Mujer

Organizado por el PCE (m-l) con la colaboración de la Federación Republicanos, el acto tendrá lugar el próximo jueves, 16 de marzo, en el Salón de Actos del Centro Cultural “San José”, sito en c/Tomasa de la Iglesia, 1, a las 19:00 h.

Hemos querido conmemorar a un tiempo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y el Centenario de la Revolución de Octubre de 1917. Pero también nos ha movido a ello el peligro del tratamiento y concepción burgués del tema de la mujer, que cobra cada vez más fuerza y que no busca otra cosa que desgajar a la mujer trabajadora, a la mujer de la clase obrera, de su propia clase y de su lucha. 

El acto constará de una charla a cargo de Sofía Ruiz, militante del PCE (m-l), para posteriormente abrir un coloquio que permita enriquecer el acto entre todos.

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Por Sofía Ruiz

“La problemática multiculturalista da testimonio de la homogeneización sin precedentes del mundo contemporáneo. Es como si, dado que el horizonte de la imaginación social ya no nos permite considerar la idea de una eventual caída del capitalismo, la energía crítica hubiera encontrado una válvula de escape en la pelea por diferencias culturales que dejan intacta la homogeneidad básica del sistema capitalista mundial. Entonces, nuestras batallas giran sobre los derechos a las minorías étnicas, los gays y las lesbianas, los diferentes estilos de vida y otras cuestiones de ese tipo, mientras el capitalismo continúa su marcha triunfal".

En las últimas décadas del siglo XX, los Estudios Culturales, en su asociación con el post-estructuralismo francés y la French Theory, proporcionaron el sustrato teórico y metodológico para una adecuada recepción de las diferencias culturales, étnicas y de género, y con ello la aceptación y preeminencia de los valores multiculturales. Entre estos estudios culturales podemos encuadrar los estudios de la Mujer, posteriormente, estudios de Género.

Por Sofía Ruiz

En el décimo aniversario del lanzamiento del Pacto Mundial, el secretario general de Naciones Unidas decía, en el Foro Económico Mundial de Davos: “Nuestro tiempo exige una nueva constelación en la cooperación internacional: gobiernos, sociedad civil y sector privado trabajando juntos en pro de un bien colectivo mundial”. El sector privado quedaba así acreditado, junto a las instituciones públicas y las ONGD, como un agente de cooperación.

“Las empresas son una poderosa fuerza en la lucha contra la pobreza, ya que la actividad del sector privado genera los empleos e ingresos necesarios para dar lugar a una sociedad más equitativa y próspera.”: este es el discurso de la ONU, el Banco Mundial y de las agencias de cooperación de los principales países de Ayuda al Desarrollo (AOD) como USAID (agencia estadounidense), que viene realizando alianzas globales de desarrollo con corporaciones transnacionales como Coca-cola, Chevron. IBM…

Por S. Ruiz

El denominado Consenso de Washington puso en marcha las nuevas reglas del juego, una vez caído el bloque socialista: es decir, el neoliberalismo, que no es sino la expresión de la tendencia del modo capitalista de producción a saltar sobre barreras nacionales, sociales y morales en un proceso de expansión permanente que liquida al tiempo los derechos sociales de los trabajadores, incrementa las contradicciones económicas y agudiza las crisis de sobreproducción. Algunas de las características de este nuevo periodo son:

1) Las transnacionales han incrementado inmensamente su poder y la movilidad del capital está prácticamente fuera de todo control.

2) Se ha debilitado el papel del estado nacional, como actor económico: 

Por Sofía Ruiz | Publicado en Octubre, nº 92

Este 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, aunque la palabra trabajadora se ha omitido en la mayoría de las convocatorias, ha resultado muy rico en críticas y propuestas y también ha demostrado su capacidad para movilizar.

Aunque sigue manteniendo su supremacía el feminismo que se sitúa en reivindicaciones identitarias y culturales: la violencia, el pago igualitario y los derechos sexuales y reproductivos,y se aleja de las críticas económicas y estructurales. Este feminismo surgido en los años 60-70 y que identificamos como la segunda ola feminista, ha sido criticado desde distintos ángulos, pues su discurso ambiguo fue fácilmente asimilado por el neoliberalismo y transformado en su beneficio y en detrimento del objetivo feminista:

Por Sofía Ruiz | Octubre nº 91

«Los progresos sociales y los cambios de periodos se operan en razón directa del progreso de las mujeres hacia la libertad y las decadencias de orden social se operan en razón del decrecimiento de la libertad de las mujeres... porque aquí, en la relación de hombres y mujeres, del débil y el fuerte, la victoria de la naturaleza humana sobre la brutalidad es más evidente. El grado de emancipación de la mujer es la medida natural de la emancipación general […] Nadie resulta más profundamente condenado que el propio hombre por el hecho de que la mujer permanezca en la esclavitud.»

Marx y Engels, La sagrada familia

La historia de la lucha de las mujeres es también la historia de la lucha de clases. En la actualidad estamos en un periodo claramente regresivo, donde las políticas de austeridad y los recortes han generado una pérdida de derechos y un retroceso en las condiciones de vida de las capas populares. La crisis sigue golpeando con fuerza al conjunto de la clase trabajadora, como se refleja en las cifras de paro, desahucios y avance de la pobreza, que impactan en toda su crudeza en los hogares. Pero no afectan por igual a todos los miembros de la familia: se muestran más duros con los menores, que presentan más riesgo de pobreza, y con las mujeres, que asumen el trabajo derivado del recorte de servicios públicos, es decir las tareas de cuidado y atención a personas dependientes.

La caza de brujas

Por Felisa Giménez

Nuestro Partido está llevando a cabo un trabajo de elaboración teórica y debate en torno al trabajo que debe realizar la militancia comunista entre las mujeres, en línea con la labor emprendida por la CIPOML. La presente colaboración se inserta dentro de esta tarea de combate ideológico frente a las corrientes pequeñoburguesas y reformistas que, hoy en día, hegemonizan el movimiento de mujeres en nuestro país.

Desde el siglo XV, y, sobre todo, a lo largo de los siglos XVI y XVII, tuvo lugar un conjunto de cambios fundamentales para entender el proceso de construcción del Estado absoluto. Este Estado absoluto, materializado en las monarquías que se imponían sobre los señores feudales, laicos e incluso eclesiásticos, a nivel superestructural, se fundamentó en un cambio estructural de primer orden, es decir, en el nacimiento y desarrollo de un cierto capitalismo inicial.

El nacimiento del capitalismo se relaciona con los procesos de acumulación de capital. Una acumulación que se desarrolló no sólo a una escala territorial, sino a escala familiar. Y, para que este proceso tuviera lugar, fue necesaria la eliminación de aquellos sectores de la población que se resistían a la homogeneización cultural, propia de la monarquía absoluta moderna.

En República Dominicana, cuna de las hermanas Mirabal, tierra generosa por su maravillosa naturaleza y la calidez de su gente, nos reunimos mujeres de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, República  Dominicana, Ecuador, El Salvador, Haití, México, Paraguay, Perú, Puerto Rico y Venezuela autoconvocadas y motivadas por el lema: “LAS MUJERES DE LATINOAMERICA Y EL CARIBE PRESENTES EN LA LUCHA POR NUESTRA EMANCIPACIÓN, JUNTO A NUESTROS PUEBLOS, POR LA LIBERACIÓN”.

Documento de la XX Plenaria de la CIPOML [descargar]

Nuestra Conferencia se basa en las tesis del socialismo científico para analizar todas las cuestiones, como es el problema de las mujeres y el trabajo que sobre ello se lleva a cabo. Nos apoyamos en las experiencias históricas de la I Internacional; del período revolucionario de la II Internacional, y de la III, que hizo grandes progresos, tanto en el movimiento obrero como en el movimiento comunista de las mujeres, experiencias que nos han legado una rica herencia teórica y práctica;

La crisis golpea al conjunto de la clase trabajadora, pero lo hace con mayor dureza hacia las mujeres. El desempleo, el subempleo, el desmantelamiento de los servicios públicos y la privatización refuerzan la división sexual del trabajo, con el consiguiente aumento de la opresión de la mujer. Como hemos dicho en numerosas ocasiones, las mujeres somos las grandes olvidadas y las grandes afectadas en la gran crisis capitalista en la que vivimos.

El papel de la mujer sigue siendo relegado a las tareas de cuidados y reproducción como algo natural. La incorporación de la mujer al trabajo asalariado, aunque ha permitido su independencia económica, lejos de liberarla, la ha encadenado a la doble jornada laboral, dejándola sin tiempo para su incorporación a la lucha.