Informes

Partiendo de estos análisis, nuestro Comité Central considera más urgente si cabe que los comunistas nos vinculemos a nuestra clase y sus reivindicaciones concretas en barrios, centros de estudio y trabajo, utilizando todos los instrumentos precisos para ello y apoyándose en las organizaciones permanentes del proletariado y las clases populares, para agrupar a los sectores obreros hoy dispersos y sin organizar. Con ese objetivo, el PCE (m-l) va a centrar sus esfuerzos en precisar con mayor detenimiento un programa táctico concreto que oriente la intervención política de nuestros militantes, mientras desarrollamos la formación ideológica de los camaradas, y particularmente de los jóvenes que están incorporándose a la organización. En este sentido, nuestro Partido pondrá especial dedicación al reforzamiento de la JCE (m-l).

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El ritmo de los acontecimientos políticos se acelera constantemente. Baste decir que celebramos nuestro último pleno en las fechas en que se conocía el resultado del referéndum británico que aprobó la salida de la UE y cuando, en el terreno interno, todas las encuestas daban como seguro el sorpasso de Unidos Podemos sobre el PSOE y la posibilidad, por lo tanto de un gobierno de “progreso” que acabara con el de Rajoy.

En estos seis meses se han sucedido las sorpresas: el no en el referéndum que debía sancionar el acuerdo entre las FARC y el Gobierno Colombiano, el golpe de Estado en Turquía, la victoria de Trump en las elecciones yanquis del 8 de noviembre y la derrota de Matteo Renzi en el reciente referéndum en Italia, son otros tantos resultados contra pronóstico, cuyas consecuencias aún no podemos prever del todo, pero que apuntan a la entrada en una nueva fase.

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«El Pleno analiza que entramos en unos meses decisivos en todos los terrenos, en los que la situación política aboca a una confrontación de clase abierta. Después de dos años de hegemonía de la ideología pequeñoburguesa en el campo popular, de presión del ciudadanismo, comienza a verse claro que la organización de los comunistas es esencial para dirigir la lucha política del proletariado y de las masas populares. Se trata de preparar al Partido, en fin, para estar a la altura de las necesidades: de conseguir un Partido más fuerte, más joven, más audaz.»

El Comité Central del PCE (m-l) ha celebrado su última reunión en unos momentos de gran incertidumbre política, en los que la repetición de las elecciones generales prueba la crisis que aún vive el régimen monárquico, claramente deslegitimado, mientras que a escala internacional asistimos a las tendencias propias de un capitalismo en crisis que profundiza las contradicciones interimperialistas.

Informe del Secretariado al Pleno ampliado del Comité Central celebrado el 9 y 10 de enero de 2016

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«Hoy, crece una corriente en el campo comunista que empieza a plantearse la necesidad de recuperar la ideología revolucionaria del leninismo. Nuestro partido, que fue el primero en denunciar la traición carrillista y defender y aplicar los principios que permitieron a los comunistas dirigir la lucha por la emancipación en las condiciones más duras, siempre ha demostrado firmeza en sus convicciones ideológicas y flexibilidad para unirse con otras corrientes populares en torno a programas mínimos que permitan avanzar en la defensa de los intereses del proletariado y de las clases populares.

Informe del Secretariado al Pleno ampliado del Comité Central celebrado el 13 y 14 de junio de 2015

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«Consideramos, de hecho, que la crisis capitalista está desnudando a los ojos del proletariado la esencia del problema, la contradicción principal y antagónica en el modo de producción capitalista entre el estancamiento de las fuerzas productivas y el carácter de las relaciones de producción, de modo que el hecho de que la contradicción, larvada hasta ahora, entre el oportunismo burgués y la aristocracia obrera que dominaban la dirección política del campo popular se haya desarrollado hasta el extremo de llevar a la burguesía directamente a las instituciones, va a servir, también, de rica experiencia al proletariado, al demostrar palpablemente que ninguna de estas corrientes oportunistas, hasta ahora dominantes en el campo de los comunistas, tiene la más mínima intención de avanzar hacia la destrucción del capitalismo. La confusión que vivimos puede servir, en definitiva, para acelerar la batalla ideológica que nos permita avanzar hacia aquel objetivo de unidad entre los comunistas.»

En nuestro informe sobre la crisis capitalista, publicado en noviembre de 2008, ya advertíamos sobre su carácter, incardinada en un proceso general de descomposición del capitalismo que enfrenta de modo cada vez más implacable las fuerzas productivas y las relaciones de producción. Es esa contradicción entre el carácter social de la producción capitalista y privado de la apropiación del producto social, el motor último de las crisis que aquejan periódicamente a las economías capitalistas. Esta, sin embargo tiene características que la convierten en la más profunda y generalizada desde el crac de 1929. [Descargar PDF]