino a confirmar este axioma con toda crudeza. Otro conflicto –aún más catastrófico, si cabe, para el zarismo, derrotado por un pueblo “amarillo”– había producido las primeras señales de alarma en 1905. En aquel momento, haría su irrupción el soviet como instrumento de los revolucionarios: muy pocos se atreverían entonces a soñar el significado que llegaría a adquirir ese término. En cualquier caso, una década después la Gran Guerra desarrollaría, de forma inaudita, el elemento subjetivo capaz de convertir la penuria en triunfante insurrección.

Por Javier P. Galindo

Cuando se cumplen cien años del evento histórico que cambió el mundo y definió el siglo XX, la Revolución Socialista en el Imperio Ruso, vale la pena preguntarse algunas cosas y aclarar ciertos conceptos que el tiempo y, sobre todo, la propaganda han desdibujado, tergiversado o directamente deformado hasta el absurdo.

Uno de los recursos más utilizados por quienes desean buscar obstáculos innecesarios a la difusión de las ideas que produjeron el paso del feudalismo a la modernidad en gran parte del mundo, es argumentar que el sujeto revolucionario actual ya no es el mismo que el que el del siglo XIX o XX. “El proletariado, tal y como lo describían Marx y Engels, ya no existe. Ya no hay grandes fábricas con cientos de obreros explotados”, se suele decir como excusa para justificar el abandono de las ideas revolucionarias.

Dejando a un lado la ilusión de que las fábricas se han evaporado mágicamente, si queremos conocer si el sujeto revolucionario del que hablaban los clásicos ha cambiado en este siglo:

“Pero la burguesía no sólo ha forjado las armas que van a darle muerte; ha creado también a los hombres que van a manejarlas, los obreros modernos, los proletarios.

Organizado por el PCE (m-l), y con el apoyo de la Federación Republicanos, el próximo viernes 18 de noviembre tendrá lugar la presentación del libro “Stalin: Biografía política.

El acto tendrá lugar a las 19 h en el Centro Social San José, en la sala 5, y correrá a cargo de Carlos Hermida, historiador y profesor de la Universidad Complutense de Madrid.

Este libro es la segunda edición de la que editara en 1979, en el centenario del nacimiento de Stalin, el PCE (m-l), como herramienta de formación político-ideológica. Entonces, «dificultades  objetivas de orden material y la imposibilidad de consultar los archivos históricos soviéticos, cerrados en esos momentos a los investigadores, aconsejaron no incluir en sus páginas temas tan polémicos como la represión de los años 1936-1938 y la hambruna de Ucrania».

Hacia el centenario de la Gran Revolución Socialista de Octubre (noviembre de 1917-2017)

Manifiesto de la CIPOML

Los comunistas, los revolucionarios, los proletarios y los trabajadores conscientes de todo el mundo celebramos y festejamos el aniversario de la gloriosa Revolución Socialista de Octubre. Con mayor ánimo y firmeza lo haremos en 2017 con motivo del centenario de aquellos históricos «diez días que estremecieron al mundo».

La revolución bolchevique fue la gesta heroica que anunció un alba revolucionaria. Los cañones del crucero Aurora anunciaron que una nueva época se abría: la época de la derrota del capitalismo y de la construcción de la nueva sociedad sin explotadores ni explotados.